domingo, 6 de febrero de 2011
Las noticias tienen un campo en los celulares
Ya vimos como los dispositivos electrónicos como las Tablet PC -tipo iPad o Galexy- impactan a los medios de comunicación, con una nueva forma de presentar noticias, campo en el cual las grandes firmas globales dieron pasos decididos en las semanas anteriores. El cambio no se quedará ahí, pues también cubrirá a los teléfonos celulares, tal como se ve en este video de Nokia Labs.
El impacto para el lector es simple. Anda en la calle o sale de una reunión y solo tiene que mirar en su móvil las noticias. Las diferencias son elementales.
Una Tablet PC, una netbook, una portátil o una computadora de escritorio requieren un tiempo de espera mientras se enciende el dispositivo; algunas más que otras dependiendo de su sistema operativo. Además, se utilizan en situaciones ya establecidas: las netbooks, portátiles o computadoras de escritorio precisamente requieren que el usuario las coloque en un sitio específico como una mesa, un escritorio o en el caso de las minicomputadoras o netbooks en el regazo incluso.
Un móvil por lo regular siempre lo andamos encendido. Tal vez se le desactive el timbre únicamente mientras se está en una reunión (y en clases, claro está). En todo caso encenderlo es sumamente rápido. Si bien la pantalla puede ser una dificultad para la lectura de las noticias, el móvil le dará al usuario la información y la posibilidad de interactuar en cualquier lugar, en cualquier momento.
Sin embargo, la evolución de este mecanismo de información dependerá de contar con redes de telefonía celular de mayor capacidad. Una computadora (netbook, portátil, de escritorio) y una Tablet PC pueden conectarse a Internet mediante una red inalámbrica WiFi, ADSL o cable módem. Los celulares -y también las Tablet PC y las netbook- se conectan mediante redes WiFi o de telefonía, en la actualidad de tercera generación o 3.G.
El problema es que las redes de telefonía enfrentaron dificultades de saturación por la alta demanda de servicios de datos y de aplicaciones ocurrida desde hace unos dos años o más. Ademñas, si estás en un lugar donde mucha gente está utilizando su móvil, la conexión se vuelve inestable, su velocidad baja y hasta puede caer el enlace.
De hecho se tuvo que acelerar el paso a redes móviles de cuarta generación (4G) con un sistema denominado Long Term Evolution (LTE).
Con LTE -originalmente esperado para la segunda mitad de esta década- se podrían tener enlaces de Internet en un celular -en una netbook o en una Tablethttp://www.blogger.com/img/blank.gif PC- de hasta 100 Mbps de velocidad. El sistema ya se utiliza en Japón y en Escandinavia, mientras las empresas estadounidenses empiezan a implementar sus redes y en América Latina varios operadores iniciaron pruebas de redes.
¿Cuál será el impacto del móvil en la estructura, formato y velocidad de la presentación de informaciones al público? Deberemos verlo en otro comentario. Por ahora, junto a Ongo y The Daily, hay que considerar a los celulares como un dispositivo más para que el usuario reciba noticias, comente, crítique, genere nuevas informaciones y enfoques, o simplemente para que las comparta con otros. La labor periodística tendrá un nuevo frente de tareas cotidianas.
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domingo, 30 de enero de 2011
El diario digital da un nuevo paso: más allá de un simple sitio web de noticias
Para esta semana se estaría lanzando el primer diario para el iPad, anunciado dos semanas atrás precisamente cuando en este blog comentabamos cómo este tipo de dispositivos sí podrían cambiar la prensa tal como la conocemos hasta ahora. Sin embargo, no es el único esfuerzo por alcanzar al público mediante los nuevos dispositivos electrónicos. La semana anterior fue anunciado Ongo, "un agregador de noticias".
El primer diario para el iPad será denominado The Daily y es producido por News Corp., de Rupert Murdoch, también propietario de The Wall Street Journal y de Fox News -cuyas posiciones políticas han provocado una fuerte polémica, según vimos en un comentario anterior-. The Daily, de acuerdo con los cables publicados, cubrirá noticias generales, cultura y entretenimiento e incluirá videos, pero no hay claridad sobre su modelo de negocios: si cobrará a los lectores y cuánto, si es así.
Ongo, por su parte, presenta informaciones generadas por New York Times, Washington Post, Financial Times, USA Today, la agencia de noticia Associated Press y el medio online Slate.com, por una suscprición mensual de US$6,99.
