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domingo, 3 de abril de 2011

Internet, periodismo, diarios y papel


Compartimos comentario enviado por ejecutivo de Google sobre el futuro de los medios de comunicación.

Por Alberto Arébalos
Director de comunicaciones globales y asuntos públicos Google América Latina.

Buena parte de mi trabajo supone viajar por América Latina. En 2010, pasé la mitad de mi tiempo por Brasil, Chile, Perú, Colombia, México y otros países de la región.

En la mayoría de esos viajes tuve la oportunidad de reunirme con periodistas y editores que invariablemente, y quizás porque mi tarjeta dice bastante conspicua y coloridamente "Google", preguntaban cuál era nuestra opinión (y muchas veces directamente la mía) respecto al futuro de los diarios, específicamente los diarios en papel.

Antes de seguir, debo hacer lo que en la prensa sajona se llama "total disclosure" y que en criollo sería algo así como blanquear: opino como periodista que fui (entre 1984 y 1997 trabajando para las agencias EFE y Reuters) y por sentirme parte aún, aunque del otro lado de la mesa, de una de las mejores profesiones que conozco.

Habiendo hecho la salvedad, me apresuro a adelantar la conclusión de esta columna para los que están apurados y no quieren llegar al final: los diarios en papel van a desaparecer.

De la misma manera que ya no usamos tablillas de arcilla, o papiro o pergamino, el papel es una plataforma tecnológica, que como toda plataforma está destinada a ser reemplazada por otra más eficiente. No digo hoy, ni mañana, pero sí en un futuro mediato, el uso del papel se verá reducido a una mínima expresión. Y qué bueno que así sea.

El papel es caro, pesado, se deben derribar árboles y se contamina cuando se lo elabora, pero sin embargo ha prestado nobles servicios por siglos, porque es portátil, no necesitar energía para ser utilizado (aunque sí para ser fabricado e impreso) y puede funcionar con múltiples escalas de intensidad lumínica.

Pero lo mismo habrán pensado nuestros antepasados de las pieles, los pergaminos o las tablillas.

Ahora bien, volviendo a mis conversaciones con mis (ex?) colegas, creo que la pregunta está mal planteada. No es el futuro del papel lo que nos debe preocupar, sino el futuro del periodismo y su relación con quienes consumen información.

No es un secreto que universalmente los diarios pierden circulación. Ya pocos se acuerdan de que la crisis no empezó con Internet sino con la televisión. Las primeras víctimas del avance de los medios electrónicos fueron los vespertinos, una especie prácticamente desaparecida de la faz de la tierra.

Y para muchos, la crisis actual encuentra en Internet (y de ahí que me hagan tanto la pregunta) al culpable de la caída constante de circulación.

Frente a esa presunción, lo que suelo contestar es "a los diarios no los va a matar Internet sino el aburrimiento".

Los diarios deben dejar de querer competir con la televisión e incluso con Internet, y deben volver a contar historias, no limitarse a dar noticias. Deben ver al periodismo como una rama de la literatura y no una versión glorificada de la vecina de barrio, la que habla de todo pero sin saber nada.

Y en este contexto hago otra salvedad. Soy un profundo creyente en el poder democratizador de Internet, pero al mismo tiempo creo que "periodismo ciudadano" es un invento de los propios periodistas. Cualquiera puede contar lo que ve. Sin embargo, el periodismo –y de esto no habría que olvidarse- se trata de saber por qué pasan las cosas y qué consecuencias tienen.

Si los diarios vuelven a contar historias (y el que no me crea puede ver qué pasó con Harry Potter y sus millones de libros vendidos, cuando se decía que los chicos no leen… no leen cosas que los aburren) y se reconectan con sus lectores, estos mismos lectores estarán dispuestos a pagar por contenido de suprema calidad o serán una muy buena audiencia para publicidad de calidad.

Ya sea en Internet, en tabletas o teléfonos celulares, la gente sigue siendo curiosa, sigue queriendo saber qué pasa en su barrio, en su país, en el mundo. Siguen a su equipo favorito y les interesa conocer las novedades de los artistas que los hacen reír y llorar.

