domingo, 3 de abril de 2011

Internet, periodismo, diarios y papel


Compartimos comentario enviado por ejecutivo de Google sobre el futuro de los medios de comunicación.

Por Alberto Arébalos
Director de comunicaciones globales y asuntos públicos Google América Latina.

Buena parte de mi trabajo supone viajar por América Latina. En 2010, pasé la mitad de mi tiempo por Brasil, Chile, Perú, Colombia, México y otros países de la región.

En la mayoría de esos viajes tuve la oportunidad de reunirme con periodistas y editores que invariablemente, y quizás porque mi tarjeta dice bastante conspicua y coloridamente "Google", preguntaban cuál era nuestra opinión (y muchas veces directamente la mía) respecto al futuro de los diarios, específicamente los diarios en papel.

Antes de seguir, debo hacer lo que en la prensa sajona se llama "total disclosure" y que en criollo sería algo así como blanquear: opino como periodista que fui (entre 1984 y 1997 trabajando para las agencias EFE y Reuters) y por sentirme parte aún, aunque del otro lado de la mesa, de una de las mejores profesiones que conozco.

Habiendo hecho la salvedad, me apresuro a adelantar la conclusión de esta columna para los que están apurados y no quieren llegar al final: los diarios en papel van a desaparecer.

De la misma manera que ya no usamos tablillas de arcilla, o papiro o pergamino, el papel es una plataforma tecnológica, que como toda plataforma está destinada a ser reemplazada por otra más eficiente. No digo hoy, ni mañana, pero sí en un futuro mediato, el uso del papel se verá reducido a una mínima expresión. Y qué bueno que así sea.

El papel es caro, pesado, se deben derribar árboles y se contamina cuando se lo elabora, pero sin embargo ha prestado nobles servicios por siglos, porque es portátil, no necesitar energía para ser utilizado (aunque sí para ser fabricado e impreso) y puede funcionar con múltiples escalas de intensidad lumínica.

Pero lo mismo habrán pensado nuestros antepasados de las pieles, los pergaminos o las tablillas.

Ahora bien, volviendo a mis conversaciones con mis (ex?) colegas, creo que la pregunta está mal planteada. No es el futuro del papel lo que nos debe preocupar, sino el futuro del periodismo y su relación con quienes consumen información.

No es un secreto que universalmente los diarios pierden circulación. Ya pocos se acuerdan de que la crisis no empezó con Internet sino con la televisión. Las primeras víctimas del avance de los medios electrónicos fueron los vespertinos, una especie prácticamente desaparecida de la faz de la tierra.

Y para muchos, la crisis actual encuentra en Internet (y de ahí que me hagan tanto la pregunta) al culpable de la caída constante de circulación.

Frente a esa presunción, lo que suelo contestar es "a los diarios no los va a matar Internet sino el aburrimiento".

Los diarios deben dejar de querer competir con la televisión e incluso con Internet, y deben volver a contar historias, no limitarse a dar noticias. Deben ver al periodismo como una rama de la literatura y no una versión glorificada de la vecina de barrio, la que habla de todo pero sin saber nada.

Y en este contexto hago otra salvedad. Soy un profundo creyente en el poder democratizador de Internet, pero al mismo tiempo creo que "periodismo ciudadano" es un invento de los propios periodistas. Cualquiera puede contar lo que ve. Sin embargo, el periodismo –y de esto no habría que olvidarse- se trata de saber por qué pasan las cosas y qué consecuencias tienen.

Si los diarios vuelven a contar historias (y el que no me crea puede ver qué pasó con Harry Potter y sus millones de libros vendidos, cuando se decía que los chicos no leen… no leen cosas que los aburren) y se reconectan con sus lectores, estos mismos lectores estarán dispuestos a pagar por contenido de suprema calidad o serán una muy buena audiencia para publicidad de calidad.

Ya sea en Internet, en tabletas o teléfonos celulares, la gente sigue siendo curiosa, sigue queriendo saber qué pasa en su barrio, en su país, en el mundo. Siguen a su equipo favorito y les interesa conocer las novedades de los artistas que los hacen reír y llorar.

