domingo, 3 de abril de 2011

Internet, periodismo, diarios y papel


Compartimos comentario enviado por ejecutivo de Google sobre el futuro de los medios de comunicación.

Por Alberto Arébalos
Director de comunicaciones globales y asuntos públicos Google América Latina.

Buena parte de mi trabajo supone viajar por América Latina. En 2010, pasé la mitad de mi tiempo por Brasil, Chile, Perú, Colombia, México y otros países de la región.

En la mayoría de esos viajes tuve la oportunidad de reunirme con periodistas y editores que invariablemente, y quizás porque mi tarjeta dice bastante conspicua y coloridamente "Google", preguntaban cuál era nuestra opinión (y muchas veces directamente la mía) respecto al futuro de los diarios, específicamente los diarios en papel.

Antes de seguir, debo hacer lo que en la prensa sajona se llama "total disclosure" y que en criollo sería algo así como blanquear: opino como periodista que fui (entre 1984 y 1997 trabajando para las agencias EFE y Reuters) y por sentirme parte aún, aunque del otro lado de la mesa, de una de las mejores profesiones que conozco.

Habiendo hecho la salvedad, me apresuro a adelantar la conclusión de esta columna para los que están apurados y no quieren llegar al final: los diarios en papel van a desaparecer.

De la misma manera que ya no usamos tablillas de arcilla, o papiro o pergamino, el papel es una plataforma tecnológica, que como toda plataforma está destinada a ser reemplazada por otra más eficiente. No digo hoy, ni mañana, pero sí en un futuro mediato, el uso del papel se verá reducido a una mínima expresión. Y qué bueno que así sea.

El papel es caro, pesado, se deben derribar árboles y se contamina cuando se lo elabora, pero sin embargo ha prestado nobles servicios por siglos, porque es portátil, no necesitar energía para ser utilizado (aunque sí para ser fabricado e impreso) y puede funcionar con múltiples escalas de intensidad lumínica.

Pero lo mismo habrán pensado nuestros antepasados de las pieles, los pergaminos o las tablillas.

Ahora bien, volviendo a mis conversaciones con mis (ex?) colegas, creo que la pregunta está mal planteada. No es el futuro del papel lo que nos debe preocupar, sino el futuro del periodismo y su relación con quienes consumen información.

No es un secreto que universalmente los diarios pierden circulación. Ya pocos se acuerdan de que la crisis no empezó con Internet sino con la televisión. Las primeras víctimas del avance de los medios electrónicos fueron los vespertinos, una especie prácticamente desaparecida de la faz de la tierra.

Y para muchos, la crisis actual encuentra en Internet (y de ahí que me hagan tanto la pregunta) al culpable de la caída constante de circulación.

Frente a esa presunción, lo que suelo contestar es "a los diarios no los va a matar Internet sino el aburrimiento".

Los diarios deben dejar de querer competir con la televisión e incluso con Internet, y deben volver a contar historias, no limitarse a dar noticias. Deben ver al periodismo como una rama de la literatura y no una versión glorificada de la vecina de barrio, la que habla de todo pero sin saber nada.

Y en este contexto hago otra salvedad. Soy un profundo creyente en el poder democratizador de Internet, pero al mismo tiempo creo que "periodismo ciudadano" es un invento de los propios periodistas. Cualquiera puede contar lo que ve. Sin embargo, el periodismo –y de esto no habría que olvidarse- se trata de saber por qué pasan las cosas y qué consecuencias tienen.

Si los diarios vuelven a contar historias (y el que no me crea puede ver qué pasó con Harry Potter y sus millones de libros vendidos, cuando se decía que los chicos no leen… no leen cosas que los aburren) y se reconectan con sus lectores, estos mismos lectores estarán dispuestos a pagar por contenido de suprema calidad o serán una muy buena audiencia para publicidad de calidad.

Ya sea en Internet, en tabletas o teléfonos celulares, la gente sigue siendo curiosa, sigue queriendo saber qué pasa en su barrio, en su país, en el mundo. Siguen a su equipo favorito y les interesa conocer las novedades de los artistas que los hacen reír y llorar.

En Internet hay noticias. Pero pocas historias. Esas son las que están llamados a escribir los periodistas. Aunque en el futuro, no sea en papel.

domingo, 20 de marzo de 2011

WikiLeaks, redes sociales, periodismo y cambios sociales

Este jueves 24 de marzo se realizará una mesa redonda en la Universidad Latina (a las 5 p.m.) denominada WikiLeaks y su impacto en el periodismo de investigación, la cual será encabezada por los panelistas internacionales Javier Darío Restrepo (periodista y experto en Ética Periodística), Gerardo Albarrán de Alba y un representante de la redacción del Diario El País de España. Asimismo estarán los panelistas nacionales Giannina Segnini (jefa de la unidad de investigación del periódico La Nación), Luis Ortíz (de la unidad de investigación de Canal 7), Luis Sáenz (director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina) y Francisco Valerio (periodista y profesor de la Universidad Latina).
Tal como se ha venido observando con las publicaciones de diversos medios de comunicación, WikiLeaks ha aportado material de sobra para revelar lo que los poderes económicos y políticos quieren ocultar constituyéndose en la fuente de numerosas revelaciones aunque sobre hechos que hoy son más parte de la historia reciente que del presente continuo. Esto, empero, no le resta ningún valor y más probablemente nos muestra las catacumbas de la política, dé elementos para la teoría de la conspiración sobre cómo se manejan los hilos de los acontecimientos, y confirme lo que los chismes políticos de cada época ya formulaban basados en el rumor, los cabos sueltos y las sospechas. Todo lo cual podría ser observado con base en un análisis certero de cada coyuntura si el periodismo se arriesgara más en estos campos.
Lo que muestra WikiLeaks es fundamentalmente que la información puede alcanzar a todas las personas a través de Internet, salir a flote desde las bóvedas más escondidas de los centros del poder mundial, y cómo lo que sucede puede ser rápidamente propagada, cómo lo han demostrado las redes sociales en las revueltas de Africa del Norte y Asia. En el fondo lo que está ocurriendo es que la demostración de cómo las generaciones de hoy -por el grado de conocimiento y de formación que tienen- aspiran a sociedades más transparentes, más justas, más igualitarias y más libres. Y esto sí tiene un impacto decisivo para el periodismo.
El público actual de los medios de comunicación tiene un mayor nivel de educación y formación, y con ello más crítica y más criterios. Tal caracterización no es un hecho desconocido. Está en la razón de ser del periodismo analítico y profundo. Ante un público más formado y con más criterio -que ya tiene el dato básico de un hecho primero por medio de la radio, luego de la televisión y hoy por medio de Internet- el periodismo tuvo que reinventarse a través del periodismo interpretativo, del nuevo periodismo y del periodismo analítico, respectivamente. En cualquier caso los medios tenían mayor margen para determinar la agenda informativa: los hechos para existir debían estar incluidos en las páginas y espacios de los medios.
Con Internet el surgimiento de los blogs, la posibilidad de comentarios a las noticias, las redes sociales y los sitios con información aportada por diversos cibernautas (los wikis) cambia la ecuación. De esta forma la inmediatez (publique diariamente lo que ocurre y ojala antes que otros), la instantaneidad (publique al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento y delo a conocer, pues en las redes sociales ya se está haciendo) y el análisis (profundice en los porqués y las proyecciones de los hechos, hágalo con bases científicas, datos, declaraciones y opiniones de diversidad de fuentes para dar todos los puntos de visas posibles, y sintetícelo rápidamente) se convierten en complementos indispensables de la labor de los periodistas, que deben saltar constante y diariamente entre la publicación en la Web, las redes sociales y el medio tradicional, cada uno con su ciencia, su arte y su disciplina. Pero, en especial, todas estas herramientas de la Web posibilitan que cualquier persona pueda hallar, publicar y propagar información sobre un acontecimiento noticiosos y obliga a los medios de comunicación a incluirlos en sus agendas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Imaginar, inventar, investigar y periodismo