En Internet hay noticias. Pero pocas historias. Esas son las que están llamados a escribir los periodistas. Aunque en el futuro, no sea en papel.

domingo, 20 de marzo de 2011

WikiLeaks, redes sociales, periodismo y cambios sociales

Este jueves 24 de marzo se realizará una mesa redonda en la Universidad Latina (a las 5 p.m.) denominada WikiLeaks y su impacto en el periodismo de investigación, la cual será encabezada por los panelistas internacionales Javier Darío Restrepo (periodista y experto en Ética Periodística), Gerardo Albarrán de Alba y un representante de la redacción del Diario El País de España. Asimismo estarán los panelistas nacionales Giannina Segnini (jefa de la unidad de investigación del periódico La Nación), Luis Ortíz (de la unidad de investigación de Canal 7), Luis Sáenz (director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina) y Francisco Valerio (periodista y profesor de la Universidad Latina).
Tal como se ha venido observando con las publicaciones de diversos medios de comunicación, WikiLeaks ha aportado material de sobra para revelar lo que los poderes económicos y políticos quieren ocultar constituyéndose en la fuente de numerosas revelaciones aunque sobre hechos que hoy son más parte de la historia reciente que del presente continuo. Esto, empero, no le resta ningún valor y más probablemente nos muestra las catacumbas de la política, dé elementos para la teoría de la conspiración sobre cómo se manejan los hilos de los acontecimientos, y confirme lo que los chismes políticos de cada época ya formulaban basados en el rumor, los cabos sueltos y las sospechas. Todo lo cual podría ser observado con base en un análisis certero de cada coyuntura si el periodismo se arriesgara más en estos campos.
Lo que muestra WikiLeaks es fundamentalmente que la información puede alcanzar a todas las personas a través de Internet, salir a flote desde las bóvedas más escondidas de los centros del poder mundial, y cómo lo que sucede puede ser rápidamente propagada, cómo lo han demostrado las redes sociales en las revueltas de Africa del Norte y Asia. En el fondo lo que está ocurriendo es que la demostración de cómo las generaciones de hoy -por el grado de conocimiento y de formación que tienen- aspiran a sociedades más transparentes, más justas, más igualitarias y más libres. Y esto sí tiene un impacto decisivo para el periodismo.
El público actual de los medios de comunicación tiene un mayor nivel de educación y formación, y con ello más crítica y más criterios. Tal caracterización no es un hecho desconocido. Está en la razón de ser del periodismo analítico y profundo. Ante un público más formado y con más criterio -que ya tiene el dato básico de un hecho primero por medio de la radio, luego de la televisión y hoy por medio de Internet- el periodismo tuvo que reinventarse a través del periodismo interpretativo, del nuevo periodismo y del periodismo analítico, respectivamente. En cualquier caso los medios tenían mayor margen para determinar la agenda informativa: los hechos para existir debían estar incluidos en las páginas y espacios de los medios.
Con Internet el surgimiento de los blogs, la posibilidad de comentarios a las noticias, las redes sociales y los sitios con información aportada por diversos cibernautas (los wikis) cambia la ecuación. De esta forma la inmediatez (publique diariamente lo que ocurre y ojala antes que otros), la instantaneidad (publique al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento y delo a conocer, pues en las redes sociales ya se está haciendo) y el análisis (profundice en los porqués y las proyecciones de los hechos, hágalo con bases científicas, datos, declaraciones y opiniones de diversidad de fuentes para dar todos los puntos de visas posibles, y sintetícelo rápidamente) se convierten en complementos indispensables de la labor de los periodistas, que deben saltar constante y diariamente entre la publicación en la Web, las redes sociales y el medio tradicional, cada uno con su ciencia, su arte y su disciplina. Pero, en especial, todas estas herramientas de la Web posibilitan que cualquier persona pueda hallar, publicar y propagar información sobre un acontecimiento noticiosos y obliga a los medios de comunicación a incluirlos en sus agendas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Imaginar, inventar, investigar y periodismo

"De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar
para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo".
La cita es del escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez en 1997. Pero había una advertencia adicional que debemos tenerla en cuenta sin ninguna duda.
"Hay que investigar primero cuál es el personaje paradigmático de que podría reflejar, como un prisma, las cambiantes luces de la realidad. No se trata de narrar por narrar. Algunos jóvenes periodistas creen, a veces, que narrar es imaginar o inventar, sin advertir que el periodismo es un oficio extremadamente sensible, donde la más ligera falsedad, la más ligera desviación, puede hacer pedazos la confianza que se fue creando en el lector durante años".
Y si el peligro es inventar cuando se narra, lo que se evita con la investigación, también lo es cuando se informa, cuándo se analiza, cuando se opina. A los periodistas se nos suele olvidar que la búsqueda de datos y de las distintas versiones es la tarea fundamental que debemos realizar para construir desde una simple nota informativa hasta un super-reportaje, incluso un ensayo o una columna. Tanto es así que uno se encuentra con trabajos periodísticos donde el redactor se contenta con unas pocas fuentes y con algunos datos escasos, por lo que debe insistir constantemente en la necesidad de mayor indagación.
El tema acá es si la cantidad implica un "salto cualitativo", es decir, si tener mayor cantidad de fuentes y datos implica trabajos de calidad. Para el periodista es tan problemático tener poca información como tener mucha. Sin embargo, la mayor cantidad de fuentes y datos implica que el periodista podrá hacer inferencias con más elementos, con más puntos de vista diferentes y complementarios. Esto le debería ayudar a la profundidad, un reto en medio del ajetreo de la inmediatez y la instantaneidad del periodismo electrónico y de la información a través de las redes sociales.