Al menos con Ongo ya se concrentan algunos cambios importantes que se deben considerar (y que se pueden observar en el video que incorporamos aquí al final de este comentario): en primer término, permite que el lector o usuario reciba las noticias que son de su interés, como en los readers donde uno indica qué tipo de informaciones desea (deportes, internacionales, economía, cine, entretenimiento, salud, etc.), por lo que empezaremos a ver contenidos de alta demanda que desplazarían a los que son menos afortunados en los gustos del público; por supuesto incorpora aplicaciones y recursos de multimedia, donde el lector o usuario podrá tener acceso a múltiples fotografías e imágenes de un mismo artículo, de forma tal que en la rutina periodística será cada vez más importante y necesario repensar una y otra vez los trabajos más allá de sus textos, incorporando múltiples fotografías, videos y gráficos animados; asimismo es posible compartir los artículos con diversos grupos a los que pertenezca el lector o usuario, tal como se hace actualmente en LinkedIn, la red social profesional, y tiene también herramientas para crear grupos de lectores con los cuales se tiene intereses comunes, al igual que se puede compartir una noticia a través de las redes sociales como Facebook y Twitter.
Los medios digitales van más allá de los sitios web de los periódicos en la actualidad, de esa forma. Por un lado se trata de un medio que no tiene un espejo en el mundo impreso y solo existe en la Red, ese sería el caso de The Daily; por el otro, Ongo sería un paso de los medios tradicionales para alcanzar sostenibilidad económica en un mercado que se espera crezca y cambie el modelo económico de la prensa, que se presenta como una solución ante la saturación de información.
A nivel periodístico implicará llevar muchas de las tendencias actuales a nuevos ámbitos de difusión: la instantaneidad a través de las redes sociales, la inmediatez en la publicación de noticias (mediante un estilo estrictamente informativo) y la profundidad como la receta para explicar lo que ocurre.
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domingo, 23 de enero de 2011
De periodistas, principios y faltas graves

Este domingo en la mañana dos paneles de televisión, en los que participaron periodistas y comentaristas, tenían sentados en el banquillo de los acusados a los mismos periodistas y al periodismo que se está produciendo en la actualidad.
En un caso la cadena CNN dio la palabra a varios "expertos" estadounidenses donde el tema fue el papel de los comentaristas y de los colegas en el clima de polarización que vive Estados Unidos (EE. UU.), y en el cual se enmarcan los hechos violentos ocurridos hace unas semanas en Tucson, Arizona. La preocupación también derivó en si se están cumpliendo "los principios periodísticos".
En el segundo caso en Teletica se hablaba de la falta de crítica del periodismo deportivo costarricense respeto al desempeño de la selección de fútbol en la copa regional que se realiza en Panamá. Un futbolista dejaba al desnudo que también a ellos -como el público ya lo había advertido- se sentían incómodos frente a las consabidas preguntas tontas, simplonas, sin contenido y que se enfocaban en lo evidente de los periodistas que normalmente cubren los eventos (citó el caso de un periodista que le preguntó a un futbolista expulsado: "¿Lo expulsaron?").
Lo que sucede en EE. UU. retrata cómo la tradicional toma de postura de los medios estadounidenses respecto a la política en ese país dio lugar a toda clase de excesos. En EE.UU. es aceptado que los grandes medios se pronuncien incluso por un candidato presidencial. Se hace desde el editorial, mas se supone que no se debe emular en el reporteo diario. Se supone que éste debe mantener el equilibrio de fuentes, la presentación de todos los puntos de vista, las razones de cada una de las partes en conflicto.
Sin embargo, desde el centro estadounidense donde ha residido la población tradicionalista y ha resurgido el movimiento conservador ("American Tehocracy" dijo el republicano Kevin Philips) empezó el fenómeno de comentaristas y políticos que comulgan abiertamente con ortodoxias religiosas y grupos de derecha neofascistas, que arremetían contra los grupos minoritarios, los derechos de las mujeres, de las libertades individuales y de cualquiera que defendiera a éstos, identificados como "liberales" (que en EE. UU. es sinónimo de izquierdistas) y ubicados por estos comentaristas en la prensa de las costas. El fenómeno pasó de los medios locales al nivel estatal y alcanzó hasta las cadenas nacionales, en especial Fox News.