"De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar
para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo".
La cita es del escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez en 1997. Pero había una advertencia adicional que debemos tenerla en cuenta sin ninguna duda.
"Hay que investigar primero cuál es el personaje paradigmático de que podría reflejar, como un prisma, las cambiantes luces de la realidad. No se trata de narrar por narrar. Algunos jóvenes periodistas creen, a veces, que narrar es imaginar o inventar, sin advertir que el periodismo es un oficio extremadamente sensible, donde la más ligera falsedad, la más ligera desviación, puede hacer pedazos la confianza que se fue creando en el lector durante años".
Y si el peligro es inventar cuando se narra, lo que se evita con la investigación, también lo es cuando se informa, cuándo se analiza, cuando se opina. A los periodistas se nos suele olvidar que la búsqueda de datos y de las distintas versiones es la tarea fundamental que debemos realizar para construir desde una simple nota informativa hasta un super-reportaje, incluso un ensayo o una columna. Tanto es así que uno se encuentra con trabajos periodísticos donde el redactor se contenta con unas pocas fuentes y con algunos datos escasos, por lo que debe insistir constantemente en la necesidad de mayor indagación.
El tema acá es si la cantidad implica un "salto cualitativo", es decir, si tener mayor cantidad de fuentes y datos implica trabajos de calidad. Para el periodista es tan problemático tener poca información como tener mucha. Sin embargo, la mayor cantidad de fuentes y datos implica que el periodista podrá hacer inferencias con más elementos, con más puntos de vista diferentes y complementarios. Esto le debería ayudar a la profundidad, un reto en medio del ajetreo de la inmediatez y la instantaneidad del periodismo electrónico y de la información a través de las redes sociales.

domingo, 27 de febrero de 2011

Wikiperiodismo, redes sociales y cómo entre cielo y tierra ya no hay nada oculto


"Es difícil ser dictador en un mundo transparente", dijo el presidente israelí Simon Peres, según el diario español El País. Hablando de las "revoluciones democráticas" que están ocurriendo en Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Bahréin, entre otros países, Peres también dijo que Internet y las redes sociales son una nueva fuerza social, y que han permitido a los jóvenes de esas naciones a comparar sus situaciones con los de otras regiones y no dejarán que se vuelvan a tapar los ojos de los pueblos ni los oídos del mundo.
Es una nueva situación no solo para los regímenes democráticos y dictatoriales. También para los medios de comunicación, y no solo en los términos de cómo afecta o introduce nuevas rutinas de trabajo para los periodistas, tal como hemos venido comentando en este blog.
Es claro que el público tiene un mayor poder de difusión de hechos utilizando estas nuevas herramientas tecnológicas. Ya en Costa Rica, durante el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, los comités de ciudadanos echaron mano de los blogs como mecanismo de propaganda y organización desde la base, independientemente del comando y los partidos políticos que participaron en uno u otro bando. Pero los blogs permiten publicar información, convocatorias, llamados u opiniones, no propagarla.
Las redes sociales sí facilitan la rápida difusión, tanto que los medios de comunicación deben acelerar la publicación de un hecho noticioso y hacerlo saber por medio de Facebook o de Twitter, donde de seguro ya alguien se les adelantó al menos a nivel de rumores. Aquí la función del medio, de corroborar los hechos y presentar los distintos puntos de vista frente a ellos, les permite mantener su posición y su rol públicos.
Peres apuntaba a un elemento distinto a la rápida propagación. El más temido por los gobernantes de todos los signos, no solo los dictadores: la misma difusión de hechos. Ya nadie puede ocultar fácilmente lo que está ocurriendo. Es la era del Wikiperiodismo, según la expresión de Juan Luis Cebrián, exdirector de El País y consejero actual del Grupo Prisa, al que pertenece este periódico. Tarde o temprano salen en Internet. Los políticos del mundo ya no confían en hacerle comentarios informales o formales a los embajadores y funcionarios de cualquier embajada de cualquier nación, pues un memorándum de estos últimos resumiendo las reuniones y de información a sus Gobiernos puede ser publicado en la Red, ya sea en algo parecido a WikiLeaks o en algún futuro nuevo sitio Web.
Tampoco los medios podrán darse el lujo de no publicar hechos o de mostrar solamente una cara de los mismos. Saben que no pueden atrasarse ni siquiera involuntariamente en difundir un hecho en sus sitios Web o en los medios tradicionales.
Ese es el nuevo reto. Una discusión que ya está servida en la mesa de las redacciones, tal como lo hicieron esta semana los directores de The New York Times, El País, Le Monde y The Guardian. También colocan a los periodistas ante nuevos desafíos: si ya se publican hechos en la Red, ¿cuál es el papel que nos queda? Como siempre, la profundidad, el análisis. ¿Y si en los blogs, las redes y los WikiLeaks también se cumplen las condiciones de equilibrio, corroboración de hechos, publicación instantánea, análisis e investigación de lo que otros quieren ocultar? Sin duda, los periodistas estamos también ante nuevos retos profesionales que exigen más dedicación, más elaboración, más formación profesional y más conocimientos, que al mismo tiempo sean globales, de distintos campos y especializados. (Ojo: más conocimientos. Información, cualquier cantidad de información tiene cualquiera en la actualidad. Conocimiento es la capacidad para utilizar y aplicar esa información personal y profesionalmente.)
"Las revelaciones de Wikileaks son el mayor acontecimiento periodístico de los últimos años", dijo esta semana precisamente Javier Moreno, director de El País. Y las redes, Sr. Moreno, las redes también son el mayor acontecimiento que está transformando el periodismo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las distintas formas de hacer prensa


Desde el surgimiento de Internet y el desarrollo de sitios electrónicos hay una discusión que no tiene fin ni conclusión alguna todavía (¿la tiente que tener?), y la cual se relaciona con el vínculo entre la redacción tradicional y las nuevas tareas en el ciberespacio. Lo único claro es que cada medio está intentando encontrar su propio modelo.
Por ejemplo, compartiendo con colegas de prensa latinoamericana la semana anterior, vemos desde periodistas que escriben para ambos tipos de medios hasta los que se dedican a uno solo.
En El Mercurio de Chile, para empezar a hablar de alguno, hay un equipo considerable de periodistas y diseñadores que trabajan para el sitio Web en forma exclusiva y ocasionalmente comparten sus trabajos con la redacción tradicional para publicar en la edición impresas. Si de la "redacción impresa" piden un trabajo a los de la Web, se trata de reportajes o notas cuyo tema es de relevancia e interés. Aquí no hay vínculo permanente, solo en ocasiones muy excepcionales. Durante el resto del tiempo son como redacciones paralelas.
En El Universal de México, el grupo de periodistas para la edición electrónica es menos numeroso (me parece que el colega mencionó alrededor de 30 personas, 20 de ellas periodistas). En este caso, los redactores realizan trabajos para ambas ediciones, la electrónica y la impresa. Aquí el vínculo es mayor entre ambos medios.
Otros periódicos, radios y televisoras han buscado soluciones a este tipo de dilemas. En las redacciones tradicionales los colegas de mayor tiempo laboral suelen mantener distancias y dudas para andar sobre los nuevos caminos.
En realidad el grado de integración es una respuesta a las circunstancias locales y a las competencias del recurso humano disponible. Si hay resistencias es probable que lo mejor sea contar con equipos especializados.
En todo caso, lo fundamental es tener equipos preparados, capacitados de tal forma que tengan los conocimientos, capacidades y habilidades (competencias) requeridas y, en especial, la actitud. Eso implica entender cuándo un hecho debo publicarlo en la Web -y de que forma ésta se convierte en un diario donde la primicia es sumamente importante- y qué se debe hacer para la edición "tradicional", incluso cuando se trata de una revista.
Para los periodistas jóvenes y quienes están iniciando sus estudios o a media carrera lo fundamental es que incorporen el "chip" para realizar tanto coberturas instantáneas (a través de las redes sociales), inmediatas (publicación de notas informativas en el sitio Web) y de profundidad (en la edición tradicional).
Siempre dependerá de la actitud con que cada uno asuma las nuevas realidades, independientemente de los recursos del medio y de la experiencia periodística o la edad.