domingo, 27 de febrero de 2011

Wikiperiodismo, redes sociales y cómo entre cielo y tierra ya no hay nada oculto


"Es difícil ser dictador en un mundo transparente", dijo el presidente israelí Simon Peres, según el diario español El País. Hablando de las "revoluciones democráticas" que están ocurriendo en Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Bahréin, entre otros países, Peres también dijo que Internet y las redes sociales son una nueva fuerza social, y que han permitido a los jóvenes de esas naciones a comparar sus situaciones con los de otras regiones y no dejarán que se vuelvan a tapar los ojos de los pueblos ni los oídos del mundo.
Es una nueva situación no solo para los regímenes democráticos y dictatoriales. También para los medios de comunicación, y no solo en los términos de cómo afecta o introduce nuevas rutinas de trabajo para los periodistas, tal como hemos venido comentando en este blog.
Es claro que el público tiene un mayor poder de difusión de hechos utilizando estas nuevas herramientas tecnológicas. Ya en Costa Rica, durante el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, los comités de ciudadanos echaron mano de los blogs como mecanismo de propaganda y organización desde la base, independientemente del comando y los partidos políticos que participaron en uno u otro bando. Pero los blogs permiten publicar información, convocatorias, llamados u opiniones, no propagarla.
Las redes sociales sí facilitan la rápida difusión, tanto que los medios de comunicación deben acelerar la publicación de un hecho noticioso y hacerlo saber por medio de Facebook o de Twitter, donde de seguro ya alguien se les adelantó al menos a nivel de rumores. Aquí la función del medio, de corroborar los hechos y presentar los distintos puntos de vista frente a ellos, les permite mantener su posición y su rol públicos.
Peres apuntaba a un elemento distinto a la rápida propagación. El más temido por los gobernantes de todos los signos, no solo los dictadores: la misma difusión de hechos. Ya nadie puede ocultar fácilmente lo que está ocurriendo. Es la era del Wikiperiodismo, según la expresión de Juan Luis Cebrián, exdirector de El País y consejero actual del Grupo Prisa, al que pertenece este periódico. Tarde o temprano salen en Internet. Los políticos del mundo ya no confían en hacerle comentarios informales o formales a los embajadores y funcionarios de cualquier embajada de cualquier nación, pues un memorándum de estos últimos resumiendo las reuniones y de información a sus Gobiernos puede ser publicado en la Red, ya sea en algo parecido a WikiLeaks o en algún futuro nuevo sitio Web.
Tampoco los medios podrán darse el lujo de no publicar hechos o de mostrar solamente una cara de los mismos. Saben que no pueden atrasarse ni siquiera involuntariamente en difundir un hecho en sus sitios Web o en los medios tradicionales.
Ese es el nuevo reto. Una discusión que ya está servida en la mesa de las redacciones, tal como lo hicieron esta semana los directores de The New York Times, El País, Le Monde y The Guardian. También colocan a los periodistas ante nuevos desafíos: si ya se publican hechos en la Red, ¿cuál es el papel que nos queda? Como siempre, la profundidad, el análisis. ¿Y si en los blogs, las redes y los WikiLeaks también se cumplen las condiciones de equilibrio, corroboración de hechos, publicación instantánea, análisis e investigación de lo que otros quieren ocultar? Sin duda, los periodistas estamos también ante nuevos retos profesionales que exigen más dedicación, más elaboración, más formación profesional y más conocimientos, que al mismo tiempo sean globales, de distintos campos y especializados. (Ojo: más conocimientos. Información, cualquier cantidad de información tiene cualquiera en la actualidad. Conocimiento es la capacidad para utilizar y aplicar esa información personal y profesionalmente.)
"Las revelaciones de Wikileaks son el mayor acontecimiento periodístico de los últimos años", dijo esta semana precisamente Javier Moreno, director de El País. Y las redes, Sr. Moreno, las redes también son el mayor acontecimiento que está transformando el periodismo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las distintas formas de hacer prensa