El otro bando se atrincheró también. Había resurgido de las cenizas de los ochos años de Bush con el entusiasmo y la esperanza levantada por Obama-candidato, pero se vieron atacados por los comentaristas de la derecha cuando ésta tomó la contraofensiva al día siguiente que Barack llegó a la Casa Blanca, el Tea Party empezó a dar saltos de lobo hambriento, y los republicanos alcanzaron la mayoría en el Congreso en noviembre anterior.
Ahora los comentaristas de ambos bandos se rasgan las vestiduras por lo ocurrido en Tucson. Los ataques y las lavadas de manos se repiten por doquier. Las caricaturas salpican (las incluimos como evidencia y sin censuras).
Solo que ambos bandos respaldaron la guerra de Irak en los tiempos de Bush y se hicieron eco de las pruebas falsas que mostró el gobierno estadounidense para justificar la vendetta contra Saddam Hussein, han sido complacientes con los militares por su incapacidad para atrapar a Bin Laden, y en la crisis económica descubrieron el agua tibia sobre las especulaciones financieras solo cuando el derrumbe parecía total, suplicando por un milagro que detuviera el caos inminente y ahora desviando la vista cuando las viejas prácticas financieras empiezan a desarrollarse.
Ya John Dos Passos había mostrado en su Trilogía USA y en Manhattan Transfers cómo premeditada guerra contra España y la calculada participación de EE.UU. en la en carnicería de la primera guerra mundial había sido alentada por la prensa estadounidense de la época.
En el caso tico simplemente podríamos hablar de falta de preparación, abandono premeditado de las tareas más elementales que debemos cumplir en esta labor, y de desinterés y negligencia.
Empero el fenómeno es más complejo dado los intereses de las televisoras en determinados equipos de fútbol, los futbolistas que se comportan como figuras del espectáculo y no dan declaraciones si se los crítica, el comercio que se genera alrededor de la selección, los narradores y comentaristas que se colocan la camiseta de los principales equipos, y en general la incultura deportiva que llega al desastre tanto como los mismos futbolistas carecen de las habilidades elementales que se enseñan en cualquier plaza y en cualquier mejenga en el país.
domingo, 16 de enero de 2011
El periodismo en Internet: entre la prisa por publicar y la menor rigurosidad
(Foto cortesía Ronny Isla Isuiza)Un estudio de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia denominado Magazines and Their Web Sites (Marzo 2010), elaborado por Victor Navasky y Evan Lerner, mostró la brecha de calidad que se viene produciendo entre los contenidos dirigidos para las ediciones impresas y los que se elaboran para ser publicado en Internet exclusivamente.
Según el informe el 48% del contenido en línea es editado, pero el nivel de rigurosidad es menor. El resto son textos que se publican en la edición impresa y en Internet (41%) e incluso hay material que se publica sin que sea revisado (11%).
El estudio se realizó a finales del 2009 y se basó en las respuestas de 665 revistas, de las 3000 a las que se les envió un cuestionario de 35 preguntas.
Pero si eso ocurría en aquel momento, es probable que la preocupación deba incrementarse ahora que a la presión por la prisa para publicar lo más pronto posible una noticia (inmediatez) se le une la exigencia de reportar todos y cada uno de los detalles de un acontecimiento que los periodistas están presenciando (una conferencia de prensa relevante, un debate, un partido de fútbol, etc.), conforme ese acontecimiento se va desarrollando e incluyendo las nimiedades, lo cual se ha impuesto desde el auge de las redes sociales (instantaneidad).
¿Quién monitorea y corrige los textos cortos publicados en Facebook y Twitter por el periodista desde el lugar donde ocurre el hecho? Evidentemente la responsabilidad recae casi completamente en el periodista, lo cual exige un mayor nivel de observación, captación y registro de los hechos, junto con una comprensión clara e inmediata de lo que está pasando. Los riesgos, sin duda, son mayores.
Hay varias dificultades para alcanzar ese nivel.
El estudio demostró que la mayoría de los redactores on line provienen de los medios tradicionales, lo cual es lógico en la medida que la publicación en Internet es relativamente un fenómeno joven, que apenas tiene 15 años y casi está apenas gateando en lo que al uso de las redes sociales se refiere, por lo que hay mucho de inventar y corregir errores sobre la marcha.
