domingo, 7 de febrero de 2010

Prensa tica con video en vivo en Internet




Este domingo 7 de febrero las innovaciones tecnológicas acompañaron el esfuerzo informativo, con las transmisiones de videos en vivo que realizaron La Nación y Al Día.

En la agenda estaban incluidas las informaciones de toda la jornada de votaciones, su difusión por las redes sociales y el seguimiento y publicación del debate en esos sitios, pues la presencia de Twitter y Facebook ya es una práctica rutinaria también en los medios locales.

Anteriormeente los videos y audios eran pre-grabados. Ahora son en vivo, utilizando la tecnología Ustream Live, un servicio de web streaming donde el video y el audio se reproduce en el sitio electrónico y no hay que bajarlo al dispositivo del usuario.

Ya Al Día había transmitido la sentencia del juicio al expresidente Rafael Ángel Calderón, captando una audiencia fuera del país y en empresas e instituciones locales que no tenían posibilidad de ver la transmisión en la televisión (porque no tenían televisor en sus oficinas pero sí acceso a la Red).

De esta forma la prensa en Internet ahora le brinda variedad de opciones a los lectores: texto, gráficos, datos, fotos, audios, videos grabados y videos en vivo.

Las elecciones parecen ser los momentos claves para introducir este tipo de novedades.

En las votaciones realizadas en el 2009 en Panamá las televisoras de ese país vecino aprovecharon el servicio de videollamadas por medio de celulares de tercera generación (3G) para que los reporteros hicieran transmisiones en vivo desde diferentes puntos del país.

Y en el debate entre Obama y McCain -en las elecciones estadounidenses del 2008- los periodistas de The New York Times iban bloggeando lo que cada candidato decía, para quienes no tenían en ese momento acceso a televisión.

Esta experiencia fue repetida recientemente ahora que Apple lanzó el iPad, donde los reporteros detallaban cada uno de los momentos del evento como si se lo estuvieran susurrando a los lectores.

¿Qué implicaciones tiene para los periodistas, la comunicación organizacional y para ustedes como estudiantes estos primeros ejercicios de transmisión de noticias de la prensa en vivo a través de Internet?

Tres pifias periodísticas en las elecciones



Informar (y profundizar) en vivo por televisión y radio no es nada fácil. El reportero está en la calle para jugarsela solito y todas la pifias llevan su nombre e imagen.

Pero el domingo 7 de febrero durante las transmisiones de las votaciones hubo algunas de antología, que por más que se trate de improvisación al máximo, uno supone que no deberían ocurrir porque para eso el periodista de tele debe estar preparado para batear y hacerlo bien.

Veamos tres pifias que enviarían al reportero a sentarse en la banca, si estuviera jugando un partido de beibol. (Seguramente hubo más, pero estas son las que vi y recuerdo):

- Pifia 1. El hombre esta en la puerta de la mesa de votación que le corresponde, cédula en mano, con cara de quiero entrar ya y que la tele no me entreviste. Pero el periodista de Repretel se le acerca y le pregunta como quien descubre la mayor novedad del mundo: "¿Usted va a votar?".

- Pifia 2. Al periodista (otra vez de Repretel, pues en Teletica estaban presentando Madagacar y ya le he visto muchas veces) lo tienen en una ventana al lado derecho de la pantalla, micrófono en mano, listo para hablar y solo espera que el presentador le dé el pase con alguna consabida pregunta. Atrás se ve el mar, un yate, chicas en bikini, alguien jugando bola en la playa. Al fin le dan el pase y el colega les da la sorpresa a los televidentes: "¡Estoy en la playa!".

Para peores agarra a un turista panza pelada y le pregunta que si ya votó. El entrevistado no sabe que responderle, pero ante la insistencia del periodista le dice que "no". El reportero lo regaña: "Como que no va a ejercer el sagrado derecho de votar". El turista le dice con pena ajena: "Es que soy extranjero".

Sin ponerse rojo entonces el periodista trata de arreglarla: "Si pudiera votar, ¿verdad que usted lo haría?" Diga que sí. Puro Chavo...

- Pifia 3. Con el propósito de no aburrir a la audiencia algunas de las entregas en vivo, que se hicieron desde las escuelas y colegios donde se realizan las votaciones, se dedicaron a temas específicos.