Desde el surgimiento de Internet y el desarrollo de sitios electrónicos hay una discusión que no tiene fin ni conclusión alguna todavía (¿la tiente que tener?), y la cual se relaciona con el vínculo entre la redacción tradicional y las nuevas tareas en el ciberespacio. Lo único claro es que cada medio está intentando encontrar su propio modelo.
Por ejemplo, compartiendo con colegas de prensa latinoamericana la semana anterior, vemos desde periodistas que escriben para ambos tipos de medios hasta los que se dedican a uno solo.
En El Mercurio de Chile, para empezar a hablar de alguno, hay un equipo considerable de periodistas y diseñadores que trabajan para el sitio Web en forma exclusiva y ocasionalmente comparten sus trabajos con la redacción tradicional para publicar en la edición impresas. Si de la "redacción impresa" piden un trabajo a los de la Web, se trata de reportajes o notas cuyo tema es de relevancia e interés. Aquí no hay vínculo permanente, solo en ocasiones muy excepcionales. Durante el resto del tiempo son como redacciones paralelas.
En El Universal de México, el grupo de periodistas para la edición electrónica es menos numeroso (me parece que el colega mencionó alrededor de 30 personas, 20 de ellas periodistas). En este caso, los redactores realizan trabajos para ambas ediciones, la electrónica y la impresa. Aquí el vínculo es mayor entre ambos medios.
Otros periódicos, radios y televisoras han buscado soluciones a este tipo de dilemas. En las redacciones tradicionales los colegas de mayor tiempo laboral suelen mantener distancias y dudas para andar sobre los nuevos caminos.
En realidad el grado de integración es una respuesta a las circunstancias locales y a las competencias del recurso humano disponible. Si hay resistencias es probable que lo mejor sea contar con equipos especializados.
En todo caso, lo fundamental es tener equipos preparados, capacitados de tal forma que tengan los conocimientos, capacidades y habilidades (competencias) requeridas y, en especial, la actitud. Eso implica entender cuándo un hecho debo publicarlo en la Web -y de que forma ésta se convierte en un diario donde la primicia es sumamente importante- y qué se debe hacer para la edición "tradicional", incluso cuando se trata de una revista.
Para los periodistas jóvenes y quienes están iniciando sus estudios o a media carrera lo fundamental es que incorporen el "chip" para realizar tanto coberturas instantáneas (a través de las redes sociales), inmediatas (publicación de notas informativas en el sitio Web) y de profundidad (en la edición tradicional).
Siempre dependerá de la actitud con que cada uno asuma las nuevas realidades, independientemente de los recursos del medio y de la experiencia periodística o la edad.