domingo, 6 de febrero de 2011

Las noticias tienen un campo en los celulares



Ya vimos como los dispositivos electrónicos como las Tablet PC -tipo iPad o Galexy- impactan a los medios de comunicación, con una nueva forma de presentar noticias, campo en el cual las grandes firmas globales dieron pasos decididos en las semanas anteriores. El cambio no se quedará ahí, pues también cubrirá a los teléfonos celulares, tal como se ve en este video de Nokia Labs.
El impacto para el lector es simple. Anda en la calle o sale de una reunión y solo tiene que mirar en su móvil las noticias. Las diferencias son elementales.
Una Tablet PC, una netbook, una portátil o una computadora de escritorio requieren un tiempo de espera mientras se enciende el dispositivo; algunas más que otras dependiendo de su sistema operativo. Además, se utilizan en situaciones ya establecidas: las netbooks, portátiles o computadoras de escritorio precisamente requieren que el usuario las coloque en un sitio específico como una mesa, un escritorio o en el caso de las minicomputadoras o netbooks en el regazo incluso.
Un móvil por lo regular siempre lo andamos encendido. Tal vez se le desactive el timbre únicamente mientras se está en una reunión (y en clases, claro está). En todo caso encenderlo es sumamente rápido. Si bien la pantalla puede ser una dificultad para la lectura de las noticias, el móvil le dará al usuario la información y la posibilidad de interactuar en cualquier lugar, en cualquier momento.
Sin embargo, la evolución de este mecanismo de información dependerá de contar con redes de telefonía celular de mayor capacidad. Una computadora (netbook, portátil, de escritorio) y una Tablet PC pueden conectarse a Internet mediante una red inalámbrica WiFi, ADSL o cable módem. Los celulares -y también las Tablet PC y las netbook- se conectan mediante redes WiFi o de telefonía, en la actualidad de tercera generación o 3.G.
El problema es que las redes de telefonía enfrentaron dificultades de saturación por la alta demanda de servicios de datos y de aplicaciones ocurrida desde hace unos dos años o más. Ademñas, si estás en un lugar donde mucha gente está utilizando su móvil, la conexión se vuelve inestable, su velocidad baja y hasta puede caer el enlace.
De hecho se tuvo que acelerar el paso a redes móviles de cuarta generación (4G) con un sistema denominado Long Term Evolution (LTE).
Con LTE -originalmente esperado para la segunda mitad de esta década- se podrían tener enlaces de Internet en un celular -en una netbook o en una Tablethttp://www.blogger.com/img/blank.gif PC- de hasta 100 Mbps de velocidad. El sistema ya se utiliza en Japón y en Escandinavia, mientras las empresas estadounidenses empiezan a implementar sus redes y en América Latina varios operadores iniciaron pruebas de redes.
¿Cuál será el impacto del móvil en la estructura, formato y velocidad de la presentación de informaciones al público? Deberemos verlo en otro comentario. Por ahora, junto a Ongo y The Daily, hay que considerar a los celulares como un dispositivo más para que el usuario reciba noticias, comente, crítique, genere nuevas informaciones y enfoques, o simplemente para que las comparta con otros. La labor periodística tendrá un nuevo frente de tareas cotidianas.

domingo, 30 de enero de 2011

El diario digital da un nuevo paso: más allá de un simple sitio web de noticias


Para esta semana se estaría lanzando el primer diario para el iPad, anunciado dos semanas atrás precisamente cuando en este blog comentabamos cómo este tipo de dispositivos sí podrían cambiar la prensa tal como la conocemos hasta ahora. Sin embargo, no es el único esfuerzo por alcanzar al público mediante los nuevos dispositivos electrónicos. La semana anterior fue anunciado Ongo, "un agregador de noticias".
El primer diario para el iPad será denominado The Daily y es producido por News Corp., de Rupert Murdoch, también propietario de The Wall Street Journal y de Fox News -cuyas posiciones políticas han provocado una fuerte polémica, según vimos en un comentario anterior-. The Daily, de acuerdo con los cables publicados, cubrirá noticias generales, cultura y entretenimiento e incluirá videos, pero no hay claridad sobre su modelo de negocios: si cobrará a los lectores y cuánto, si es así.
Ongo, por su parte, presenta informaciones generadas por New York Times, Washington Post, Financial Times, USA Today, la agencia de noticia Associated Press y el medio online Slate.com, por una suscprición mensual de US$6,99.
Al menos con Ongo ya se concrentan algunos cambios importantes que se deben considerar (y que se pueden observar en el video que incorporamos aquí al final de este comentario): en primer término, permite que el lector o usuario reciba las noticias que son de su interés, como en los readers donde uno indica qué tipo de informaciones desea (deportes, internacionales, economía, cine, entretenimiento, salud, etc.), por lo que empezaremos a ver contenidos de alta demanda que desplazarían a los que son menos afortunados en los gustos del público; por supuesto incorpora aplicaciones y recursos de multimedia, donde el lector o usuario podrá tener acceso a múltiples fotografías e imágenes de un mismo artículo, de forma tal que en la rutina periodística será cada vez más importante y necesario repensar una y otra vez los trabajos más allá de sus textos, incorporando múltiples fotografías, videos y gráficos animados; asimismo es posible compartir los artículos con diversos grupos a los que pertenezca el lector o usuario, tal como se hace actualmente en LinkedIn, la red social profesional, y tiene también herramientas para crear grupos de lectores con los cuales se tiene intereses comunes, al igual que se puede compartir una noticia a través de las redes sociales como Facebook y Twitter.
Los medios digitales van más allá de los sitios web de los periódicos en la actualidad, de esa forma. Por un lado se trata de un medio que no tiene un espejo en el mundo impreso y solo existe en la Red, ese sería el caso de The Daily; por el otro, Ongo sería un paso de los medios tradicionales para alcanzar sostenibilidad económica en un mercado que se espera crezca y cambie el modelo económico de la prensa, que se presenta como una solución ante la saturación de información.
A nivel periodístico implicará llevar muchas de las tendencias actuales a nuevos ámbitos de difusión: la instantaneidad a través de las redes sociales, la inmediatez en la publicación de noticias (mediante un estilo estrictamente informativo) y la profundidad como la receta para explicar lo que ocurre.