Uno de ellos fue el de juventud. Como la onda aquí son las redes sociales y se supone que los jóvenes de la generación X o Y usan Facebook, Twitter y otras vanidades cibernéticas, la periodista -especializada en temas de tecnología- aborda a varias votantes jóvenes cuando ya han salido de las mesas de votaciones.

La idea era mostrar como entre los jóvenes las redes sociales inclinaron el voto. Enfoque más que quemado, además. Obama lo puso de moda, y si Obama lo hizo y aquí lo intentaron copiar los candidatos, tal vez eso funcionó.

La periodista se acerca a una votante y le pregunta por quién votó y luego de la respuesta confiada, viene la otra preguntita: "¿Y verdad que usted se decidió por Facebook?". La nueva respuesta fue contundente: "No, por mis amigos".

Bueno. Una gaviota no hace verano, pensó nuestra reportera de tele. Se va donde otra paciente votante y le vuelve a hacer las mismas preguntas y en la segunda le responden de nuevo: "No, yo no uso eso".

domingo, 31 de enero de 2010

¿Sabe qué viene en el casado que venden en el mercado central?


13 de diciembre del 2009. En la conferencia de prensa de este día el gobierno y el ICE anunciaron un acuerdo para que éste devuelva las frecuencias radioeléctricas necesarias para la apertura en telefonía celular.

La conferencia realizada en el auditorio de la Casa Presidencial, en Zapote, fue presidida por el Presidente de la República, Oscar Arias, y el Presidente Ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Pedro Pablo Quiros.

Cuando se da por concluida la conferencia y las autoridades salen por una puerta que da hacia las oficinas, un grupo de periodistas rodean al vocero del Instituto, Elberth Durán.

Sin inmutarse, alguno de todos le suplica: "Elberth, ¿nos podrías explicar qué fue lo que anunciaron? Es que no entendí nada". Otros corren con grabadora en mano, pues simplemente se sienten igual de desconsolados y desamparados ante la complicada información que tienen en manos.

El funcionario amablemente da la explicación y al final -casi sin repreguntar más, menos sin cuestionar o ir más a fondo sobre lo anunciado- los periodistas guardan lapiceros, cuadernos y grabadoras.

Ciertamente los comunicadores estamos obligados a saber de todo un poco, sin dominar nada, y andamos brincando de un hecho a otro. Se pasa de cubrir un accidente a entrevistar a un especialista en cronaxia, a un guru del New Age, un futbolista, una modelo o a un adivino. ¡Incluso calificamos a un restaurante de alta categoría y ni siquiera podríamos decir qué viene en un casado del mercado central!

Pero estamos obligados a realizar todo eso con el mayor profesionalismo y el mayor entendimiento posibles para profundizar, explicar y mostrar más de lo que las fuentes interesadas quieren que se revele.

Eso implica conocer y conocer supone que debemos tratar de leer y enterarnos de todo lo humano, al menos para no equivocarnos mucho a la hora de comunicar los hechos.

La comprensión que tenga el público de las noticias depende de cómo se las mostremos basados en la información y las entrevistas realizadas.

Si no entendemos nosotros el tema, es difícil que podamos transmitirlo con claridad. Tampoco será posible que el público pueda entender qué ocurrió y se forme un criterio para tomar posición.

Ahora bien, si es imposible entender de qué nos hablan, pidamos que realice una "traducción" al público lo más sencilla posible de los términos técnicos.

El peligro es que ese experto, como parte involucrada, quiera con su "explicación" llevar agua a sus propios molinos. Y lo va a hacer.

Incluso los científicos lo hacen. Así quedó evidente cuando una parte de los investigadores estadounidenses se oponían en los años ochenta a que el gobierno de ese país diera dinero al proyecto para investigar el genoma humano o ADN.

Como eso implicaba reducir el financiamiento para otros estudios donde estaban ellos, su oposición la camuflaron con argumentos científicos prediciendo el fracaso y la inutilidad de bucear en el ADN.

En cualquier caso, el periodista comete la irresponsabilidad de exponer al público ante uno de los puntos de vista o interpretaciones existentes, aparte que presentará un trabajo débil y simplemente quedará indefenso ante las críticas de una población mucho más educada, formada e informada que el mismo comunicador.

Si está ante la situación de no entender nada de nada de lo que le están diciendo en una conferencia de prensa o en una entrevista, al menos disimulelo con una pregunta que obligue al protagonista a brindar una explicación para la gente de a pie.