En Internet hay noticias. Pero pocas historias. Esas son las que están llamados a escribir los periodistas. Aunque en el futuro, no sea en papel.

domingo, 20 de marzo de 2011

WikiLeaks, redes sociales, periodismo y cambios sociales

Este jueves 24 de marzo se realizará una mesa redonda en la Universidad Latina (a las 5 p.m.) denominada WikiLeaks y su impacto en el periodismo de investigación, la cual será encabezada por los panelistas internacionales Javier Darío Restrepo (periodista y experto en Ética Periodística), Gerardo Albarrán de Alba y un representante de la redacción del Diario El País de España. Asimismo estarán los panelistas nacionales Giannina Segnini (jefa de la unidad de investigación del periódico La Nación), Luis Ortíz (de la unidad de investigación de Canal 7), Luis Sáenz (director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina) y Francisco Valerio (periodista y profesor de la Universidad Latina).
Tal como se ha venido observando con las publicaciones de diversos medios de comunicación, WikiLeaks ha aportado material de sobra para revelar lo que los poderes económicos y políticos quieren ocultar constituyéndose en la fuente de numerosas revelaciones aunque sobre hechos que hoy son más parte de la historia reciente que del presente continuo. Esto, empero, no le resta ningún valor y más probablemente nos muestra las catacumbas de la política, dé elementos para la teoría de la conspiración sobre cómo se manejan los hilos de los acontecimientos, y confirme lo que los chismes políticos de cada época ya formulaban basados en el rumor, los cabos sueltos y las sospechas. Todo lo cual podría ser observado con base en un análisis certero de cada coyuntura si el periodismo se arriesgara más en estos campos.
Lo que muestra WikiLeaks es fundamentalmente que la información puede alcanzar a todas las personas a través de Internet, salir a flote desde las bóvedas más escondidas de los centros del poder mundial, y cómo lo que sucede puede ser rápidamente propagada, cómo lo han demostrado las redes sociales en las revueltas de Africa del Norte y Asia. En el fondo lo que está ocurriendo es que la demostración de cómo las generaciones de hoy -por el grado de conocimiento y de formación que tienen- aspiran a sociedades más transparentes, más justas, más igualitarias y más libres. Y esto sí tiene un impacto decisivo para el periodismo.
El público actual de los medios de comunicación tiene un mayor nivel de educación y formación, y con ello más crítica y más criterios. Tal caracterización no es un hecho desconocido. Está en la razón de ser del periodismo analítico y profundo. Ante un público más formado y con más criterio -que ya tiene el dato básico de un hecho primero por medio de la radio, luego de la televisión y hoy por medio de Internet- el periodismo tuvo que reinventarse a través del periodismo interpretativo, del nuevo periodismo y del periodismo analítico, respectivamente. En cualquier caso los medios tenían mayor margen para determinar la agenda informativa: los hechos para existir debían estar incluidos en las páginas y espacios de los medios.
Con Internet el surgimiento de los blogs, la posibilidad de comentarios a las noticias, las redes sociales y los sitios con información aportada por diversos cibernautas (los wikis) cambia la ecuación. De esta forma la inmediatez (publique diariamente lo que ocurre y ojala antes que otros), la instantaneidad (publique al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento y delo a conocer, pues en las redes sociales ya se está haciendo) y el análisis (profundice en los porqués y las proyecciones de los hechos, hágalo con bases científicas, datos, declaraciones y opiniones de diversidad de fuentes para dar todos los puntos de visas posibles, y sintetícelo rápidamente) se convierten en complementos indispensables de la labor de los periodistas, que deben saltar constante y diariamente entre la publicación en la Web, las redes sociales y el medio tradicional, cada uno con su ciencia, su arte y su disciplina. Pero, en especial, todas estas herramientas de la Web posibilitan que cualquier persona pueda hallar, publicar y propagar información sobre un acontecimiento noticiosos y obliga a los medios de comunicación a incluirlos en sus agendas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Imaginar, inventar, investigar y periodismo

"De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar
para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo".
La cita es del escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez en 1997. Pero había una advertencia adicional que debemos tenerla en cuenta sin ninguna duda.
"Hay que investigar primero cuál es el personaje paradigmático de que podría reflejar, como un prisma, las cambiantes luces de la realidad. No se trata de narrar por narrar. Algunos jóvenes periodistas creen, a veces, que narrar es imaginar o inventar, sin advertir que el periodismo es un oficio extremadamente sensible, donde la más ligera falsedad, la más ligera desviación, puede hacer pedazos la confianza que se fue creando en el lector durante años".
Y si el peligro es inventar cuando se narra, lo que se evita con la investigación, también lo es cuando se informa, cuándo se analiza, cuando se opina. A los periodistas se nos suele olvidar que la búsqueda de datos y de las distintas versiones es la tarea fundamental que debemos realizar para construir desde una simple nota informativa hasta un super-reportaje, incluso un ensayo o una columna. Tanto es así que uno se encuentra con trabajos periodísticos donde el redactor se contenta con unas pocas fuentes y con algunos datos escasos, por lo que debe insistir constantemente en la necesidad de mayor indagación.
El tema acá es si la cantidad implica un "salto cualitativo", es decir, si tener mayor cantidad de fuentes y datos implica trabajos de calidad. Para el periodista es tan problemático tener poca información como tener mucha. Sin embargo, la mayor cantidad de fuentes y datos implica que el periodista podrá hacer inferencias con más elementos, con más puntos de vista diferentes y complementarios. Esto le debería ayudar a la profundidad, un reto en medio del ajetreo de la inmediatez y la instantaneidad del periodismo electrónico y de la información a través de las redes sociales.

