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domingo, 20 de marzo de 2011

WikiLeaks, redes sociales, periodismo y cambios sociales

Este jueves 24 de marzo se realizará una mesa redonda en la Universidad Latina (a las 5 p.m.) denominada WikiLeaks y su impacto en el periodismo de investigación, la cual será encabezada por los panelistas internacionales Javier Darío Restrepo (periodista y experto en Ética Periodística), Gerardo Albarrán de Alba y un representante de la redacción del Diario El País de España. Asimismo estarán los panelistas nacionales Giannina Segnini (jefa de la unidad de investigación del periódico La Nación), Luis Ortíz (de la unidad de investigación de Canal 7), Luis Sáenz (director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina) y Francisco Valerio (periodista y profesor de la Universidad Latina).
Tal como se ha venido observando con las publicaciones de diversos medios de comunicación, WikiLeaks ha aportado material de sobra para revelar lo que los poderes económicos y políticos quieren ocultar constituyéndose en la fuente de numerosas revelaciones aunque sobre hechos que hoy son más parte de la historia reciente que del presente continuo. Esto, empero, no le resta ningún valor y más probablemente nos muestra las catacumbas de la política, dé elementos para la teoría de la conspiración sobre cómo se manejan los hilos de los acontecimientos, y confirme lo que los chismes políticos de cada época ya formulaban basados en el rumor, los cabos sueltos y las sospechas. Todo lo cual podría ser observado con base en un análisis certero de cada coyuntura si el periodismo se arriesgara más en estos campos.
Lo que muestra WikiLeaks es fundamentalmente que la información puede alcanzar a todas las personas a través de Internet, salir a flote desde las bóvedas más escondidas de los centros del poder mundial, y cómo lo que sucede puede ser rápidamente propagada, cómo lo han demostrado las redes sociales en las revueltas de Africa del Norte y Asia. En el fondo lo que está ocurriendo es que la demostración de cómo las generaciones de hoy -por el grado de conocimiento y de formación que tienen- aspiran a sociedades más transparentes, más justas, más igualitarias y más libres. Y esto sí tiene un impacto decisivo para el periodismo.
El público actual de los medios de comunicación tiene un mayor nivel de educación y formación, y con ello más crítica y más criterios. Tal caracterización no es un hecho desconocido. Está en la razón de ser del periodismo analítico y profundo. Ante un público más formado y con más criterio -que ya tiene el dato básico de un hecho primero por medio de la radio, luego de la televisión y hoy por medio de Internet- el periodismo tuvo que reinventarse a través del periodismo interpretativo, del nuevo periodismo y del periodismo analítico, respectivamente. En cualquier caso los medios tenían mayor margen para determinar la agenda informativa: los hechos para existir debían estar incluidos en las páginas y espacios de los medios.
Con Internet el surgimiento de los blogs, la posibilidad de comentarios a las noticias, las redes sociales y los sitios con información aportada por diversos cibernautas (los wikis) cambia la ecuación. De esta forma la inmediatez (publique diariamente lo que ocurre y ojala antes que otros), la instantaneidad (publique al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento y delo a conocer, pues en las redes sociales ya se está haciendo) y el análisis (profundice en los porqués y las proyecciones de los hechos, hágalo con bases científicas, datos, declaraciones y opiniones de diversidad de fuentes para dar todos los puntos de visas posibles, y sintetícelo rápidamente) se convierten en complementos indispensables de la labor de los periodistas, que deben saltar constante y diariamente entre la publicación en la Web, las redes sociales y el medio tradicional, cada uno con su ciencia, su arte y su disciplina. Pero, en especial, todas estas herramientas de la Web posibilitan que cualquier persona pueda hallar, publicar y propagar información sobre un acontecimiento noticiosos y obliga a los medios de comunicación a incluirlos en sus agendas.

domingo, 27 de febrero de 2011

Wikiperiodismo, redes sociales y cómo entre cielo y tierra ya no hay nada oculto


"Es difícil ser dictador en un mundo transparente", dijo el presidente israelí Simon Peres, según el diario español El País. Hablando de las "revoluciones democráticas" que están ocurriendo en Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Bahréin, entre otros países, Peres también dijo que Internet y las redes sociales son una nueva fuerza social, y que han permitido a los jóvenes de esas naciones a comparar sus situaciones con los de otras regiones y no dejarán que se vuelvan a tapar los ojos de los pueblos ni los oídos del mundo.
Es una nueva situación no solo para los regímenes democráticos y dictatoriales. También para los medios de comunicación, y no solo en los términos de cómo afecta o introduce nuevas rutinas de trabajo para los periodistas, tal como hemos venido comentando en este blog.
Es claro que el público tiene un mayor poder de difusión de hechos utilizando estas nuevas herramientas tecnológicas. Ya en Costa Rica, durante el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, los comités de ciudadanos echaron mano de los blogs como mecanismo de propaganda y organización desde la base, independientemente del comando y los partidos políticos que participaron en uno u otro bando. Pero los blogs permiten publicar información, convocatorias, llamados u opiniones, no propagarla.
Las redes sociales sí facilitan la rápida difusión, tanto que los medios de comunicación deben acelerar la publicación de un hecho noticioso y hacerlo saber por medio de Facebook o de Twitter, donde de seguro ya alguien se les adelantó al menos a nivel de rumores. Aquí la función del medio, de corroborar los hechos y presentar los distintos puntos de vista frente a ellos, les permite mantener su posición y su rol públicos.
Peres apuntaba a un elemento distinto a la rápida propagación. El más temido por los gobernantes de todos los signos, no solo los dictadores: la misma difusión de hechos. Ya nadie puede ocultar fácilmente lo que está ocurriendo. Es la era del Wikiperiodismo, según la expresión de Juan Luis Cebrián, exdirector de El País y consejero actual del Grupo Prisa, al que pertenece este periódico. Tarde o temprano salen en Internet. Los políticos del mundo ya no confían en hacerle comentarios informales o formales a los embajadores y funcionarios de cualquier embajada de cualquier nación, pues un memorándum de estos últimos resumiendo las reuniones y de información a sus Gobiernos puede ser publicado en la Red, ya sea en algo parecido a WikiLeaks o en algún futuro nuevo sitio Web.
Tampoco los medios podrán darse el lujo de no publicar hechos o de mostrar solamente una cara de los mismos. Saben que no pueden atrasarse ni siquiera involuntariamente en difundir un hecho en sus sitios Web o en los medios tradicionales.
Ese es el nuevo reto. Una discusión que ya está servida en la mesa de las redacciones, tal como lo hicieron esta semana los directores de The New York Times, El País, Le Monde y The Guardian. También colocan a los periodistas ante nuevos desafíos: si ya se publican hechos en la Red, ¿cuál es el papel que nos queda? Como siempre, la profundidad, el análisis. ¿Y si en los blogs, las redes y los WikiLeaks también se cumplen las condiciones de equilibrio, corroboración de hechos, publicación instantánea, análisis e investigación de lo que otros quieren ocultar? Sin duda, los periodistas estamos también ante nuevos retos profesionales que exigen más dedicación, más elaboración, más formación profesional y más conocimientos, que al mismo tiempo sean globales, de distintos campos y especializados. (Ojo: más conocimientos. Información, cualquier cantidad de información tiene cualquiera en la actualidad. Conocimiento es la capacidad para utilizar y aplicar esa información personal y profesionalmente.)
"Las revelaciones de Wikileaks son el mayor acontecimiento periodístico de los últimos años", dijo esta semana precisamente Javier Moreno, director de El País. Y las redes, Sr. Moreno, las redes también son el mayor acontecimiento que está transformando el periodismo.