Pero no le diga que no entiende nada... y menos delante de los colegas.

martes, 8 de diciembre de 2009

Para trabajos tranquilos, el cementerio

Requisitos para contratar a un periodista en los medios de comunicación?

¿Los requisitos exigidos en el mercado laboral se obtienen todos en la Universidad?

La respuesta es no, pero no por problemas netamente curriculares (además que es imposible incluir en un plan de estudios todo lo que se requiere, sería una carrera interminable).

En realidad buena parte del desarrollo de las competencias que exigen los medios de comunicación dependen de la actitud de cada periodista.

Y eso es válido tanto para el que apenas estudia como para el que ya ejerce la profesión incluso desde hace décadas.

Repasemos los requisitos básicos que aparecen ya en algunos concursos para llenar una plaza

1. Grado académico

Aparte que el título acredita a la persona como profesional y supone el dominio de la teoría, la metodología y las técnicas de su campo, este requisito significa que se debe tener el conocimiento, las destrezas y las habilidades necesarias, y no solo las básicas.

¿Qué ocurre cuando se tiene el título pero la persona no tiene las competencias necesarias?

Como en todo trabajo no basta pasar por las aulas universitarias y contentarse con ir cumpliendo cada nivel, pasando por la mínima. Esa actitud también se lleva al mundo laboral y marcará su destino.

En la actualidad el bachillerato debe complementarse con la experiencia y otros atributos, por lo que la licenciatura y hasta una maestría generan más puntos en la evaluación de los candidatos, en especial para cargos de jefatura como editor.

No basta tampoco que se sepa al dedillo los géneros y la pirámide invertida, si no puede hacer un cálculo de un porcentaje o de una tasa de crecimiento, si no es capaz de localizar o no tiene idea alguna sobre materias elementales como economía(crecimiento de la producción, inflación, exportaciones, dólar), microeconomía, contabilidad (saber leer un informe financiero), psicología y sociología (para entender las conductas individuales y sociales), etc.

Algunas de estas materias forman parte del plan de estudios de la carrera (por cierto que la mayoría de las veces las menospreciamos sin razón).

Y otros deberán procurarse a través de la especialización o cursos técnicos básicos de manera complementaria.

2.Experiencia

La trayectoria es fundamental para llegar a ciertos medios de comunicación de élite o a cargos de mayor responsabilidad editorial. También es una llave para un puesto de redactor.

De ahí que la colaboración en medios locales o nacionales –muchas veces como práctica, con escasa o ninguna remuneración- es la forma para mostrar trabajos publicados, para darse a conocer con otros colegas y para que el nombre empiece a sonar (darse a conocer mediante el crédito del autor) entre los editores, jefes de redacción o directores de los medios nacionales.

3. Idioma

En especial el inglés pasó de ser un plus que aumentaba el valor de mercado del periodista a convertirse en una exigencia y un requisito básico.

Pero no se trata de saberlo masticar en una conversación casual, sino que se exige dominio completo de la redacción, la lectura y la conversación con un alto nivel.

Evidentemente la exigencia del idioma es más fuerte en algunas áreas y puestos, pero imagínense a un periodista que no hable ni papa de inglés en Suráfrica 2010 o que lo envíen a entrevistar a Berkham a una playa tica.

4. Lectura de documentos complejos

Y rápido. No hay una semana o quince días para leer un documento y sacar las conclusiones.

La mayoría de las veces solo hay horas y con Internet no hay ni minutos.

La competencia de los medios de comunicación por publicar los hechos exige que un documento liberado o difundido por las fuentes deba ser revisado, comprendido y sintetizado en el menor plazo posible para publicar con prontitud un avance en Internet, consultar a las fuentes y profundizar muchas veces en apenas unas pocas horas.

Esos documentos son elaborados por auditores, científicos, abogados, médicos, etc. con una gran complejidad técnica que debe ser casi traducida por el redactor.

Ya no solo es la agonía en el momento del cierre, es una agonía constante por sacar al aire un hecho.

5. Trabajar bajo presión

El periodismo es un oficio que no se puede dar el lujo de la espera para publicar.

Se publica con los elementos y la información recopilada, pero no hay espacio para equívocos, para informaciones débiles y mal fundamentadas, para notas sin balance o para especular.