domingo, 27 de febrero de 2011

Wikiperiodismo, redes sociales y cómo entre cielo y tierra ya no hay nada oculto


"Es difícil ser dictador en un mundo transparente", dijo el presidente israelí Simon Peres, según el diario español El País. Hablando de las "revoluciones democráticas" que están ocurriendo en Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Bahréin, entre otros países, Peres también dijo que Internet y las redes sociales son una nueva fuerza social, y que han permitido a los jóvenes de esas naciones a comparar sus situaciones con los de otras regiones y no dejarán que se vuelvan a tapar los ojos de los pueblos ni los oídos del mundo.
Es una nueva situación no solo para los regímenes democráticos y dictatoriales. También para los medios de comunicación, y no solo en los términos de cómo afecta o introduce nuevas rutinas de trabajo para los periodistas, tal como hemos venido comentando en este blog.
Es claro que el público tiene un mayor poder de difusión de hechos utilizando estas nuevas herramientas tecnológicas. Ya en Costa Rica, durante el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, los comités de ciudadanos echaron mano de los blogs como mecanismo de propaganda y organización desde la base, independientemente del comando y los partidos políticos que participaron en uno u otro bando. Pero los blogs permiten publicar información, convocatorias, llamados u opiniones, no propagarla.
Las redes sociales sí facilitan la rápida difusión, tanto que los medios de comunicación deben acelerar la publicación de un hecho noticioso y hacerlo saber por medio de Facebook o de Twitter, donde de seguro ya alguien se les adelantó al menos a nivel de rumores. Aquí la función del medio, de corroborar los hechos y presentar los distintos puntos de vista frente a ellos, les permite mantener su posición y su rol públicos.
Peres apuntaba a un elemento distinto a la rápida propagación. El más temido por los gobernantes de todos los signos, no solo los dictadores: la misma difusión de hechos. Ya nadie puede ocultar fácilmente lo que está ocurriendo. Es la era del Wikiperiodismo, según la expresión de Juan Luis Cebrián, exdirector de El País y consejero actual del Grupo Prisa, al que pertenece este periódico. Tarde o temprano salen en Internet. Los políticos del mundo ya no confían en hacerle comentarios informales o formales a los embajadores y funcionarios de cualquier embajada de cualquier nación, pues un memorándum de estos últimos resumiendo las reuniones y de información a sus Gobiernos puede ser publicado en la Red, ya sea en algo parecido a WikiLeaks o en algún futuro nuevo sitio Web.
Tampoco los medios podrán darse el lujo de no publicar hechos o de mostrar solamente una cara de los mismos. Saben que no pueden atrasarse ni siquiera involuntariamente en difundir un hecho en sus sitios Web o en los medios tradicionales.
Ese es el nuevo reto. Una discusión que ya está servida en la mesa de las redacciones, tal como lo hicieron esta semana los directores de The New York Times, El País, Le Monde y The Guardian. También colocan a los periodistas ante nuevos desafíos: si ya se publican hechos en la Red, ¿cuál es el papel que nos queda? Como siempre, la profundidad, el análisis. ¿Y si en los blogs, las redes y los WikiLeaks también se cumplen las condiciones de equilibrio, corroboración de hechos, publicación instantánea, análisis e investigación de lo que otros quieren ocultar? Sin duda, los periodistas estamos también ante nuevos retos profesionales que exigen más dedicación, más elaboración, más formación profesional y más conocimientos, que al mismo tiempo sean globales, de distintos campos y especializados. (Ojo: más conocimientos. Información, cualquier cantidad de información tiene cualquiera en la actualidad. Conocimiento es la capacidad para utilizar y aplicar esa información personal y profesionalmente.)
"Las revelaciones de Wikileaks son el mayor acontecimiento periodístico de los últimos años", dijo esta semana precisamente Javier Moreno, director de El País. Y las redes, Sr. Moreno, las redes también son el mayor acontecimiento que está transformando el periodismo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las distintas formas de hacer prensa


