Requisitos para contratar a un periodista en los medios de comunicación?
¿Los requisitos exigidos en el mercado laboral se obtienen todos en la Universidad?
La respuesta es no, pero no por problemas netamente curriculares (además que es imposible incluir en un plan de estudios todo lo que se requiere, sería una carrera interminable).
En realidad buena parte del desarrollo de las competencias que exigen los medios de comunicación dependen de la actitud de cada periodista.
Y eso es válido tanto para el que apenas estudia como para el que ya ejerce la profesión incluso desde hace décadas.
Repasemos los requisitos básicos que aparecen ya en algunos concursos para llenar una plaza
1. Grado académico
Aparte que el título acredita a la persona como profesional y supone el dominio de la teoría, la metodología y las técnicas de su campo, este requisito significa que se debe tener el conocimiento, las destrezas y las habilidades necesarias, y no solo las básicas.
¿Qué ocurre cuando se tiene el título pero la persona no tiene las competencias necesarias?
Como en todo trabajo no basta pasar por las aulas universitarias y contentarse con ir cumpliendo cada nivel, pasando por la mínima. Esa actitud también se lleva al mundo laboral y marcará su destino.
En la actualidad el bachillerato debe complementarse con la experiencia y otros atributos, por lo que la licenciatura y hasta una maestría generan más puntos en la evaluación de los candidatos, en especial para cargos de jefatura como editor.
No basta tampoco que se sepa al dedillo los géneros y la pirámide invertida, si no puede hacer un cálculo de un porcentaje o de una tasa de crecimiento, si no es capaz de localizar o no tiene idea alguna sobre materias elementales como economía(crecimiento de la producción, inflación, exportaciones, dólar), microeconomía, contabilidad (saber leer un informe financiero), psicología y sociología (para entender las conductas individuales y sociales), etc.
Algunas de estas materias forman parte del plan de estudios de la carrera (por cierto que la mayoría de las veces las menospreciamos sin razón).
Y otros deberán procurarse a través de la especialización o cursos técnicos básicos de manera complementaria.
2.Experiencia
La trayectoria es fundamental para llegar a ciertos medios de comunicación de élite o a cargos de mayor responsabilidad editorial. También es una llave para un puesto de redactor.
De ahí que la colaboración en medios locales o nacionales –muchas veces como práctica, con escasa o ninguna remuneración- es la forma para mostrar trabajos publicados, para darse a conocer con otros colegas y para que el nombre empiece a sonar (darse a conocer mediante el crédito del autor) entre los editores, jefes de redacción o directores de los medios nacionales.
3. Idioma
En especial el inglés pasó de ser un plus que aumentaba el valor de mercado del periodista a convertirse en una exigencia y un requisito básico.
Pero no se trata de saberlo masticar en una conversación casual, sino que se exige dominio completo de la redacción, la lectura y la conversación con un alto nivel.
Evidentemente la exigencia del idioma es más fuerte en algunas áreas y puestos, pero imagínense a un periodista que no hable ni papa de inglés en Suráfrica 2010 o que lo envíen a entrevistar a Berkham a una playa tica.
4. Lectura de documentos complejos
Y rápido. No hay una semana o quince días para leer un documento y sacar las conclusiones.
La mayoría de las veces solo hay horas y con Internet no hay ni minutos.
La competencia de los medios de comunicación por publicar los hechos exige que un documento liberado o difundido por las fuentes deba ser revisado, comprendido y sintetizado en el menor plazo posible para publicar con prontitud un avance en Internet, consultar a las fuentes y profundizar muchas veces en apenas unas pocas horas.
Esos documentos son elaborados por auditores, científicos, abogados, médicos, etc. con una gran complejidad técnica que debe ser casi traducida por el redactor.
Ya no solo es la agonía en el momento del cierre, es una agonía constante por sacar al aire un hecho.
5. Trabajar bajo presión
El periodismo es un oficio que no se puede dar el lujo de la espera para publicar.
Se publica con los elementos y la información recopilada, pero no hay espacio para equívocos, para informaciones débiles y mal fundamentadas, para notas sin balance o para especular.
Lo que se publica debe estar constatado, plenamente constatado y completamente constatado aunque la información llegara al terminar la tarde.
Está la presión por la calidad y la profundidad, dado el mayor conocimiento del público sobre cualquier tema (incluso en fútbol un simple aficionado ve campeonatos de mayor calidad a nivel mundial e identifica las diferencias a simple vista).
Está la presión de las fuentes para que las tomen en cuenta o para evitar al periodista y para que se le publique lo que dijo con precisión y exactitud.
También hay una presión implícita de los colegas para que sea su medio el que genere las primicias y lo haga de la forma más completa y certera posible.
Viene además la presión del mercado y de la competencia que quiere obtener la primicia antes que usted.
Las agencias de prensa y relaciones públicas buscan la mejor cobertura para sus clientes. Hay también hay presión.
Y la presión del cierre, pues el público enciende el televisor o busca la información al otro día con exactitud de reloj.
Y cuando al fin usted publica lo que tanto le costó obtener, apenas envía su trabajo a revisión de los editores y otras jefaturas deberá correr lo más pronto posible por la siguiente nota con las mismas presiones.
6. Trabajo en equipo
Además de la capacidad y actitud para trabajar con otros colegas, se requiere que el periodista pueda trabajar en armonía con fotógrafos, infografistas, diseñadores, especialistas en diferentes campos, camarógrafos, choferes, etc. en igualdad de condiciones: es decir, nadie es superior a nadie.
También es necesaria la capacidad para recibir retroalimentación y aceptar modificaciones a las notas de parte de sus editores, jefes de redacción y directores, pues el trabajo se entrega y no termina ahí, sino que implica un trabajo de edición, corrección y mejoramiento continuo.
Esto último depende de la competencia del medio para lograrlo.
¡Para trabajos tranquilos, el cementerio!
Y a pesar de todo eso, es divertido y muy entretenido.
En las universidades de Costa Rica existe un fomento al trabajo en equipo, práctica que no a muchos agrada por los inconvenientes que se presentan en la realización de los proyectos. Sin embargo, este es solamente un preámbulo de la vida profesional a la que al fin y al cabo solamente algunas personas lograrán realizarse profesionalmente como lo desean. Esto porque muchos de los estudiantes tienen una mentalidad mediocre y una actitud poco visionaria y derrotista.
ResponderEliminarLos requisitos que los medios piden están diseñados para lograr hacer filtros que les permita tener el mejor capital humano con gran capacitación, es por eso que en las universidades cada estudiante debería de tener proyecciones y tomarse más enserio la carrera en la que está incursionando, se trata de una preparación seria de la cual depende el desempeño laboral en pos del profesionalismo. Ciertamente el tema: "para trabajos tranquilos, el cementerio", es una frase que motiva y persuade a no ser parte de lo ordinario. Las personas no deben de dar nunca nada por sentado y deben recordar que nunca basta lo que se tiene porque el mundo laboral siempre anda en miras de la excelencia y busca los complementos más capacitados para seguir con un crecimiento y desarrollo continuo, con herramientas actualizadas. Por esa misma razón hay que mantenerse alertas porque competencia sí existe.