sábado, 6 de marzo de 2010

De terremotos y coberturas periodísticas


Los terremotos suelen tener un tratamiento sensacionalista como los sucesos en los medios, probablemente porque son hechos inesperados y de un impacto humano inmediato que solo se explica por la tragedia de haberlo sufrido y las consecuencias en términos de daños materiales y volumen de víctimas.

Tantos sismos sucesivos de gran magnitud en los últimas semanas, empezando por el de Haití y los dos últimos -Chile y Taiwán- en menos de una semana, son material para los temores y los discursos apocalípticos.
Sumemos los pequeños temblores ocurridos localmente en Cartago y Sabanilla de Montes de Oca y el escenario es perfecto para llenar de noticias fatídicas la hora de noticias en la televisión.
Acertadamente un reportaje de uno de los telenoticieros se enfocó en el tema de si esos terremotos tienen alguna relación.
La explicación -muy oportuna- se centró en mostrar que no hay ninguna relación entre los sismos y que al año hay una cantidad considerable de hechos similares. Agregaríamos que hoy -con los medios de comunicación actuales- nos damos cuenta de hechos de forma inmediata, mientras la población de hace cien o doscientos años posiblemente no se dieron cuenta de una gran cantidad de sismos y huracanes que ocurrían en le mundo, pues no existían ni agencias internacionales de noticias ni medios para darlas a conocer.
Además, el reportaje en la televisión enfatizó que las consecuencias de los terremotos -aparte que fueron sismos de gran magnitud en las mediciones que se hacen en este campo y en el caso de Chile complementado con un tsunami- tiene relación con los problemas urbanos, el hacinamiento poblacional, la construcción en zonas de riesgo, los problemas de erosión de la tierra, etc.
Lastima que este tipo de trabajos explicativos no abunden en la tele y que luego, la noche del viernes del temblor de Sabanilla, los presentadores de Noticias Repretel y de Telenoticias se enfrascaran en una carrera por batear, encender el miedo a pesar de sus diz que llamados a la calma y subir la escala de la magnitud al evento como si hubiéramos sufrido un terremoto como los de Haití, Chile y Taiwán.
Cal y arena.