Desde el surgimiento de Internet y el desarrollo de sitios electrónicos hay una discusión que no tiene fin ni conclusión alguna todavía (¿la tiente que tener?), y la cual se relaciona con el vínculo entre la redacción tradicional y las nuevas tareas en el ciberespacio. Lo único claro es que cada medio está intentando encontrar su propio modelo.
Por ejemplo, compartiendo con colegas de prensa latinoamericana la semana anterior, vemos desde periodistas que escriben para ambos tipos de medios hasta los que se dedican a uno solo.
En El Mercurio de Chile, para empezar a hablar de alguno, hay un equipo considerable de periodistas y diseñadores que trabajan para el sitio Web en forma exclusiva y ocasionalmente comparten sus trabajos con la redacción tradicional para publicar en la edición impresas. Si de la "redacción impresa" piden un trabajo a los de la Web, se trata de reportajes o notas cuyo tema es de relevancia e interés. Aquí no hay vínculo permanente, solo en ocasiones muy excepcionales. Durante el resto del tiempo son como redacciones paralelas.
En El Universal de México, el grupo de periodistas para la edición electrónica es menos numeroso (me parece que el colega mencionó alrededor de 30 personas, 20 de ellas periodistas). En este caso, los redactores realizan trabajos para ambas ediciones, la electrónica y la impresa. Aquí el vínculo es mayor entre ambos medios.
Otros periódicos, radios y televisoras han buscado soluciones a este tipo de dilemas. En las redacciones tradicionales los colegas de mayor tiempo laboral suelen mantener distancias y dudas para andar sobre los nuevos caminos.
En realidad el grado de integración es una respuesta a las circunstancias locales y a las competencias del recurso humano disponible. Si hay resistencias es probable que lo mejor sea contar con equipos especializados.
En todo caso, lo fundamental es tener equipos preparados, capacitados de tal forma que tengan los conocimientos, capacidades y habilidades (competencias) requeridas y, en especial, la actitud. Eso implica entender cuándo un hecho debo publicarlo en la Web -y de que forma ésta se convierte en un diario donde la primicia es sumamente importante- y qué se debe hacer para la edición "tradicional", incluso cuando se trata de una revista.
Para los periodistas jóvenes y quienes están iniciando sus estudios o a media carrera lo fundamental es que incorporen el "chip" para realizar tanto coberturas instantáneas (a través de las redes sociales), inmediatas (publicación de notas informativas en el sitio Web) y de profundidad (en la edición tradicional).
Siempre dependerá de la actitud con que cada uno asuma las nuevas realidades, independientemente de los recursos del medio y de la experiencia periodística o la edad.

domingo, 6 de febrero de 2011

Las noticias tienen un campo en los celulares



Ya vimos como los dispositivos electrónicos como las Tablet PC -tipo iPad o Galexy- impactan a los medios de comunicación, con una nueva forma de presentar noticias, campo en el cual las grandes firmas globales dieron pasos decididos en las semanas anteriores. El cambio no se quedará ahí, pues también cubrirá a los teléfonos celulares, tal como se ve en este video de Nokia Labs.
El impacto para el lector es simple. Anda en la calle o sale de una reunión y solo tiene que mirar en su móvil las noticias. Las diferencias son elementales.
Una Tablet PC, una netbook, una portátil o una computadora de escritorio requieren un tiempo de espera mientras se enciende el dispositivo; algunas más que otras dependiendo de su sistema operativo. Además, se utilizan en situaciones ya establecidas: las netbooks, portátiles o computadoras de escritorio precisamente requieren que el usuario las coloque en un sitio específico como una mesa, un escritorio o en el caso de las minicomputadoras o netbooks en el regazo incluso.
Un móvil por lo regular siempre lo andamos encendido. Tal vez se le desactive el timbre únicamente mientras se está en una reunión (y en clases, claro está). En todo caso encenderlo es sumamente rápido. Si bien la pantalla puede ser una dificultad para la lectura de las noticias, el móvil le dará al usuario la información y la posibilidad de interactuar en cualquier lugar, en cualquier momento.
Sin embargo, la evolución de este mecanismo de información dependerá de contar con redes de telefonía celular de mayor capacidad. Una computadora (netbook, portátil, de escritorio) y una Tablet PC pueden conectarse a Internet mediante una red inalámbrica WiFi, ADSL o cable módem. Los celulares -y también las Tablet PC y las netbook- se conectan mediante redes WiFi o de telefonía, en la actualidad de tercera generación o 3.G.
El problema es que las redes de telefonía enfrentaron dificultades de saturación por la alta demanda de servicios de datos y de aplicaciones ocurrida desde hace unos dos años o más. Ademñas, si estás en un lugar donde mucha gente está utilizando su móvil, la conexión se vuelve inestable, su velocidad baja y hasta puede caer el enlace.
De hecho se tuvo que acelerar el paso a redes móviles de cuarta generación (4G) con un sistema denominado Long Term Evolution (LTE).
Con LTE -originalmente esperado para la segunda mitad de esta década- se podrían tener enlaces de Internet en un celular -en una netbook o en una Tablethttp://www.blogger.com/img/blank.gif PC- de hasta 100 Mbps de velocidad. El sistema ya se utiliza en Japón y en Escandinavia, mientras las empresas estadounidenses empiezan a implementar sus redes y en América Latina varios operadores iniciaron pruebas de redes.
¿Cuál será el impacto del móvil en la estructura, formato y velocidad de la presentación de informaciones al público? Deberemos verlo en otro comentario. Por ahora, junto a Ongo y The Daily, hay que considerar a los celulares como un dispositivo más para que el usuario reciba noticias, comente, crítique, genere nuevas informaciones y enfoques, o simplemente para que las comparta con otros. La labor periodística tendrá un nuevo frente de tareas cotidianas.

