domingo, 9 de enero de 2011

Un dispositivo que sí podría cambiar a los medios tradicionales


Hace unos diez años, cuando estábamos a cargo del curso de Historia del Periodismo, la premisa de la cual partíamos se basaba en cómo el surgimiento de un nuevo medio no eliminaba a los anteriores, aunque sí impactaba la forma cómo se venía realizando el registro, redacción y presentación de la información. Pero eso podría estar cambiando con la aparición actual -no de un nuevo medio de comunicación, pues Internet ya tiene más de 15 años de expansión masiva- de las tablet PC y los e-readers, lo que podría transformar la forma cómo se presentan las noticias y la interacción con los lectores. El impacto es tan contundente que incluso The New York Times anunció en el 2010 que su presentación en papel iría a desaparecer y que los lectores solo podrían tener acceso a sus ediciones por medio de la Red.
Volvamos atrás un momento. Con la imprenta surgieron los periódicos y revistas, que tras su fase inicial ideológica -basada en el género de opinión y los ensayos- empezaron a evolucionar hacia la transmisión de hechos, la comercialización y el estilo informativo de presentación. A principios del siglo XX surgió la radio y la predicción alarmista fue que la prensa desaparecería. Con la expansión de la televisión se dijo lo mismo sobre periódicos, revistas y la misma radio. Pero en ambos caso la prensa y el periodismo respondieron adaptándose: en los años 20 surgió el periodismo profundo y en los años 60 nació el nuevo periodismo, una reinvidicación de la crónica con la exigencia de la calidad periodística. Luego vino el periodismo de investigación, cuyo reverso fue el periodismo de servicio a principios de los años 80 cuando los enfoques de mercadotecnia inundaron las salas de redacción -"respondamos a las necesidades del cliente"- con el pretexto de hacer publicaciones que atiendan al interés del público y desplazando las informaciones de interés público.
En los años 90 con la expansión de Internet y la presencia obligada de los medios de comunicación en la Web vino la oleada apocalíptica de la desaparición física (en el papel) de los periódicos y revistas. Y sí, empezaron a sentirse los efectos. En Estados Unidos el impacto se observó no en la audiencia, sino en la publicidad. Lo que viene ocurriendo es una mayor segmentación de la publicidad -orientada cada vez más a públicos específicos- con nuevos mecanismos (como los mupies) y llevando incluso a los medios a dar paso a publicaciones, radios y canales de televisión dirigidos a nichos específicos: fitness, atletismo, negocios, tecnología, alimentación, salud, etc. Esta segmentación también ocurre en Internet, donde predominan tantas páginas electrónicas como temas hay posibles, con la ventaja que los sistemas permiten determinar quién visita qué. Incluso, al realizar una búsqueda en Google al usuario le aparecerán anuncios relacionados con el tema de su interés. Las listas en que usted se registra se venden como pan caliente a los publicistas, con la consiguiente inundación de correos no deseados (spam).
La ola llevó a los medios de la presentación de las noticias en la Web, tal como se presentaban en el formato físico, la radio y la televisión, a incorporar grabaciones (podcast), video, comentarios, blogs, votaciones en línea y difusión de informaciones mediante redes sociales conforme cada una de estos sistemas fueron apareciendo. El otro día comentábamos que mientras para los periodista que ya estaban en planta cada una de estas tecnologías implicaba más trabajo extra, para los nuevos periodistas todo eso -en cada etapa- era simplemente parte de los quehaceres. El formato informativo predominaba en la presentación de los hechos, mientras que para las ediciones de noticias de la prensa, de la radio o de la televisión se debía echar mano del periodismo de profundidad: interpretativo y de análisis. Con las redes sociales surge lo "inmediato-instantáneo" (tema que abordaremos luego), pero siempre -y por el espacio de los famosos 140 caracteres de Twitter o la necesidad de post resumidos en Facebook- con un estilo informativo.
¿Qué cambió entonces? A ver. Mientras uno puede sentarse cómodamente a ver un reportaje de hasta 15 minutos en la televisión de la casa, en Internet solo se puede instalar un video clip. Mientras en una revista como The New Yorker se puede leer un reportaje extenso de hasta diez páginas, hacerlo en una computadora -de escritorio o portátil- es una tortura para la espalda, la vista y la paciencia de cualquiera. Hágalo. Verá que terminará bajo los efectos del cansancio más drástico. Eso cambia si se puede leer un libro en esas pantallas que se clasifican como e-readers y en sus primas las Tablet PC en cualquier sitio.
Y aunque el Kindle de Amazon ya venía facilitando este tipo de lectura de revistas y periódicos (más de 50 en una lista que revisamos a mediados del 2010), el iPad -y la fila de tablets PC que han surgido en menos de seis meses- sí produciría un cambio más rotundo, pues el nuevo medio físico-electrónico de lectura tiene la facilidad de poder reproducir videos, que el usuario envíe comentarios, que otros reaccionen y que hasta pidan más información, consulten y critiquen. Incluso, los e-readers y las tablets PC lo permiten de una mejor forma que los teléfonos móviles con pantallas de mayor tamaño (como el iPhone y otros modelos de Nokia, LG o Samsung).
La sensación de lectura tradicional y la combinación de la interacción instantánea se funden en este tipo de dispositivos mucho más que en ninguno otro. Estamos ante la posibilidad que en el mediano y largo plazo cambie efectivamente la forma como el público recibe la información a través de Internet y eso sí impacte a los medios tradicionales, incluso con beneficios ambientales por la hipotética sustitución del papel, alterando los mecanismos o canales para su distribución y entrega a... ¿la audiencia?