domingo, 23 de enero de 2011

De periodistas, principios y faltas graves



Este domingo en la mañana dos paneles de televisión, en los que participaron periodistas y comentaristas, tenían sentados en el banquillo de los acusados a los mismos periodistas y al periodismo que se está produciendo en la actualidad.
En un caso la cadena CNN dio la palabra a varios "expertos" estadounidenses donde el tema fue el papel de los comentaristas y de los colegas en el clima de polarización que vive Estados Unidos (EE. UU.), y en el cual se enmarcan los hechos violentos ocurridos hace unas semanas en Tucson, Arizona. La preocupación también derivó en si se están cumpliendo "los principios periodísticos".
En el segundo caso en Teletica se hablaba de la falta de crítica del periodismo deportivo costarricense respeto al desempeño de la selección de fútbol en la copa regional que se realiza en Panamá. Un futbolista dejaba al desnudo que también a ellos -como el público ya lo había advertido- se sentían incómodos frente a las consabidas preguntas tontas, simplonas, sin contenido y que se enfocaban en lo evidente de los periodistas que normalmente cubren los eventos (citó el caso de un periodista que le preguntó a un futbolista expulsado: "¿Lo expulsaron?").
Lo que sucede en EE. UU. retrata cómo la tradicional toma de postura de los medios estadounidenses respecto a la política en ese país dio lugar a toda clase de excesos. En EE.UU. es aceptado que los grandes medios se pronuncien incluso por un candidato presidencial. Se hace desde el editorial, mas se supone que no se debe emular en el reporteo diario. Se supone que éste debe mantener el equilibrio de fuentes, la presentación de todos los puntos de vista, las razones de cada una de las partes en conflicto.
Sin embargo, desde el centro estadounidense donde ha residido la población tradicionalista y ha resurgido el movimiento conservador ("American Tehocracy" dijo el republicano Kevin Philips) empezó el fenómeno de comentaristas y políticos que comulgan abiertamente con ortodoxias religiosas y grupos de derecha neofascistas, que arremetían contra los grupos minoritarios, los derechos de las mujeres, de las libertades individuales y de cualquiera que defendiera a éstos, identificados como "liberales" (que en EE. UU. es sinónimo de izquierdistas) y ubicados por estos comentaristas en la prensa de las costas. El fenómeno pasó de los medios locales al nivel estatal y alcanzó hasta las cadenas nacionales, en especial Fox News.
El otro bando se atrincheró también. Había resurgido de las cenizas de los ochos años de Bush con el entusiasmo y la esperanza levantada por Obama-candidato, pero se vieron atacados por los comentaristas de la derecha cuando ésta tomó la contraofensiva al día siguiente que Barack llegó a la Casa Blanca, el Tea Party empezó a dar saltos de lobo hambriento, y los republicanos alcanzaron la mayoría en el Congreso en noviembre anterior.
Ahora los comentaristas de ambos bandos se rasgan las vestiduras por lo ocurrido en Tucson. Los ataques y las lavadas de manos se repiten por doquier. Las caricaturas salpican (las incluimos como evidencia y sin censuras).
Solo que ambos bandos respaldaron la guerra de Irak en los tiempos de Bush y se hicieron eco de las pruebas falsas que mostró el gobierno estadounidense para justificar la vendetta contra Saddam Hussein, han sido complacientes con los militares por su incapacidad para atrapar a Bin Laden, y en la crisis económica descubrieron el agua tibia sobre las especulaciones financieras solo cuando el derrumbe parecía total, suplicando por un milagro que detuviera el caos inminente y ahora desviando la vista cuando las viejas prácticas financieras empiezan a desarrollarse.
Ya John Dos Passos había mostrado en su Trilogía USA y en Manhattan Transfers cómo premeditada guerra contra España y la calculada participación de EE.UU. en la en carnicería de la primera guerra mundial había sido alentada por la prensa estadounidense de la época.
En el caso tico simplemente podríamos hablar de falta de preparación, abandono premeditado de las tareas más elementales que debemos cumplir en esta labor, y de desinterés y negligencia.
Empero el fenómeno es más complejo dado los intereses de las televisoras en determinados equipos de fútbol, los futbolistas que se comportan como figuras del espectáculo y no dan declaraciones si se los crítica, el comercio que se genera alrededor de la selección, los narradores y comentaristas que se colocan la camiseta de los principales equipos, y en general la incultura deportiva que llega al desastre tanto como los mismos futbolistas carecen de las habilidades elementales que se enseñan en cualquier plaza y en cualquier mejenga en el país.

domingo, 16 de enero de 2011

El periodismo en Internet: entre la prisa por publicar y la menor rigurosidad

(Foto cortesía Ronny Isla Isuiza)
Un estudio de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia denominado Magazines and Their Web Sites (Marzo 2010), elaborado por Victor Navasky y Evan Lerner, mostró la brecha de calidad que se viene produciendo entre los contenidos dirigidos para las ediciones impresas y los que se elaboran para ser publicado en Internet exclusivamente.
Según el informe el 48% del contenido en línea es editado, pero el nivel de rigurosidad es menor. El resto son textos que se publican en la edición impresa y en Internet (41%) e incluso hay material que se publica sin que sea revisado (11%).
El estudio se realizó a finales del 2009 y se basó en las respuestas de 665 revistas, de las 3000 a las que se les envió un cuestionario de 35 preguntas.
Pero si eso ocurría en aquel momento, es probable que la preocupación deba incrementarse ahora que a la presión por la prisa para publicar lo más pronto posible una noticia (inmediatez) se le une la exigencia de reportar todos y cada uno de los detalles de un acontecimiento que los periodistas están presenciando (una conferencia de prensa relevante, un debate, un partido de fútbol, etc.), conforme ese acontecimiento se va desarrollando e incluyendo las nimiedades, lo cual se ha impuesto desde el auge de las redes sociales (instantaneidad).
¿Quién monitorea y corrige los textos cortos publicados en Facebook y Twitter por el periodista desde el lugar donde ocurre el hecho? Evidentemente la responsabilidad recae casi completamente en el periodista, lo cual exige un mayor nivel de observación, captación y registro de los hechos, junto con una comprensión clara e inmediata de lo que está pasando. Los riesgos, sin duda, son mayores.
Hay varias dificultades para alcanzar ese nivel.
El estudio demostró que la mayoría de los redactores on line provienen de los medios tradicionales, lo cual es lógico en la medida que la publicación en Internet es relativamente un fenómeno joven, que apenas tiene 15 años y casi está apenas gateando en lo que al uso de las redes sociales se refiere, por lo que hay mucho de inventar y corregir errores sobre la marcha.
En especial eso significa que el modelo de narración de los hechos se traslada mecánicamente de los medios tradicionales a la Web, lo que implica que los redactores pueden quedar satisfechos con la sola elaboración del texto, sin considerar que la publicación en línea se configura con varios elementos: el texto, los recursos multimedia (podcast o grabaciones de voz, fotografías, galerías de fotos, animaciones y los vídeo clips), el hipertexto (links o vínculos a otras páginas electrónicas que complementan el contenido), los comentarios de los usuarios (se cambia el papel de audiencia -que lee, escucha o ve- a "usadores" de ese contenido, que retroalimentan, critican y plantean nuevos ángulos) y la divulgación vía las redes sociales.
"El estudio muestra que las revistas están publicando en Internet en medio de un proceso continuo de ensayo y error", indican los autores. "El problema es que, aunque la mayoría están experimentando con los blogs, los sistemas de comentarios, y medios de comunicación social, lo que ha faltado hasta ahora son las normas para distinguir falta de éxito".
La investigación también reveló que los medios de comunicación tradicionales -al menos al final del 2009 en Estados Unidos- no tenían claridad de la visión y la misión de las publicaciones en línea (cómo sería el sitio web y que rol tendría en el modelo del negocio a largo plazo): ¿Es el futuro o un complemento, extensión o recargo de la publicación tradicional? ¿Cuál es el peso del tráfico web en la definición de los contenidos en línea e impresos? ¿Se debe re-elaborar el material dirigido a la edición impresa para que sea publicado en Internet, si se parte que en la Red 2.0 y 3.0 -con la movilidad- la narración implica comentarios, vídeo, etc.? ¿Y quién debe re-elaborar y editar estas publicaciones en línea: el mismo responsable de la edición impresa?