En especial eso significa que el modelo de narración de los hechos se traslada mecánicamente de los medios tradicionales a la Web, lo que implica que los redactores pueden quedar satisfechos con la sola elaboración del texto, sin considerar que la publicación en línea se configura con varios elementos: el texto, los recursos multimedia (podcast o grabaciones de voz, fotografías, galerías de fotos, animaciones y los vídeo clips), el hipertexto (links o vínculos a otras páginas electrónicas que complementan el contenido), los comentarios de los usuarios (se cambia el papel de audiencia -que lee, escucha o ve- a "usadores" de ese contenido, que retroalimentan, critican y plantean nuevos ángulos) y la divulgación vía las redes sociales.
"El estudio muestra que las revistas están publicando en Internet en medio de un proceso continuo de ensayo y error", indican los autores. "El problema es que, aunque la mayoría están experimentando con los blogs, los sistemas de comentarios, y medios de comunicación social, lo que ha faltado hasta ahora son las normas para distinguir falta de éxito".
La investigación también reveló que los medios de comunicación tradicionales -al menos al final del 2009 en Estados Unidos- no tenían claridad de la visión y la misión de las publicaciones en línea (cómo sería el sitio web y que rol tendría en el modelo del negocio a largo plazo): ¿Es el futuro o un complemento, extensión o recargo de la publicación tradicional? ¿Cuál es el peso del tráfico web en la definición de los contenidos en línea e impresos? ¿Se debe re-elaborar el material dirigido a la edición impresa para que sea publicado en Internet, si se parte que en la Red 2.0 y 3.0 -con la movilidad- la narración implica comentarios, vídeo, etc.? ¿Y quién debe re-elaborar y editar estas publicaciones en línea: el mismo responsable de la edición impresa?
domingo, 9 de enero de 2011
Un dispositivo que sí podría cambiar a los medios tradicionales
Hace unos diez años, cuando estábamos a cargo del curso de Historia del Periodismo, la premisa de la cual partíamos se basaba en cómo el surgimiento de un nuevo medio no eliminaba a los anteriores, aunque sí impactaba la forma cómo se venía realizando el registro, redacción y presentación de la información. Pero eso podría estar cambiando con la aparición actual -no de un nuevo medio de comunicación, pues Internet ya tiene más de 15 años de expansión masiva- de las tablet PC y los e-readers, lo que podría transformar la forma cómo se presentan las noticias y la interacción con los lectores. El impacto es tan contundente que incluso The New York Times anunció en el 2010 que su presentación en papel iría a desaparecer y que los lectores solo podrían tener acceso a sus ediciones por medio de la Red.
Volvamos atrás un momento. Con la imprenta surgieron los periódicos y revistas, que tras su fase inicial ideológica -basada en el género de opinión y los ensayos- empezaron a evolucionar hacia la transmisión de hechos, la comercialización y el estilo informativo de presentación. A principios del siglo XX surgió la radio y la predicción alarmista fue que la prensa desaparecería. Con la expansión de la televisión se dijo lo mismo sobre periódicos, revistas y la misma radio. Pero en ambos caso la prensa y el periodismo respondieron adaptándose: en los años 20 surgió el periodismo profundo y en los años 60 nació el nuevo periodismo, una reinvidicación de la crónica con la exigencia de la calidad periodística. Luego vino el periodismo de investigación, cuyo reverso fue el periodismo de servicio a principios de los años 80 cuando los enfoques de mercadotecnia inundaron las salas de redacción -"respondamos a las necesidades del cliente"- con el pretexto de hacer publicaciones que atiendan al interés del público y desplazando las informaciones de interés público.
En los años 90 con la expansión de Internet y la presencia obligada de los medios de comunicación en la Web vino la oleada apocalíptica de la desaparición física (en el papel) de los periódicos y revistas. Y sí, empezaron a sentirse los efectos. En Estados Unidos el impacto se observó no en la audiencia, sino en la publicidad. Lo que viene ocurriendo es una mayor segmentación de la publicidad -orientada cada vez más a públicos específicos- con nuevos mecanismos (como los mupies) y llevando incluso a los medios a dar paso a publicaciones, radios y canales de televisión dirigidos a nichos específicos: fitness, atletismo, negocios, tecnología, alimentación, salud, etc. Esta segmentación también ocurre en Internet, donde predominan tantas páginas electrónicas como temas hay posibles, con la ventaja que los sistemas permiten determinar quién visita qué. Incluso, al realizar una búsqueda en Google al usuario le aparecerán anuncios relacionados con el tema de su interés. Las listas en que usted se registra se venden como pan caliente a los publicistas, con la consiguiente inundación de correos no deseados (spam).