domingo, 6 de febrero de 2011

Las noticias tienen un campo en los celulares



Ya vimos como los dispositivos electrónicos como las Tablet PC -tipo iPad o Galexy- impactan a los medios de comunicación, con una nueva forma de presentar noticias, campo en el cual las grandes firmas globales dieron pasos decididos en las semanas anteriores. El cambio no se quedará ahí, pues también cubrirá a los teléfonos celulares, tal como se ve en este video de Nokia Labs.
El impacto para el lector es simple. Anda en la calle o sale de una reunión y solo tiene que mirar en su móvil las noticias. Las diferencias son elementales.
Una Tablet PC, una netbook, una portátil o una computadora de escritorio requieren un tiempo de espera mientras se enciende el dispositivo; algunas más que otras dependiendo de su sistema operativo. Además, se utilizan en situaciones ya establecidas: las netbooks, portátiles o computadoras de escritorio precisamente requieren que el usuario las coloque en un sitio específico como una mesa, un escritorio o en el caso de las minicomputadoras o netbooks en el regazo incluso.
Un móvil por lo regular siempre lo andamos encendido. Tal vez se le desactive el timbre únicamente mientras se está en una reunión (y en clases, claro está). En todo caso encenderlo es sumamente rápido. Si bien la pantalla puede ser una dificultad para la lectura de las noticias, el móvil le dará al usuario la información y la posibilidad de interactuar en cualquier lugar, en cualquier momento.
Sin embargo, la evolución de este mecanismo de información dependerá de contar con redes de telefonía celular de mayor capacidad. Una computadora (netbook, portátil, de escritorio) y una Tablet PC pueden conectarse a Internet mediante una red inalámbrica WiFi, ADSL o cable módem. Los celulares -y también las Tablet PC y las netbook- se conectan mediante redes WiFi o de telefonía, en la actualidad de tercera generación o 3.G.
El problema es que las redes de telefonía enfrentaron dificultades de saturación por la alta demanda de servicios de datos y de aplicaciones ocurrida desde hace unos dos años o más. Ademñas, si estás en un lugar donde mucha gente está utilizando su móvil, la conexión se vuelve inestable, su velocidad baja y hasta puede caer el enlace.
De hecho se tuvo que acelerar el paso a redes móviles de cuarta generación (4G) con un sistema denominado Long Term Evolution (LTE).
Con LTE -originalmente esperado para la segunda mitad de esta década- se podrían tener enlaces de Internet en un celular -en una netbook o en una Tablethttp://www.blogger.com/img/blank.gif PC- de hasta 100 Mbps de velocidad. El sistema ya se utiliza en Japón y en Escandinavia, mientras las empresas estadounidenses empiezan a implementar sus redes y en América Latina varios operadores iniciaron pruebas de redes.
¿Cuál será el impacto del móvil en la estructura, formato y velocidad de la presentación de informaciones al público? Deberemos verlo en otro comentario. Por ahora, junto a Ongo y The Daily, hay que considerar a los celulares como un dispositivo más para que el usuario reciba noticias, comente, crítique, genere nuevas informaciones y enfoques, o simplemente para que las comparta con otros. La labor periodística tendrá un nuevo frente de tareas cotidianas.

domingo, 9 de enero de 2011

Un dispositivo que sí podría cambiar a los medios tradicionales


Hace unos diez años, cuando estábamos a cargo del curso de Historia del Periodismo, la premisa de la cual partíamos se basaba en cómo el surgimiento de un nuevo medio no eliminaba a los anteriores, aunque sí impactaba la forma cómo se venía realizando el registro, redacción y presentación de la información. Pero eso podría estar cambiando con la aparición actual -no de un nuevo medio de comunicación, pues Internet ya tiene más de 15 años de expansión masiva- de las tablet PC y los e-readers, lo que podría transformar la forma cómo se presentan las noticias y la interacción con los lectores. El impacto es tan contundente que incluso The New York Times anunció en el 2010 que su presentación en papel iría a desaparecer y que los lectores solo podrían tener acceso a sus ediciones por medio de la Red.
Volvamos atrás un momento. Con la imprenta surgieron los periódicos y revistas, que tras su fase inicial ideológica -basada en el género de opinión y los ensayos- empezaron a evolucionar hacia la transmisión de hechos, la comercialización y el estilo informativo de presentación. A principios del siglo XX surgió la radio y la predicción alarmista fue que la prensa desaparecería. Con la expansión de la televisión se dijo lo mismo sobre periódicos, revistas y la misma radio. Pero en ambos caso la prensa y el periodismo respondieron adaptándose: en los años 20 surgió el periodismo profundo y en los años 60 nació el nuevo periodismo, una reinvidicación de la crónica con la exigencia de la calidad periodística. Luego vino el periodismo de investigación, cuyo reverso fue el periodismo de servicio a principios de los años 80 cuando los enfoques de mercadotecnia inundaron las salas de redacción -"respondamos a las necesidades del cliente"- con el pretexto de hacer publicaciones que atiendan al interés del público y desplazando las informaciones de interés público.
En los años 90 con la expansión de Internet y la presencia obligada de los medios de comunicación en la Web vino la oleada apocalíptica de la desaparición física (en el papel) de los periódicos y revistas. Y sí, empezaron a sentirse los efectos. En Estados Unidos el impacto se observó no en la audiencia, sino en la publicidad. Lo que viene ocurriendo es una mayor segmentación de la publicidad -orientada cada vez más a públicos específicos- con nuevos mecanismos (como los mupies) y llevando incluso a los medios a dar paso a publicaciones, radios y canales de televisión dirigidos a nichos específicos: fitness, atletismo, negocios, tecnología, alimentación, salud, etc. Esta segmentación también ocurre en Internet, donde predominan tantas páginas electrónicas como temas hay posibles, con la ventaja que los sistemas permiten determinar quién visita qué. Incluso, al realizar una búsqueda en Google al usuario le aparecerán anuncios relacionados con el tema de su interés. Las listas en que usted se registra se venden como pan caliente a los publicistas, con la consiguiente inundación de correos no deseados (spam).
La ola llevó a los medios de la presentación de las noticias en la Web, tal como se presentaban en el formato físico, la radio y la televisión, a incorporar grabaciones (podcast), video, comentarios, blogs, votaciones en línea y difusión de informaciones mediante redes sociales conforme cada una de estos sistemas fueron apareciendo. El otro día comentábamos que mientras para los periodista que ya estaban en planta cada una de estas tecnologías implicaba más trabajo extra, para los nuevos periodistas todo eso -en cada etapa- era simplemente parte de los quehaceres. El formato informativo predominaba en la presentación de los hechos, mientras que para las ediciones de noticias de la prensa, de la radio o de la televisión se debía echar mano del periodismo de profundidad: interpretativo y de análisis. Con las redes sociales surge lo "inmediato-instantáneo" (tema que abordaremos luego), pero siempre -y por el espacio de los famosos 140 caracteres de Twitter o la necesidad de post resumidos en Facebook- con un estilo informativo.
¿Qué cambió entonces? A ver. Mientras uno puede sentarse cómodamente a ver un reportaje de hasta 15 minutos en la televisión de la casa, en Internet solo se puede instalar un video clip. Mientras en una revista como The New Yorker se puede leer un reportaje extenso de hasta diez páginas, hacerlo en una computadora -de escritorio o portátil- es una tortura para la espalda, la vista y la paciencia de cualquiera. Hágalo. Verá que terminará bajo los efectos del cansancio más drástico. Eso cambia si se puede leer un libro en esas pantallas que se clasifican como e-readers y en sus primas las Tablet PC en cualquier sitio.
Y aunque el Kindle de Amazon ya venía facilitando este tipo de lectura de revistas y periódicos (más de 50 en una lista que revisamos a mediados del 2010), el iPad -y la fila de tablets PC que han surgido en menos de seis meses- sí produciría un cambio más rotundo, pues el nuevo medio físico-electrónico de lectura tiene la facilidad de poder reproducir videos, que el usuario envíe comentarios, que otros reaccionen y que hasta pidan más información, consulten y critiquen. Incluso, los e-readers y las tablets PC lo permiten de una mejor forma que los teléfonos móviles con pantallas de mayor tamaño (como el iPhone y otros modelos de Nokia, LG o Samsung).
La sensación de lectura tradicional y la combinación de la interacción instantánea se funden en este tipo de dispositivos mucho más que en ninguno otro. Estamos ante la posibilidad que en el mediano y largo plazo cambie efectivamente la forma como el público recibe la información a través de Internet y eso sí impacte a los medios tradicionales, incluso con beneficios ambientales por la hipotética sustitución del papel, alterando los mecanismos o canales para su distribución y entrega a... ¿la audiencia?