domingo, 9 de enero de 2011

Un dispositivo que sí podría cambiar a los medios tradicionales


Hace unos diez años, cuando estábamos a cargo del curso de Historia del Periodismo, la premisa de la cual partíamos se basaba en cómo el surgimiento de un nuevo medio no eliminaba a los anteriores, aunque sí impactaba la forma cómo se venía realizando el registro, redacción y presentación de la información. Pero eso podría estar cambiando con la aparición actual -no de un nuevo medio de comunicación, pues Internet ya tiene más de 15 años de expansión masiva- de las tablet PC y los e-readers, lo que podría transformar la forma cómo se presentan las noticias y la interacción con los lectores. El impacto es tan contundente que incluso The New York Times anunció en el 2010 que su presentación en papel iría a desaparecer y que los lectores solo podrían tener acceso a sus ediciones por medio de la Red.
Volvamos atrás un momento. Con la imprenta surgieron los periódicos y revistas, que tras su fase inicial ideológica -basada en el género de opinión y los ensayos- empezaron a evolucionar hacia la transmisión de hechos, la comercialización y el estilo informativo de presentación. A principios del siglo XX surgió la radio y la predicción alarmista fue que la prensa desaparecería. Con la expansión de la televisión se dijo lo mismo sobre periódicos, revistas y la misma radio. Pero en ambos caso la prensa y el periodismo respondieron adaptándose: en los años 20 surgió el periodismo profundo y en los años 60 nació el nuevo periodismo, una reinvidicación de la crónica con la exigencia de la calidad periodística. Luego vino el periodismo de investigación, cuyo reverso fue el periodismo de servicio a principios de los años 80 cuando los enfoques de mercadotecnia inundaron las salas de redacción -"respondamos a las necesidades del cliente"- con el pretexto de hacer publicaciones que atiendan al interés del público y desplazando las informaciones de interés público.
En los años 90 con la expansión de Internet y la presencia obligada de los medios de comunicación en la Web vino la oleada apocalíptica de la desaparición física (en el papel) de los periódicos y revistas. Y sí, empezaron a sentirse los efectos. En Estados Unidos el impacto se observó no en la audiencia, sino en la publicidad. Lo que viene ocurriendo es una mayor segmentación de la publicidad -orientada cada vez más a públicos específicos- con nuevos mecanismos (como los mupies) y llevando incluso a los medios a dar paso a publicaciones, radios y canales de televisión dirigidos a nichos específicos: fitness, atletismo, negocios, tecnología, alimentación, salud, etc. Esta segmentación también ocurre en Internet, donde predominan tantas páginas electrónicas como temas hay posibles, con la ventaja que los sistemas permiten determinar quién visita qué. Incluso, al realizar una búsqueda en Google al usuario le aparecerán anuncios relacionados con el tema de su interés. Las listas en que usted se registra se venden como pan caliente a los publicistas, con la consiguiente inundación de correos no deseados (spam).
La ola llevó a los medios de la presentación de las noticias en la Web, tal como se presentaban en el formato físico, la radio y la televisión, a incorporar grabaciones (podcast), video, comentarios, blogs, votaciones en línea y difusión de informaciones mediante redes sociales conforme cada una de estos sistemas fueron apareciendo. El otro día comentábamos que mientras para los periodista que ya estaban en planta cada una de estas tecnologías implicaba más trabajo extra, para los nuevos periodistas todo eso -en cada etapa- era simplemente parte de los quehaceres. El formato informativo predominaba en la presentación de los hechos, mientras que para las ediciones de noticias de la prensa, de la radio o de la televisión se debía echar mano del periodismo de profundidad: interpretativo y de análisis. Con las redes sociales surge lo "inmediato-instantáneo" (tema que abordaremos luego), pero siempre -y por el espacio de los famosos 140 caracteres de Twitter o la necesidad de post resumidos en Facebook- con un estilo informativo.
¿Qué cambió entonces? A ver. Mientras uno puede sentarse cómodamente a ver un reportaje de hasta 15 minutos en la televisión de la casa, en Internet solo se puede instalar un video clip. Mientras en una revista como The New Yorker se puede leer un reportaje extenso de hasta diez páginas, hacerlo en una computadora -de escritorio o portátil- es una tortura para la espalda, la vista y la paciencia de cualquiera. Hágalo. Verá que terminará bajo los efectos del cansancio más drástico. Eso cambia si se puede leer un libro en esas pantallas que se clasifican como e-readers y en sus primas las Tablet PC en cualquier sitio.
Y aunque el Kindle de Amazon ya venía facilitando este tipo de lectura de revistas y periódicos (más de 50 en una lista que revisamos a mediados del 2010), el iPad -y la fila de tablets PC que han surgido en menos de seis meses- sí produciría un cambio más rotundo, pues el nuevo medio físico-electrónico de lectura tiene la facilidad de poder reproducir videos, que el usuario envíe comentarios, que otros reaccionen y que hasta pidan más información, consulten y critiquen. Incluso, los e-readers y las tablets PC lo permiten de una mejor forma que los teléfonos móviles con pantallas de mayor tamaño (como el iPhone y otros modelos de Nokia, LG o Samsung).
La sensación de lectura tradicional y la combinación de la interacción instantánea se funden en este tipo de dispositivos mucho más que en ninguno otro. Estamos ante la posibilidad que en el mediano y largo plazo cambie efectivamente la forma como el público recibe la información a través de Internet y eso sí impacte a los medios tradicionales, incluso con beneficios ambientales por la hipotética sustitución del papel, alterando los mecanismos o canales para su distribución y entrega a... ¿la audiencia?

domingo, 20 de junio de 2010

Para convertirse en periodista mochilero


En la conferencia del pasado 16 de junio, en el auditorio de la Universidad Latina, el periodista Patricio Espinoza habló del "periodista mochilero".
Se trata de un concepto muy simple: en la era de Internet el periodista hace de todo un poco al mismo tiempo y elabora la información con los instrumentos y herramientas electrónicas, la mayoría muy básicas, como podcast, videos, galerías de fotos, blogs.
Para esto el periodista carga en su mochila (que sería lo más cómodo) una cámara para fotos y video, grabadora, libreta de apuntes, computadora capaz de conectar en forma inalámbrica a Internet, teléfono celular, cables USB y para energía eléctrica, tarjetas micro SD, llaves mallas, etc.
La lista del Knight Digital Media Center de Berkeley incluye hasta barritas energéticas y un chaleco con múltiples bolsillos.
"Hoy no existe solo el periodista de radio, o de televisión, o de prensa", dijo Espinoza. "Se buscan periodistas multimedios, que tengan la capacidad de utiliza todas las herramientas. Un periodista de mochila".
Pero la característica principal de periodista mochilero no es cargar tantos tiliches, como un vendedor de baratijas.
Su principal característica es la capacidad que tenga para identificar, reportear, elaborar (redactar, hacer un vídeo o galería de fotos, incluir un podcast) y publicar en Internet una noticia en forma inmediata.
Eso, por supuesto, no elimina los requerimientos laborales básicos que hoy se exige a un periodista. Todo lo contrario.
El periodista que se busca es aquel que cumpla con rigor profesional su labor, pero que también genere noticias desde los sitios en que ocurren y pueda publicar desde ahí, bajo el formato informativo, y luego que pueda profundizar aportando nuevos enfoques y ángulos, mediante el reportaje interpretativo o una crónica.
Y para esto requerirá una mezcla de formación técnica y profesional (la que debe adquirir en la carrera) y actitud, que solo se obtiene si es consciente del rol que le corresponde en la actualidad.
¿Es posible cargar en la mochila ambos requerimientos?

