domingo, 31 de enero de 2010

¿Sabe qué viene en el casado que venden en el mercado central?


13 de diciembre del 2009. En la conferencia de prensa de este día el gobierno y el ICE anunciaron un acuerdo para que éste devuelva las frecuencias radioeléctricas necesarias para la apertura en telefonía celular.

La conferencia realizada en el auditorio de la Casa Presidencial, en Zapote, fue presidida por el Presidente de la República, Oscar Arias, y el Presidente Ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Pedro Pablo Quiros.

Cuando se da por concluida la conferencia y las autoridades salen por una puerta que da hacia las oficinas, un grupo de periodistas rodean al vocero del Instituto, Elberth Durán.

Sin inmutarse, alguno de todos le suplica: "Elberth, ¿nos podrías explicar qué fue lo que anunciaron? Es que no entendí nada". Otros corren con grabadora en mano, pues simplemente se sienten igual de desconsolados y desamparados ante la complicada información que tienen en manos.

El funcionario amablemente da la explicación y al final -casi sin repreguntar más, menos sin cuestionar o ir más a fondo sobre lo anunciado- los periodistas guardan lapiceros, cuadernos y grabadoras.

Ciertamente los comunicadores estamos obligados a saber de todo un poco, sin dominar nada, y andamos brincando de un hecho a otro. Se pasa de cubrir un accidente a entrevistar a un especialista en cronaxia, a un guru del New Age, un futbolista, una modelo o a un adivino. ¡Incluso calificamos a un restaurante de alta categoría y ni siquiera podríamos decir qué viene en un casado del mercado central!

Pero estamos obligados a realizar todo eso con el mayor profesionalismo y el mayor entendimiento posibles para profundizar, explicar y mostrar más de lo que las fuentes interesadas quieren que se revele.

Eso implica conocer y conocer supone que debemos tratar de leer y enterarnos de todo lo humano, al menos para no equivocarnos mucho a la hora de comunicar los hechos.

La comprensión que tenga el público de las noticias depende de cómo se las mostremos basados en la información y las entrevistas realizadas.

Si no entendemos nosotros el tema, es difícil que podamos transmitirlo con claridad. Tampoco será posible que el público pueda entender qué ocurrió y se forme un criterio para tomar posición.

Ahora bien, si es imposible entender de qué nos hablan, pidamos que realice una "traducción" al público lo más sencilla posible de los términos técnicos.

El peligro es que ese experto, como parte involucrada, quiera con su "explicación" llevar agua a sus propios molinos. Y lo va a hacer.

Incluso los científicos lo hacen. Así quedó evidente cuando una parte de los investigadores estadounidenses se oponían en los años ochenta a que el gobierno de ese país diera dinero al proyecto para investigar el genoma humano o ADN.

Como eso implicaba reducir el financiamiento para otros estudios donde estaban ellos, su oposición la camuflaron con argumentos científicos prediciendo el fracaso y la inutilidad de bucear en el ADN.

En cualquier caso, el periodista comete la irresponsabilidad de exponer al público ante uno de los puntos de vista o interpretaciones existentes, aparte que presentará un trabajo débil y simplemente quedará indefenso ante las críticas de una población mucho más educada, formada e informada que el mismo comunicador.

Si está ante la situación de no entender nada de nada de lo que le están diciendo en una conferencia de prensa o en una entrevista, al menos disimulelo con una pregunta que obligue al protagonista a brindar una explicación para la gente de a pie.

Pero no le diga que no entiende nada... y menos delante de los colegas.

1 comentario:

  1. Genial! Me acaba de pasar en la cobertura de una nota sobre la renovacion del Museo de Arte Costarricense jajaja

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