sábado, 27 de febrero de 2010

¿Cuál es el futuro del periodismo?


El año pasado las periodistas Julie Cart y Bettina Boxall, ambas de Los Angeles Times, ganaron el Premio Pulitzer con unos trabajos sobre el incremento en el número y la intensidad de los incendios forestales en el estado de California.
Según el reporte "The Reconstruction of American Journalism" de Leonard Downie Jr. y Michael Schudson, profesores de las universidades de Arizona y Columbia respectivamente, en sus reportajes Boxall y Cart usaron Internet y también recurrieron a las fuentes directamente para entrevistarlas.
Internet, y específicamente el buscador Google, les sirvió para encontrar exfuncionaros del Servicio Forestal de Estados Unidos con los cuales pudieron conversar sobre su investigación.
Además, descubrieron documentos y fuentes que ningún periodista se podía imaginar que existían y de forma "rápida, fácil y rica".
Actualmente la elaboración de reportajes amerita la labor de búsqueda de datos y documentos, así como localización de fuentes, para ir después donde estas y ahondar en los temas.
La búsqueda en la web asegura al periodista un conocimiento básico del tema antes de ir donde la fuente para evitar que los entrevistados tergiversen o evadan las respuestas y datos, y para hacer preguntas que vayan más allá de lo elemental.
El informe de los docentes estadounidenses de periodismo también muestra que a lo largo del tiempo cambió el concepto de noticia, o por lo menos lo que se considera noticioso.
Siempre se buscará lo nuevo, basados en los criterios de proximidad, actualidad, masividad, etc.
Pero hasta hace cuarenta años las noticias locales, nacionales e internacionales eran el 35% de todo el material que publicaba un periódico. Hoy este tipo de noticias representan el 24%.
¿Cuáles temas/noticias ganaron espacio?
Las noticias de negocios se duplicaron (pasaron del 7% al 15%) y los deportes se incrementaron del 16% al 21%. También ganó espacio el entretenimiento, la ciencia y la tecnología y los asuntos de estilo de vida.
El tercer cambio que se destaca en el informe -entre otros muchos y que trataremos adelante- es la fragmentación de las noticias y los medios.
Los profesores Downie y Schudson señalan que Internet brinda la oportunidad a numerosos grupos y personas de publicar sus opiniones y divulgar hechos noticiosos, tanto con propósitos comerciales como no comerciales.
Estp revitaliza la democracia -insisten Downie y Schudson- al crear un amplio espectro de información.
Sin embargo, afectará el futuro de los medios de comunicación. ¿De qué forma podría ocurrir esto? ¿Qué pasa con la profesión de periodistas si para los ciudadanos pueden asumir esa tarea incluso de forma más efectiva, con más impacto inmediato?