domingo, 13 de junio de 2010

Periodismo ciudadano: impacto directo sobre periodistas y RP




Este miércoles 16 de junio se presentará en el auditorio de la Universidad Latina un especialista sobre Periodismo Ciudadano. La actividad nos servirá para abordar uno de los fenómenos que más impacto está provocando sobre los medios de comunicación, el quehacer de los periodistas e incluso sobre la comunicación corporativa, lo que implica que también los especialistas en relaciones públicas no pueden desdeñar la nueva tendencia.
El Periodismo Ciudadano surgió de la mano de Internet y las nuevas formas de difusión de información desarrolladas en estos últimos años con la denominada Web 2.0, como los blogs y las redes sociales, entre otras. El fenómeno fue sintetizado en un reporte de octubre del 2009 denominado "La reconstrucción del periodismo estadounidense". Los autores: Michael Schudson, profersor de periodismo de la Universidad de Columbia, y Leonard Downie Jr., vicepresidente de The Washington Post y profesor de la Universidad de Arizona.
El surgimiento, desarrollo y popularización de los nuevos mecanismos de comunicación en Internet ha facilitado que cualquier ciudadano pueda difundir asuntos de interés público, ya sea de su comunidad, del país o globales, desde información sobre el clima hasta hechos de última hora o rumores políticos.
Si no estás viendo un partido del Campeonato Mundial de Fútbol que se realiza en Suráfrica, alguien se encargará de decirte cómo va, a través de Facebook o en un simple tweet. Asimismo, alguien puede denunciar un mal servicio, la contaminación de un río por parte de una empresa, los antecedentes de los ejecutivos una firma cuestionada o que se encuentra en el foco de un conflicto social de actualidad. De modo que si la prensa no lo dice, lo dirán los ciudadanos a través de las redes sociales o en un blog, con un vídeo o un simple mensaje de 140 carácteres.
"En la era de Internet, cualquier ciudadano puede recopilar información, investigar el Poder y proveer análisis", indicaron Schudson y Downie.
Ambos plantean, sin embargo, una serie de desafíos para los nuevos medios ciudadanos. Ellos nos recuerdan que uno de los valores más importantes del periodismo es su independencia, un pilar que se debe defender pese al desarrollo de las cadenas y consorcios multimedia y sus múltiples vínculos con el mundo corporativo. ¿Los nuevos medios ciudadanos podrán mantener su independencia o podrían caer en manos del primer financista que les provea los recursos que se requieren para mantenerse?
Uno de los ejemplos de esto es Wiki-Leaks, un sitio que se dedica a la identificación de documentos incluso confidenciales y su difusión masiva, cuya historia fue recientemente relatada por la revista The New Yorker. WikiLeaks fue el responsable de la propagación del vídeo de "Daños Colaterales", precisamente, que denuncia los excesos de los militares en Irak. Pero para mantenerse en Internet y sostener a sus colaboradores, este sitio debe recurrir a las donaciones del público. Esto los mantiene alejados de un inversionista que desee coptarlos, pero mantiene a este tipo de organizaciones en la zozobra diaria de cómo alcanzar el fin de mes y tener dinero para cubrir los gastos. A pesar de eso y de la polémica que rodea su labor, WikiLeaks es un desafiante medio para la prensa convencional.
¿Todo esto será una tendencia que se consolide o un fenómeno pasajero? Probablemente la charla de este miércoles nos de una pistas para adivinarlo o por lo menos para tenerlo en cuenta.

domingo, 30 de mayo de 2010

¿Solo quieres entrevistar estrellitas futboleras?


Decía el periodista Phil Meyer que la mayoría de las cosas que necesitaba saber para su carrera de periodismo del siglo XX lo aprendió en la escuela secundaria.
Ahí le enseñaron herramientas que todavía son útiles: teclear sin mirar, escribir una simple frase enunciativa, el método científico y la Declaración de Derechos.
Como la escuela era pequeña tuvo que aprender por sí solo fotografía, en la época que se utilizaban cámaras de rollos y cuartos oscuros.
Después recibió una beca de la Universidad de Harvard, donde aprendió los métodos de investigación en ciencias sociales.
Estos métodos y técnicas fueron los que le ayudaron cuando en 1967 lo enviaron al Detroit Free Press para cubrir los disturbios raciales que se produjeron en esa ciudad.
Sus trabajos le valieron el Premio Pulitzer en la categoría de reportería general local.
Según Meyer desde entonces lo único que cambió es la cantidad de herramientas que el periodista debe utilizar, introducidas por la tecnología de la información.
El dominio de las nuevas tecnologías, por supuesto, no garantiza un buen periodismo. A lo sumo abre una vía de información independiente para todos los ciudadanos e implica una reconstrucción total del periodismo.
La clave del buen periodismo hoy es combinar esas herramientas con el dominio del lenguaje y de las técnicas de redacción, el método científico y las técnicas de investigación sociales, y los principios básicos e históricos del periodismo.
Si repasamos el plan de estudios y el contenido de los cursos, todo eso forma parte del bagaje que recibimos en la carrera.
La tarea es aprehender -sí, con la "h" intercalada- su relación directa con el quehacer cotidiano de la prensa.
Cuando como profesores fallamos haciendo esa relación directa, uno como estudiante debe tratar de averiguar de qué forma la materia tiene que ver con el periodismo en la calle.
¿O todo eso será en vano y nada más queremos el título para ir a entrevistar estrellitas futboleras?

domingo, 23 de mayo de 2010

Gabriel García Márquez: nervioso y sin enfoque en su primer reportaje. ¿Cómo lo resolvió?


Uno de los primeros trabajos periodísticos de Gabriel García Márquez en El Nacional de Colombia fue averiguar lo que había pasado en los derrumbes de tierra de Antioquía, concretamente en la comunidad de La Media Luna, asentada en una ladera al este de Medellín.
Allá tuvo que trasladarse en un avión con la instrucción de "reconstruir la verdad" y una mezcla de pistas sobre corrupción gubernamental y construcciones precarias, tan nervioso por el viaje -tuvo que acompañarlo Alvaro Mutis y dejarlo hospedado en un hotel- y por la responsabilidad que tenía con la tarea asignada. Incluso estuvo a punto de dimitir del periódico.
Pero se serenó y se fue a buscar La Media Luna. No quedaba nadie allí. ¿Había algo que añadir a lo que los otros periódicos ya habían publicado? "No tenía ni la más remota idea de qué hacer", relató Gerald Martin en A Life.
"Un intenso temporal de lluvias pospuso su agonía. Pensó de nuevo en volver a Bogotá; por último, la mera desesperación y la conversación fortuita que mantuvo con un taxista lo empujaron a la acción. Empezó a reflexionar sobre el suceso que estaba investigando: qué había podido ocurrir, adónde debía dirigirse, qué debía hacer.
"Poco a poco, pero embargado de un entusiasmo creciente, descubrió el goce de ser un reportero-detective, la creatividad que encerraba descubrir (...) la verdad (...). La idea de unas personas dirigiéndose a una muerte que no podían prever era, se dio cuenta, el 'enfoque' que debía adoptar, e hizo que un taxista lo llevara directamente a Las Estancias, la zona de la que procedía la mayor parte de la gente que había muerto en la catástrofe".
Allí Garcia Márquez empezó a hallar pruebas de la negligencia de las autoridades y a descubrir que muchas muertes ocurrieron cuando los vecinos de otras áreas trataron de ayudar tras el primer derrumbe, pero -al no tener orientación o asistencia oficial- desencadenaron un segundo derrumbe.
Para esto entrevistó a numerosos supervivientes y testigos, autoridades, bomberos y párrocos.
"Después empezó a escribir".
(Cualquier similitud con lo que hemos visto en clases, es mera coincidencia.)

viernes, 23 de abril de 2010

¿Eres periodista o estudiante de periodismo?