domingo, 30 de enero de 2011

El diario digital da un nuevo paso: más allá de un simple sitio web de noticias


Para esta semana se estaría lanzando el primer diario para el iPad, anunciado dos semanas atrás precisamente cuando en este blog comentabamos cómo este tipo de dispositivos sí podrían cambiar la prensa tal como la conocemos hasta ahora. Sin embargo, no es el único esfuerzo por alcanzar al público mediante los nuevos dispositivos electrónicos. La semana anterior fue anunciado Ongo, "un agregador de noticias".
El primer diario para el iPad será denominado The Daily y es producido por News Corp., de Rupert Murdoch, también propietario de The Wall Street Journal y de Fox News -cuyas posiciones políticas han provocado una fuerte polémica, según vimos en un comentario anterior-. The Daily, de acuerdo con los cables publicados, cubrirá noticias generales, cultura y entretenimiento e incluirá videos, pero no hay claridad sobre su modelo de negocios: si cobrará a los lectores y cuánto, si es así.
Ongo, por su parte, presenta informaciones generadas por New York Times, Washington Post, Financial Times, USA Today, la agencia de noticia Associated Press y el medio online Slate.com, por una suscprición mensual de US$6,99.
Al menos con Ongo ya se concrentan algunos cambios importantes que se deben considerar (y que se pueden observar en el video que incorporamos aquí al final de este comentario): en primer término, permite que el lector o usuario reciba las noticias que son de su interés, como en los readers donde uno indica qué tipo de informaciones desea (deportes, internacionales, economía, cine, entretenimiento, salud, etc.), por lo que empezaremos a ver contenidos de alta demanda que desplazarían a los que son menos afortunados en los gustos del público; por supuesto incorpora aplicaciones y recursos de multimedia, donde el lector o usuario podrá tener acceso a múltiples fotografías e imágenes de un mismo artículo, de forma tal que en la rutina periodística será cada vez más importante y necesario repensar una y otra vez los trabajos más allá de sus textos, incorporando múltiples fotografías, videos y gráficos animados; asimismo es posible compartir los artículos con diversos grupos a los que pertenezca el lector o usuario, tal como se hace actualmente en LinkedIn, la red social profesional, y tiene también herramientas para crear grupos de lectores con los cuales se tiene intereses comunes, al igual que se puede compartir una noticia a través de las redes sociales como Facebook y Twitter.
Los medios digitales van más allá de los sitios web de los periódicos en la actualidad, de esa forma. Por un lado se trata de un medio que no tiene un espejo en el mundo impreso y solo existe en la Red, ese sería el caso de The Daily; por el otro, Ongo sería un paso de los medios tradicionales para alcanzar sostenibilidad económica en un mercado que se espera crezca y cambie el modelo económico de la prensa, que se presenta como una solución ante la saturación de información.
A nivel periodístico implicará llevar muchas de las tendencias actuales a nuevos ámbitos de difusión: la instantaneidad a través de las redes sociales, la inmediatez en la publicación de noticias (mediante un estilo estrictamente informativo) y la profundidad como la receta para explicar lo que ocurre.