domingo, 7 de febrero de 2010

Prensa tica con video en vivo en Internet




Este domingo 7 de febrero las innovaciones tecnológicas acompañaron el esfuerzo informativo, con las transmisiones de videos en vivo que realizaron La Nación y Al Día.

En la agenda estaban incluidas las informaciones de toda la jornada de votaciones, su difusión por las redes sociales y el seguimiento y publicación del debate en esos sitios, pues la presencia de Twitter y Facebook ya es una práctica rutinaria también en los medios locales.

Anteriormeente los videos y audios eran pre-grabados. Ahora son en vivo, utilizando la tecnología Ustream Live, un servicio de web streaming donde el video y el audio se reproduce en el sitio electrónico y no hay que bajarlo al dispositivo del usuario.

Ya Al Día había transmitido la sentencia del juicio al expresidente Rafael Ángel Calderón, captando una audiencia fuera del país y en empresas e instituciones locales que no tenían posibilidad de ver la transmisión en la televisión (porque no tenían televisor en sus oficinas pero sí acceso a la Red).

De esta forma la prensa en Internet ahora le brinda variedad de opciones a los lectores: texto, gráficos, datos, fotos, audios, videos grabados y videos en vivo.

Las elecciones parecen ser los momentos claves para introducir este tipo de novedades.

En las votaciones realizadas en el 2009 en Panamá las televisoras de ese país vecino aprovecharon el servicio de videollamadas por medio de celulares de tercera generación (3G) para que los reporteros hicieran transmisiones en vivo desde diferentes puntos del país.

Y en el debate entre Obama y McCain -en las elecciones estadounidenses del 2008- los periodistas de The New York Times iban bloggeando lo que cada candidato decía, para quienes no tenían en ese momento acceso a televisión.

Esta experiencia fue repetida recientemente ahora que Apple lanzó el iPad, donde los reporteros detallaban cada uno de los momentos del evento como si se lo estuvieran susurrando a los lectores.

¿Qué implicaciones tiene para los periodistas, la comunicación organizacional y para ustedes como estudiantes estos primeros ejercicios de transmisión de noticias de la prensa en vivo a través de Internet?

lunes, 16 de noviembre de 2009

La hazaña de estar en la escena


Hasta la era de Internet y los correos electrónicos, los reportajes tenían una gran dosis de hazaña.

Así era cuando -en 1930- Joseph Kessel siguió las rutas de esclavos en Etiopía equipado con víveres, monedas de plata como únicos viáticos, medicinas y hasta un rifle Winchester y un revólver Colt, además de las municiones. Por supuesto llevaba una cámara y el material fotográfico necesario.

De hecho tuvo que atravesar desiertos, el Mar Rojo en una barca, salir vivo de una guerra entre tribus y alcanzar las caravanas de esclavos.

Su trabajo fue publicado por Le Matin, que realizó una tirada de 120.000 ejemplares adicionales.

Conforme avanzó el siglo XX, el siglo pasado, vinieron los avances tecnológicos y con ellos su utilización por los reporteros. Actualmente muchos sustituyen la "salida al campo" por el reporteo a través del teléfono y los correos electrónicos, algo que se ha aceptado como válido tras largos debates desde hace tres y dos décadas respectivamente.

En 1961 un comando portugués secuestró el crucero "Santa Libertade", con 552 pasajeros como rehenes, y los periódicos -el medio predominante en esa época- encargaron a sus "periodistas" llegar hasta el buque que andaba por el Mar Caribe.

Dos de ellos -Charles Bonnay, de la agencia Dalmas, y René Puisseau, de Le Monde- se lanzaron en paracaídas.