Lo que se publica debe estar constatado, plenamente constatado y completamente constatado aunque la información llegara al terminar la tarde.

Está la presión por la calidad y la profundidad, dado el mayor conocimiento del público sobre cualquier tema (incluso en fútbol un simple aficionado ve campeonatos de mayor calidad a nivel mundial e identifica las diferencias a simple vista).

Está la presión de las fuentes para que las tomen en cuenta o para evitar al periodista y para que se le publique lo que dijo con precisión y exactitud.

También hay una presión implícita de los colegas para que sea su medio el que genere las primicias y lo haga de la forma más completa y certera posible.

Viene además la presión del mercado y de la competencia que quiere obtener la primicia antes que usted.

Las agencias de prensa y relaciones públicas buscan la mejor cobertura para sus clientes. Hay también hay presión.

Y la presión del cierre, pues el público enciende el televisor o busca la información al otro día con exactitud de reloj.

Y cuando al fin usted publica lo que tanto le costó obtener, apenas envía su trabajo a revisión de los editores y otras jefaturas deberá correr lo más pronto posible por la siguiente nota con las mismas presiones.

6. Trabajo en equipo

Además de la capacidad y actitud para trabajar con otros colegas, se requiere que el periodista pueda trabajar en armonía con fotógrafos, infografistas, diseñadores, especialistas en diferentes campos, camarógrafos, choferes, etc. en igualdad de condiciones: es decir, nadie es superior a nadie.

También es necesaria la capacidad para recibir retroalimentación y aceptar modificaciones a las notas de parte de sus editores, jefes de redacción y directores, pues el trabajo se entrega y no termina ahí, sino que implica un trabajo de edición, corrección y mejoramiento continuo.

Esto último depende de la competencia del medio para lograrlo.


¡Para trabajos tranquilos, el cementerio!

Y a pesar de todo eso, es divertido y muy entretenido.

martes, 24 de noviembre de 2009

Cambio de rutinas


Antes, el trabajo de los periodistas era definir los temas, reportearlos y entregar las notas para su publicación, mientras que los acontecimientos en el exterior eran parte del contexto y de la cultura que debía tener un redactor.

En medio de esa rutina los periodistas y los medios tenían los reflejos para atender acontecimientos imprevistos.

Con Internet lo que ocurre a nivel local e internacional exige una constante actividad de actualización y publicación de información al instante, pues el público igual tiene acceso por medio de la web a todo el infinito caudal de noticias en cualquier lugar del mundo.

Pero si el periodista debe producir en el medio tradicional y generar contenidos electrónicos y de multimedia, ¿cómo evitar que el incremento de la cantidad de material (productividad) no afecte la necesidad de interpretar y analizar los hechos?

No hay solución definida ni definitiva.

A nivel individual se requiere más que el desarrollo de habilidades técnicas.

Exige rapidez para identificar la noticia, fuentes, consultarlas, datos, documentos, declaraciones y publicar, pues el espacio se reduce para reflexionar sobre los acontecimientos.

En el camino el periodista es el que debe resolver cuál información debe ser solamente difundida, cuál requiere profundidad y cuál implica que se puede difundir primero e ir profundizando paulatinamente, mediante la elaboración en proceso.

Siendo que en Internet todo cambia constantemente, muchos medios prefieren improvisar dejando esa decisión al azar.

Otros intentan utilizar la misma fórmula que usan para el medio tradicional, la cual no siempre se ajusta adecuadamente a la nueva realidad por la flexibilidad que los acontecimientos exigen..

lunes, 16 de noviembre de 2009

La hazaña de estar en la escena


Hasta la era de Internet y los correos electrónicos, los reportajes tenían una gran dosis de hazaña.

Así era cuando -en 1930- Joseph Kessel siguió las rutas de esclavos en Etiopía equipado con víveres, monedas de plata como únicos viáticos, medicinas y hasta un rifle Winchester y un revólver Colt, además de las municiones. Por supuesto llevaba una cámara y el material fotográfico necesario.

De hecho tuvo que atravesar desiertos, el Mar Rojo en una barca, salir vivo de una guerra entre tribus y alcanzar las caravanas de esclavos.

Su trabajo fue publicado por Le Matin, que realizó una tirada de 120.000 ejemplares adicionales.

