Este jueves 24 de marzo se realizará una mesa redonda en la Universidad Latina (a las 5 p.m.) denominada WikiLeaks y su impacto en el periodismo de investigación, la cual será encabezada por los panelistas internacionales Javier Darío Restrepo (periodista y experto en Ética Periodística), Gerardo Albarrán de Alba y un representante de la redacción del Diario El País de España. Asimismo estarán los panelistas nacionales Giannina Segnini (jefa de la unidad de investigación del periódico La Nación), Luis Ortíz (de la unidad de investigación de Canal 7), Luis Sáenz (director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina) y Francisco Valerio (periodista y profesor de la Universidad Latina).Tal como se ha venido observando con las publicaciones de diversos medios de comunicación, WikiLeaks ha aportado material de sobra para revelar lo que los poderes económicos y políticos quieren ocultar constituyéndose en la fuente de numerosas revelaciones aunque sobre hechos que hoy son más parte de la historia reciente que del presente continuo. Esto, empero, no le resta ningún valor y más probablemente nos muestra las catacumbas de la política, dé elementos para la teoría de la conspiración sobre cómo se manejan los hilos de los acontecimientos, y confirme lo que los chismes políticos de cada época ya formulaban basados en el rumor, los cabos sueltos y las sospechas. Todo lo cual podría ser observado con base en un análisis certero de cada coyuntura si el periodismo se arriesgara más en estos campos.
Lo que muestra WikiLeaks es fundamentalmente que la información puede alcanzar a todas las personas a través de Internet, salir a flote desde las bóvedas más escondidas de los centros del poder mundial, y cómo lo que sucede puede ser rápidamente propagada, cómo lo han demostrado las redes sociales en las revueltas de Africa del Norte y Asia. En el fondo lo que está ocurriendo es que la demostración de cómo las generaciones de hoy -por el grado de conocimiento y de formación que tienen- aspiran a sociedades más transparentes, más justas, más igualitarias y más libres. Y esto sí tiene un impacto decisivo para el periodismo.
El público actual de l
os medios de comunicación tiene un mayor nivel de educación y formación, y con ello más crítica y más criterios. Tal caracterización no es un hecho desconocido. Está en la razón de ser del periodismo analítico y profundo. Ante un público más formado y con más criterio -que ya tiene el dato básico de un hecho primero por medio de la radio, luego de la televisión y hoy por medio de Internet- el periodismo tuvo que reinventarse a través del periodismo interpretativo, del nuevo periodismo y del periodismo analítico, respectivamente. En cualquier caso los medios tenían mayor margen para determinar la agenda informativa: los hechos para existir debían estar incluidos en las páginas y espacios de los medios.Con Internet el surgimiento de los blogs, la posibilidad de comentarios a las noticias, las redes sociales y los sitios con información aportada por diversos cibernautas (los wikis) cambia la ecuación. De esta forma la inmediatez (publique diariamente lo que ocurre y ojala antes que otros), la instantaneidad (publique al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento y delo a conocer, pues en las redes sociales ya se está haciendo) y el análisis (profundice en los porqués y las proyecciones de los hechos, hágalo con bases científicas, datos, declaraciones y opiniones de diversidad de fuentes para dar todos los puntos de visas posibles, y sintetícelo rápidamente) se convierten en complementos indispensables de la labor de los periodistas, que deben saltar constante y diariamente entre la publicación en la Web, las redes sociales y el medio tradicional, cada uno con su ciencia, su arte y su disciplina. Pero, en especial, todas estas herramientas de la Web posibilitan que cualquier persona pueda hallar, publicar y propagar información sobre un acontecimiento noticiosos y obliga a los medios de comunicación a incluirlos en sus agendas.
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