
La edición de febrero pasado de National Geographic incluyó un reportaje sobre la comunicad polígama de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ubicada en Colorado City, Estados Unidos.
En esa comunidad de 6.000 personas, una escisión de los mormones, un hombre –con la venia del líder de la Iglesia- puede convivir con múltiples esposas (3, 20, 30 y hasta 80), donde el papel de la cada una es “dar a luz y criar todos los hijos que sea posible” para que la “familia celestial” que permanezca unida por la eternidad.
“Los polígamos” incluye el texto de Scott Anderson y las fotografías de Stephanie Sinclair, quién pasó más de un año conviviendo con las familias de esa Iglesia.
El tema podría haberse prestado para que tanto Anderson como Sinclair metieran la cuchara, calificando y opinando –por ejemplo- si el matrimonio de una menor de edad con un patriarca es aceptable o no.
O pudieron decir qué pensaban de una mujer que llevó a su hermana a casarse con su esposo.
No lo hacen.
Las fotografías muestran y les dan cara a los protagonistas de la historia. El texto explica, da antecedentes, causas, implicaciones y muestra los conflictos, internos y con el resto de la sociedad estadounidense.
El editor en jefe de National Geographic, Chris Johns, lo resaltó en el editorial de la revista, en especial refiriéndose al trabajo de fotografía de Stephanie Sinclair.
“Ella no juzga. Sus fotografías son honestas. Reflejan una curiosidad insaciable. También reflejan su sentido de responsabilidad y su compasión. Los mejores fotógrafos comprenden la obligación que acompaña el privilegio de acceder a mundos y vidas que de otra manera continuarían ocultos. Entiende que otras personas habrán de emitir juicios, pero esa no es su función. Ella ofrece lo que ve y nos ofrece la oportunidad de interiorizarlo. El resto depende del lector”.
Por supuesto que si eso hacen los mejores fotógrafos, también es la condición que deben cumplir los mejores reporteros.
¿Qué piensas? ¿Cómo podes hacerlo igual?