La ola llevó a los medios de la presentación de las noticias en la Web, tal como se presentaban en el formato físico, la radio y la televisión, a incorporar grabaciones (podcast), video, comentarios, blogs, votaciones en línea y difusión de informaciones mediante redes sociales conforme cada una de estos sistemas fueron apareciendo. El otro día comentábamos que mientras para los periodista que ya estaban en planta cada una de estas tecnologías implicaba más trabajo extra, para los nuevos periodistas todo eso -en cada etapa- era simplemente parte de los quehaceres. El formato informativo predominaba en la presentación de los hechos, mientras que para las ediciones de noticias de la prensa, de la radio o de la televisión se debía echar mano del periodismo de profundidad: interpretativo y de análisis. Con las redes sociales surge lo "inmediato-instantáneo" (tema que abordaremos luego), pero siempre -y por el espacio de los famosos 140 caracteres de Twitter o la necesidad de post resumidos en Facebook- con un estilo informativo.
¿Qué cambió entonces? A ver. Mientras uno puede sentarse cómodamente a ver un reportaje de hasta 15 minutos en la televisión de la casa, en Internet solo se puede instalar un video clip. Mientras en una revista como The New Yorker se puede leer un reportaje extenso de hasta diez páginas, hacerlo en una computadora -de escritorio o portátil- es una tortura para la espalda, la vista y la paciencia de cualquiera. Hágalo. Verá que terminará bajo los efectos del cansancio más drástico. Eso cambia si se puede leer un libro en esas pantallas que se clasifican como e-readers y en sus primas las Tablet PC en cualquier sitio.
Y aunque el Kindle de Amazon ya venía facilitando este tipo de lectura de revistas y periódicos (más de 50 en una lista que revisamos a mediados del 2010), el iPad -y la fila de tablets PC que han surgido en menos de seis meses- sí produciría un cambio más rotundo, pues el nuevo medio físico-electrónico de lectura tiene la facilidad de poder reproducir videos, que el usuario envíe comentarios, que otros reaccionen y que hasta pidan más información, consulten y critiquen. Incluso, los e-readers y las tablets PC lo permiten de una mejor forma que los teléfonos móviles con pantallas de mayor tamaño (como el iPhone y otros modelos de Nokia, LG o Samsung).
La sensación de lectura tradicional y la combinación de la interacción instantánea se funden en este tipo de dispositivos mucho más que en ninguno otro. Estamos ante la posibilidad que en el mediano y largo plazo cambie efectivamente la forma como el público recibe la información a través de Internet y eso sí impacte a los medios tradicionales, incluso con beneficios ambientales por la hipotética sustitución del papel, alterando los mecanismos o canales para su distribución y entrega a... ¿la audiencia?
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domingo, 20 de junio de 2010
Para convertirse en periodista mochilero

En la conferencia del pasado 16 de junio, en el auditorio de la Universidad Latina, el periodista Patricio Espinoza habló del "periodista mochilero".
Se trata de un concepto muy simple: en la era de Internet el periodista hace de todo un poco al mismo tiempo y elabora la información con los instrumentos y herramientas electrónicas, la mayoría muy básicas, como podcast, videos, galerías de fotos, blogs.
Para esto el periodista carga en su mochila (que sería lo más cómodo) una cámara para fotos y video, grabadora, libreta de apuntes, computadora capaz de conectar en forma inalámbrica a Internet, teléfono celular, cables USB y para energía eléctrica, tarjetas micro SD, llaves mallas, etc.
La lista del Knight Digital Media Center de Berkeley incluye hasta barritas energéticas y un chaleco con múltiples bolsillos.
"Hoy no existe solo el periodista de radio, o de televisión, o de prensa", dijo Espinoza. "Se buscan periodistas multimedios, que tengan la capacidad de utiliza todas las herramientas. Un periodista de mochila".
Pero la característica principal de periodista mochilero no es cargar tantos tiliches, como un vendedor de baratijas.