Conforme avanzó el siglo XX, el siglo pasado, vinieron los avances tecnológicos y con ellos su utilización por los reporteros. Actualmente muchos sustituyen la "salida al campo" por el reporteo a través del teléfono y los correos electrónicos, algo que se ha aceptado como válido tras largos debates desde hace tres y dos décadas respectivamente.

En 1961 un comando portugués secuestró el crucero "Santa Libertade", con 552 pasajeros como rehenes, y los periódicos -el medio predominante en esa época- encargaron a sus "periodistas" llegar hasta el buque que andaba por el Mar Caribe.

Dos de ellos -Charles Bonnay, de la agencia Dalmas, y René Puisseau, de Le Monde- se lanzaron en paracaídas.

Bonnay, con un récord en paracaidismo, lo hizo con éxito pues cayó cerca y logró ser rescatado por los secuestradores y fue reunido con el resto de los pasajeros.

A Puisseaue fue mal, pues un navío estadounidense -que seguía al crucero secuestrado- lo fue a rescatar cuando cayó al mar y el reportero casi muere tragado por los ventiladores, si no es porque un marine acata a detenerlos a tiempo.

Aunque les hizo señas de que no lo rescataran y luego intentó lanzarse del navío estadounidense, Puisseau terminó custodiado por dos marineros y sin ninguna posibilidad de obtener información alguna ni enviar su reporte.

A quién sí le sonrió la suerte fue a Max Oliver Lacamp, del diario francés Le Figaro.

Lacamp venía en el navío estadounidense y cuando el capitán pidió a alguien que hablará portugués, pues los secuestradores no hablaban inglés o se negaban a hacerlo, Lacamp era el único.

Al servir de traductor Lacamp obtuvo todos los detalles de la negociación y éstos aparecieron al día siguiente en la publicación que hizo Le Figaro.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Persecusión periodística

Los telenoticieros se llenan de xenofobia

El caso de los jamaiquinos, ocurrido la semana anterior, reveló más de los periodistas que de los problemas de seguridad del país.

Durante casi tres días (si es que algunos no han dejado todavía el tema) los telenoticieros no ahorraron exabruptos contra los inmigrantes, excepto en breves paréntesis donde indicaban que no todos eran "malos" para volver inmediatamente a recargar el discurso xenofóbico.

La supuesta solución que pedían a gritos: que las leyes de inmigración, que la ley que permite el matrimonio por conveniencia, que la portación de armas, que no dejen entrar a nadie.

Es evidente que en el país hay facilidades otorgadas por leyes laxas junto a la propia incompetencia de la policía de inmigración y de los organismos de seguridad e investigación judicial.

Pero el problema no es la inmigración.

Es el narcotráfico: este es el que introduce y expande la violencia en las calles, desde los asaltos y homicidios en casos de robos menores (celulares, computadoras, bolsos) hasta las guerras entre pandillas y ajusticiamientos.

La violencia del narcotráfico tiene réplicas en otros delincuentes, que copian los métodos y tienen acceso a armas de todo calibre para asaltar desde un bar hasta un autobús en los barrios josefinos.

El enfoque periodístico desvía el tema y apunta a soluciones parciales y temporales, pues el narcotráfico encontrará otras vías para captar ticos (en cualquier nivel social), traer mercenarios y refugiarse en el país.

Lo que se revela no solo es una falla de enfoque periodístico.

Hay problemas de formación, que hacen que los periodistas caigan en los razonamientos simplistas y peligrosos, pues le tienden la alfombra para que los políticos populistas griten a sus anchas y arrastren en ese clima de terror a los más sensatos.

La formación profesional del periodista no es solo saber la técnica (pirámide invertida, 5W, reportajes, PPF, crónica, etc.).

Es tener los elementos necesarios para discernir entre lo superficial y lo esencial de los hechos (que se obtiene con el estudio de la lógica), para ubicar los fenómenos sociales (sociología e historia) y para identificar el origen social o psíquico de las conductas (psicología).

Sin embargo, que poca atención se le da a esos cursos en la carrera universitaria o que poca importancia le damos los estudiantes y los profesores, tanto cuando aun estamos en la Universidad como en la "formación continua" después de graduados.

Y, sobre todo, que poca atención se le da a esos cursos para que nos aporten información y conocimiento sobre los hechos que cubrimos diariamente en los medios de comunicación. ¡Es como que si nunca hubiéramos llevado esos cursos!