Copiado de Facebook. ¿Cómo saber si ya tienes el ADN de periodismo?
Cuando uno cree que tiene todas estas características especiales:
-Puedes hablar de contenidos de asignaturas con personas de otras carreras porque, claro, al ser periodista, debes tener una cultura general que implica saber: leyes y código deontológico del periodista (derecho), diseño gráfico (informática), historia contemporánea y actual (historia), filosofía (ídem), economía (ADEM y otros)
-Ya no ves películas: buscas planos, contraplanos y secuencias.
-Tienes la capacidad de ver las noticias en tres canales diferentes, y al mismo tiempo hacer una comparativa ideológica de cada cadena respecto al tratamiento de las noticias.
-Tu habitación tiene más periódicos que los que puede haber guardados en la Biblioteca Nacional.
-Te vuelves un tanto sensacionalista al dar las noticias.
-Estás acostumbrado a que te miren con mala cara si dices que estudias, ya que te asocian con la prensa rosa.
-Si eres periodista deportivo, eres un futbolista frustrado.
-Buscas fallos ortográficos en periódicos, libros de texto, publicidades, subtítulos...
-El Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) es tu nueva Biblia.
-Y como crees en varios Dioses, tu segundo Libro Sagrado es el Diccionario de la RAE.
-Escribes artículos de opinión y noticias por inercia.
-Tienes una lista de libros por leer que, teniendo por promedio de lectura un libro al día, leerás durante los próximos 50 años (a todo eso hay que sumarle los periódicos)
-Debes (es tu obligacion!) leer al menos dos periódicos pagos y 2 gratuitos al día, además de ver las noticias por TV una vez, y consultarlas en Internet otra: no sea que pase desapercibida la noticia aquella del hombre al que se le cruzó una vaca en la carretera...)
-Si no quieres trabajar en la televisión, odias que los que no estudian periodismo te digan "y por qué no? yo quisiera trabajar en televisión..."
-Sabes que hay gente a la que le regalan el título, y que va a ganar más que tú, sin haber estudiado las miles de hojas que estudias.
-Sabes que ganarás poco, tendrás malos horarios y serás duramente criticado por una porción de la humanidad, pero igual sigues estudiando.
-Odias que te digan "cuando seas famoso yo diré que soy amigo tuyo"
-Te sabes todas las abreviaturas, signos, acrónimos, símbolos y demás de la lengua.
-También te sabes las locuciones latinas.
-Sabes para que sirven la cursiva, la negritas, las versales y las voladitas (en verdad)
-Tienes en favoritos la página de la RAE, de "El Pais" y de algún otro periódico.
-Tu forma de hablar no es acorde con tu edad.
-Tienes que soportar frases como "los periodistas son todos unos vendidos", "los periodistas manipulan la información" o "los periodistas violan la intimidad"

lunes, 12 de abril de 2010

Lo que hacen los mejores reporteros


La edición de febrero pasado de National Geographic incluyó un reportaje sobre la comunicad polígama de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ubicada en Colorado City, Estados Unidos.
En esa comunidad de 6.000 personas, una escisión de los mormones, un hombre –con la venia del líder de la Iglesia- puede convivir con múltiples esposas (3, 20, 30 y hasta 80), donde el papel de la cada una es “dar a luz y criar todos los hijos que sea posible” para que la “familia celestial” que permanezca unida por la eternidad.
Los polígamos” incluye el texto de Scott Anderson y las fotografías de Stephanie Sinclair, quién pasó más de un año conviviendo con las familias de esa Iglesia.
El tema podría haberse prestado para que tanto Anderson como Sinclair metieran la cuchara, calificando y opinando –por ejemplo- si el matrimonio de una menor de edad con un patriarca es aceptable o no.
O pudieron decir qué pensaban de una mujer que llevó a su hermana a casarse con su esposo.
No lo hacen.
Las fotografías muestran y les dan cara a los protagonistas de la historia. El texto explica, da antecedentes, causas, implicaciones y muestra los conflictos, internos y con el resto de la sociedad estadounidense.
El editor en jefe de National Geographic, Chris Johns, lo resaltó en el editorial de la revista, en especial refiriéndose al trabajo de fotografía de Stephanie Sinclair.
“Ella no juzga. Sus fotografías son honestas. Reflejan una curiosidad insaciable. También reflejan su sentido de responsabilidad y su compasión. Los mejores fotógrafos comprenden la obligación que acompaña el privilegio de acceder a mundos y vidas que de otra manera continuarían ocultos. Entiende que otras personas habrán de emitir juicios, pero esa no es su función. Ella ofrece lo que ve y nos ofrece la oportunidad de interiorizarlo. El resto depende del lector”.
Por supuesto que si eso hacen los mejores fotógrafos, también es la condición que deben cumplir los mejores reporteros.
¿Qué piensas? ¿Cómo podes hacerlo igual?

sábado, 6 de marzo de 2010

De terremotos y coberturas periodísticas


Los terremotos suelen tener un tratamiento sensacionalista como los sucesos en los medios, probablemente porque son hechos inesperados y de un impacto humano inmediato que solo se explica por la tragedia de haberlo sufrido y las consecuencias en términos de daños materiales y volumen de víctimas.

Tantos sismos sucesivos de gran magnitud en los últimas semanas, empezando por el de Haití y los dos últimos -Chile y Taiwán- en menos de una semana, son material para los temores y los discursos apocalípticos.
Sumemos los pequeños temblores ocurridos localmente en Cartago y Sabanilla de Montes de Oca y el escenario es perfecto para llenar de noticias fatídicas la hora de noticias en la televisión.
Acertadamente un reportaje de uno de los telenoticieros se enfocó en el tema de si esos terremotos tienen alguna relación.
La explicación -muy oportuna- se centró en mostrar que no hay ninguna relación entre los sismos y que al año hay una cantidad considerable de hechos similares. Agregaríamos que hoy -con los medios de comunicación actuales- nos damos cuenta de hechos de forma inmediata, mientras la población de hace cien o doscientos años posiblemente no se dieron cuenta de una gran cantidad de sismos y huracanes que ocurrían en le mundo, pues no existían ni agencias internacionales de noticias ni medios para darlas a conocer.
Además, el reportaje en la televisión enfatizó que las consecuencias de los terremotos -aparte que fueron sismos de gran magnitud en las mediciones que se hacen en este campo y en el caso de Chile complementado con un tsunami- tiene relación con los problemas urbanos, el hacinamiento poblacional, la construcción en zonas de riesgo, los problemas de erosión de la tierra, etc.
Lastima que este tipo de trabajos explicativos no abunden en la tele y que luego, la noche del viernes del temblor de Sabanilla, los presentadores de Noticias Repretel y de Telenoticias se enfrascaran en una carrera por batear, encender el miedo a pesar de sus diz que llamados a la calma y subir la escala de la magnitud al evento como si hubiéramos sufrido un terremoto como los de Haití, Chile y Taiwán.
Cal y arena.

sábado, 27 de febrero de 2010

¿Cuál es el futuro del periodismo?