Su principal característica es la capacidad que tenga para identificar, reportear, elaborar (redactar, hacer un vídeo o galería de fotos, incluir un podcast) y publicar en Internet una noticia en forma inmediata.
Eso, por supuesto, no elimina los requerimientos laborales básicos que hoy se exige a un periodista. Todo lo contrario.
El periodista que se busca es aquel que cumpla con rigor profesional su labor, pero que también genere noticias desde los sitios en que ocurren y pueda publicar desde ahí, bajo el formato informativo, y luego que pueda profundizar aportando nuevos enfoques y ángulos, mediante el reportaje interpretativo o una crónica.
Y para esto requerirá una mezcla de formación técnica y profesional (la que debe adquirir en la carrera) y actitud, que solo se obtiene si es consciente del rol que le corresponde en la actualidad.
¿Es posible cargar en la mochila ambos requerimientos?
domingo, 13 de junio de 2010
Periodismo ciudadano: impacto directo sobre periodistas y RP



Este miércoles 16 de junio se presentará en el auditorio de la Universidad Latina un especialista sobre Periodismo Ciudadano. La actividad nos servirá para abordar uno de los fenómenos que más impacto está provocando sobre los medios de comunicación, el quehacer de los periodistas e incluso sobre la comunicación corporativa, lo que implica que también los especialistas en relaciones públicas no pueden desdeñar la nueva tendencia.
El Periodismo Ciudadano surgió de la mano de Internet y las nuevas formas de difusión de información desarrolladas en estos últimos años con la denominada Web 2.0, como los blogs y las redes sociales, entre otras. El fenómeno fue sintetizado en un reporte de octubre del 2009 denominado "La reconstrucción del periodismo estadounidense". Los autores: Michael Schudson, profersor de periodismo de la Universidad de Columbia, y Leonard Downie Jr., vicepresidente de The Washington Post y profesor de la Universidad de Arizona.
El surgimiento, desarrollo y popularización de los nuevos mecanismos de comunicación en Internet ha facilitado que cualquier ciudadano pueda difundir asuntos de interés público, ya sea de su comunidad, del país o globales, desde información sobre el clima hasta hechos de última hora o rumores políticos.
Si no estás viendo un partido del Campeonato Mundial de Fútbol que se realiza en Suráfrica, alguien se encargará de decirte cómo va, a través de Facebook o en un simple tweet. Asimismo, alguien puede denunciar un mal servicio, la contaminación de un río por parte de una empresa, los antecedentes de los ejecutivos una firma cuestionada o que se encuentra en el foco de un conflicto social de actualidad. De modo que si la prensa no lo dice, lo dirán los ciudadanos a través de las redes sociales o en un blog, con un vídeo o un simple mensaje de 140 carácteres.
"En la era de Internet, cualquier ciudadano puede recopilar información, investigar el Poder y proveer análisis", indicaron Schudson y Downie.
Ambos plantean, sin embargo, una serie de desafíos para los nuevos medios ciudadanos. Ellos nos recuerdan que uno de los valores más importantes del periodismo es su independencia, un pilar que se debe defender pese al desarrollo de las cadenas y consorcios multimedia y sus múltiples vínculos con el mundo corporativo. ¿Los nuevos medios ciudadanos podrán mantener su independencia o podrían caer en manos del primer financista que les provea los recursos que se requieren para mantenerse?
Uno de los ejemplos de esto es Wiki-Leaks, un sitio que se dedica a la identificación de documentos incluso confidenciales y su difusión masiva, cuya historia fue recientemente relatada por la revista The New Yorker. WikiLeaks fue el responsable de la propagación del vídeo de "Daños Colaterales", precisamente, que denuncia los excesos de los militares en Irak. Pero para mantenerse en Internet y sostener a sus colaboradores, este sitio debe recurrir a las donaciones del público. Esto los mantiene alejados de un inversionista que desee coptarlos, pero mantiene a este tipo de organizaciones en la zozobra diaria de cómo alcanzar el fin de mes y tener dinero para cubrir los gastos. A pesar de eso y de la polémica que rodea su labor, WikiLeaks es un desafiante medio para la prensa convencional.
¿Todo esto será una tendencia que se consolide o un fenómeno pasajero? Probablemente la charla de este miércoles nos de una pistas para adivinarlo o por lo menos para tenerlo en cuenta.
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