Bonnay, con un récord en paracaidismo, lo hizo con éxito pues cayó cerca y logró ser rescatado por los secuestradores y fue reunido con el resto de los pasajeros.

A Puisseaue fue mal, pues un navío estadounidense -que seguía al crucero secuestrado- lo fue a rescatar cuando cayó al mar y el reportero casi muere tragado por los ventiladores, si no es porque un marine acata a detenerlos a tiempo.

Aunque les hizo señas de que no lo rescataran y luego intentó lanzarse del navío estadounidense, Puisseau terminó custodiado por dos marineros y sin ninguna posibilidad de obtener información alguna ni enviar su reporte.

A quién sí le sonrió la suerte fue a Max Oliver Lacamp, del diario francés Le Figaro.

Lacamp venía en el navío estadounidense y cuando el capitán pidió a alguien que hablará portugués, pues los secuestradores no hablaban inglés o se negaban a hacerlo, Lacamp era el único.

Al servir de traductor Lacamp obtuvo todos los detalles de la negociación y éstos aparecieron al día siguiente en la publicación que hizo Le Figaro.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La Web también sufre


Con la expansión de los periódicos electrónicos en Internet alguien decretó la muerte de los medios tradicionales, en especial de la prensa y la radio.

Pues la semana anterior el sitio informativo www.soitu.es cerró...

La crisis del 2008-2009 se llevó a varios periódicos y revistas en Estados Unidos por la mezcla violenta de la baja de publicidad (el primer rubro que recortan las empresas cuando bajan las ventas) y de lectores (que a su vez suelen no renovar sus suscripciones o no comprarlos en el pregón).

Fue un impacto directo de la crisis.

¿Y cómo se explica lo de www.soitu.es? Exactamente igual, pues también la inversión en publicidad en línea cayó.

El optimismo cibernético, era al mismo tiempo una predicción apocalíptica para los medios tradicionales.

Ya había ocurrido con el auge de Internet. Antes del estallido de la burbuja de las puntocom (año 2001) el gran crecimiento del sector informático y de Internet produjo alaridos de expertos que hablaban de una "Nueva Economía".

En esta todo iba a ser por Internet: la caja de leche acababa y al pasarla por un lector óptico de código de barras o de chips, el pulpero recibía el mensaje que el cliente necesitaba le repusieran la caja de leche, el corn flakes, las verduras o el bombillo.

El caso del bombillo era de lujo: el repuesto se lo iban a llevar al cliente justo antes de que se quemara, pues en algún lugar un sistema indicaba que ya la llegaba la fecha de expiración momentos antes que ocurriera.

Incluso se dijo que el ciclo económico -auge, crisis y nuevo auge- ya no iba a existir más en esta nueva era abierta por la industria de la tecnología e Internet.

La idea era producto de dos fenómenos simultáneos de finales de los años 90 del siglo pasado.

Por un lado, la fascinación por Internet (y las inversiones que venían con ella de nuevos equipos domésticos, redes y servidores).

Por el otro, las empresas estaban comprando como locas equipos y programas informáticos para prepararse ante el Y2K (según el cual en el año 2000 ningún sistema funcionaría, pues sus registros de fechas llegaban hasta 1999).

Cuando todo el mundo había comprado nuevos equipos o sistemas para arreglar el defecto del Y2K ya nadie necesitaba más tecnología, al menos por uno o dos años, y vino el desplome.

Con esto la economía de la tecnología volvió a la realidad. La crisis también era un padecimiento del nuevo sector.

Ahora la caída de la publicidad en línea, paralelo a la caída de toda la publicidad, también golpea a los medios de comunicación en Internet. Lo mismo que a los tradicionales.

Internet lo que sí ha impactado a los medios tradicionales es en la forma cómo se realizan las cosas: el renacimiento de la noticia (aunque nunca murió), la velocidad de respuesta que se debe tener para publicar noticias, la mezcla de audios (podcast), vinculos, videos, animaciones digitales, periodismo basado en computación, etc.

Un impacto similar en la forma de hacer las cosas ocurrió cuando apareció la radio y se dijo que la prensa moriría, allá en los años veinte. O cuando nació la tele y se dijo que acabaría con la prensa y la radio.

En estas ocasiones el periodismo se adaptó... y siguió.

Réquiem por www.soitu.es. Otros medios -viejos y nuevos- sacarán provecho de su desaparición, los lectores irán a otros sitios y los publicistas también cuando regrese el auge económico.

Así es esta selva darwinista.