El año pasado las periodistas Julie Cart y Bettina Boxall, ambas de Los Angeles Times, ganaron el Premio Pulitzer con unos trabajos sobre el incremento en el número y la intensidad de los incendios forestales en el estado de California.
Según el reporte "The Reconstruction of American Journalism" de Leonard Downie Jr. y Michael Schudson, profesores de las universidades de Arizona y Columbia respectivamente, en sus reportajes Boxall y Cart usaron Internet y también recurrieron a las fuentes directamente para entrevistarlas.
Internet, y específicamente el buscador Google, les sirvió para encontrar exfuncionaros del Servicio Forestal de Estados Unidos con los cuales pudieron conversar sobre su investigación.
Además, descubrieron documentos y fuentes que ningún periodista se podía imaginar que existían y de forma "rápida, fácil y rica".
Actualmente la elaboración de reportajes amerita la labor de búsqueda de datos y documentos, así como localización de fuentes, para ir después donde estas y ahondar en los temas.
La búsqueda en la web asegura al periodista un conocimiento básico del tema antes de ir donde la fuente para evitar que los entrevistados tergiversen o evadan las respuestas y datos, y para hacer preguntas que vayan más allá de lo elemental.
El informe de los docentes estadounidenses de periodismo también muestra que a lo largo del tiempo cambió el concepto de noticia, o por lo menos lo que se considera noticioso.
Siempre se buscará lo nuevo, basados en los criterios de proximidad, actualidad, masividad, etc.
Pero hasta hace cuarenta años las noticias locales, nacionales e internacionales eran el 35% de todo el material que publicaba un periódico. Hoy este tipo de noticias representan el 24%.
¿Cuáles temas/noticias ganaron espacio?
Las noticias de negocios se duplicaron (pasaron del 7% al 15%) y los deportes se incrementaron del 16% al 21%. También ganó espacio el entretenimiento, la ciencia y la tecnología y los asuntos de estilo de vida.
El tercer cambio que se destaca en el informe -entre otros muchos y que trataremos adelante- es la fragmentación de las noticias y los medios.
Los profesores Downie y Schudson señalan que Internet brinda la oportunidad a numerosos grupos y personas de publicar sus opiniones y divulgar hechos noticiosos, tanto con propósitos comerciales como no comerciales.
Estp revitaliza la democracia -insisten Downie y Schudson- al crear un amplio espectro de información.
Sin embargo, afectará el futuro de los medios de comunicación. ¿De qué forma podría ocurrir esto? ¿Qué pasa con la profesión de periodistas si para los ciudadanos pueden asumir esa tarea incluso de forma más efectiva, con más impacto inmediato?

domingo, 21 de febrero de 2010

¿Invitados?


En el programa de este domingo de Zona Técnica, el presentador deportivo Jorge Martínez mencionó que recibió una invitación para un congreso del fútbol local y que la descartó ("¿Para qué ir?"), en alusión a que los dirigentes toman las decisiones de todas formas sin considerar ningún criterio distinto al que ya tienen.
Pero inmediatamente su compañero de mesa, Everardo Herrera, le indicó sin animo de reprenderlo: "Los periodistas no somos protagonistas".
Esa es una máxima que muchos olvidan con suma rapidez. Algunos ya desde las aulas creen que bastará con su superconocimiento y luego terminan frente a las cámaras, micrófonos o computadoras con la pose de personaje central, por encima de las fuentes o sus audiencias.
En el periodismo la única pose válida es la de investigar y observar permanentemente la realidad, tener humildad y defender la independencia profesional para hacer las preguntas que deben hacerse.
Pero, en particular, supone que frente a los hechos no debemos asumir ninguna posición política, religiosa o estética, independientemente de lo que realmente creemos, pensemos y queremos.
Hay quienes consideran que los periodistas podrían sustituir a las fuerzas sociales en el cambio social, aunque en verdad lo único que nos corresponde es ver cuál de los grupos (y por qué) logran o no imponerse en un determinado momento de la actualidad que nos toca cubrir.
El periodismo comprometido es mantener la distancia suficiente y militar con la independencia, incluso cuando se es parte de un partido político, de una iglesia, de un grupo ecológista o feminista, o de una fundación de beneficiencia.
El hecho de evitar asumir una posición no es autocensura y no implica ninguna restricción de la libertad personal. El género de opinión incluso debe ser ejercido con el mismo profesionalismo que cuando se elabora un reportaje.
Lo que debemos evitar es pensar que lo sabemos todo, aunque tengamos años cubriendo un área específica. Si nos damos esos aires, en realidad lo único que haremos es demostrar nuestra completa ignorancia, pues en este oficio como reporteros llegamos a saber de todo y a no conocer nada pasando siempre sobre la superficie de los hechos y fenómenos sociales, económicos y naturales.
Al hacerlo revelamos nuestra posición a favor o en contra de algo, de alguien o de un concepto, propuesta o idea, provocando que algunas fuentes crean que podrían aprovecharse para llevar agua a sus molinos.
Otras fuentes desconfiarán y se negarán a darnos su versión, en especial si es opuesta a la inclinación que les revelamos explicita o implicitamente.
Así, cuando asistimos a un congreso o cualquier tipo de evento será para ver las propuestas de los verdaderos protagonistas de los hechos, sean "buenos" o "malos", y para llevar la información, la explicación y las preguntas críticas al público sobre lo que ahí ocurrió.
Nada más.

viernes, 12 de febrero de 2010

Cuando el RP se convierte en un spam


El video "La verdad incómoda sobre las PR" muestra una realidad que se vive en ambos lados de la tarea de comunicación, ya sea como responsable de la estrategia de imagen de una organización o como periodistas que nos convertimos en las primeras víctimas de las llamadas y comunicados 100%-spam (no solicitados ni deseados) de las oficinas de relaciones públicas, prensa, comunicación o mercadeo.

Uno de los problemas de la comunicación organizacional es el poder de decisión que tienen los gerentes de empresas y altos funcionarios públicos sobre el material que se envía a prensa, pues imponen estructuras poco efectivas, temas irrrelevante y una redacción tan trillada o sofisticada como inoperante.

Otro problema es el de las agencias de comunicación que llegan a prometer a sus clientes hasta la portada de un periódico, como si tuvieran dominio sobre el procedimiento de edición y dirección de un medio. La desesperación con que insisten para que un periodista entreviste a sus clientes es simplemente igual de desesperante e irritante.

Pero a nivel individual lo que más vemos son las carencias técnicas para presentar un tema: algunos son intrascendentes, no tienen ninguna novedad (léase noticia) y no superan el oscuro lenguaje de las empresas (ej: "Nuevo portafolio de productos de..."). A veces los colegas de RP o prensa institucional llaman para ofrecer un tema y uno escucha que están leyendo un libreto, que además no entienden y que están leyendo mal.

Si bien el poder de los clientes y jefaturas determina el contenido de las comunicaciones, el profesional podría indicar aparte al periodista cuál es la noticia o novedad que está ofreciendo en un oscuro comunicado. Pero, ¿no sería eso una falta a la confianza?

No obstante, al fin de cuentas, todo esto solo revela que se debe preparar a los voceros -gerentes y altos funcionarios- y tener una fuerte estrategias de comunicación, donde se establezcan roles, la capacitación de esos voceros (incluso en como se redacta un press release o comunicado) y el diseño de escenarios.

Aparte queda el tema de si la labor de comunicación esta en función de ocultar situaciones "penosas" de una empresa o institución. Aquí la única estrategia valida es cómo resolver el problema de fondo, más que cómo deshacerse de unos cuantos y necios periodistas.

En estos casos, tal vez por un instante se logre desviar la atención de los medios y del público. Pero si no se resuelve el problema (contaminación, corrupción, conflicto laboral, acoso sexual, despidos sin indemnización... lo que sea) tarde o temprano alguien se acuerda y el escándalo vuelve a saltar en las narices.

En Costa Rica un ex-ejecutivo de una empresa se vio involucrado en un escándalo hace unos años. Reapareció ahora en otra firma y las notas periodísticas solo consignaron lo que dijo, el nombre y el nuevo cargo.

Pero en los comentarios a esas notas en Internet, los lectores recordaron el escándalo y ligaron -si se quiere arbitrariamente- el viejo problema, ocurrido en otra empresa, con la compañía actual. La imagen de las dos firmas quedó en el suelo.

Por encima de todas estos problemas, no olvidemos que el primer plan de marketing que tuvo Google en sus inicios fue puro RP.

Claro que la condición indispensable en todo caso es tener un buen producto y por supuesto la estrategia adecuada para darlo a conocer. Los malos productos ni con la mejor varita o espejo mágico se podrán vender o difundir.

Pero con los buenos productos, una mala estrategia de comunicación puede dejarlos en estado de coma o en el olvido para siempre.