domingo, 16 de enero de 2011

El periodismo en Internet: entre la prisa por publicar y la menor rigurosidad

(Foto cortesía Ronny Isla Isuiza)
Un estudio de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia denominado Magazines and Their Web Sites (Marzo 2010), elaborado por Victor Navasky y Evan Lerner, mostró la brecha de calidad que se viene produciendo entre los contenidos dirigidos para las ediciones impresas y los que se elaboran para ser publicado en Internet exclusivamente.
Según el informe el 48% del contenido en línea es editado, pero el nivel de rigurosidad es menor. El resto son textos que se publican en la edición impresa y en Internet (41%) e incluso hay material que se publica sin que sea revisado (11%).
El estudio se realizó a finales del 2009 y se basó en las respuestas de 665 revistas, de las 3000 a las que se les envió un cuestionario de 35 preguntas.
Pero si eso ocurría en aquel momento, es probable que la preocupación deba incrementarse ahora que a la presión por la prisa para publicar lo más pronto posible una noticia (inmediatez) se le une la exigencia de reportar todos y cada uno de los detalles de un acontecimiento que los periodistas están presenciando (una conferencia de prensa relevante, un debate, un partido de fútbol, etc.), conforme ese acontecimiento se va desarrollando e incluyendo las nimiedades, lo cual se ha impuesto desde el auge de las redes sociales (instantaneidad).
¿Quién monitorea y corrige los textos cortos publicados en Facebook y Twitter por el periodista desde el lugar donde ocurre el hecho? Evidentemente la responsabilidad recae casi completamente en el periodista, lo cual exige un mayor nivel de observación, captación y registro de los hechos, junto con una comprensión clara e inmediata de lo que está pasando. Los riesgos, sin duda, son mayores.
Hay varias dificultades para alcanzar ese nivel.
El estudio demostró que la mayoría de los redactores on line provienen de los medios tradicionales, lo cual es lógico en la medida que la publicación en Internet es relativamente un fenómeno joven, que apenas tiene 15 años y casi está apenas gateando en lo que al uso de las redes sociales se refiere, por lo que hay mucho de inventar y corregir errores sobre la marcha.
En especial eso significa que el modelo de narración de los hechos se traslada mecánicamente de los medios tradicionales a la Web, lo que implica que los redactores pueden quedar satisfechos con la sola elaboración del texto, sin considerar que la publicación en línea se configura con varios elementos: el texto, los recursos multimedia (podcast o grabaciones de voz, fotografías, galerías de fotos, animaciones y los vídeo clips), el hipertexto (links o vínculos a otras páginas electrónicas que complementan el contenido), los comentarios de los usuarios (se cambia el papel de audiencia -que lee, escucha o ve- a "usadores" de ese contenido, que retroalimentan, critican y plantean nuevos ángulos) y la divulgación vía las redes sociales.
"El estudio muestra que las revistas están publicando en Internet en medio de un proceso continuo de ensayo y error", indican los autores. "El problema es que, aunque la mayoría están experimentando con los blogs, los sistemas de comentarios, y medios de comunicación social, lo que ha faltado hasta ahora son las normas para distinguir falta de éxito".
La investigación también reveló que los medios de comunicación tradicionales -al menos al final del 2009 en Estados Unidos- no tenían claridad de la visión y la misión de las publicaciones en línea (cómo sería el sitio web y que rol tendría en el modelo del negocio a largo plazo): ¿Es el futuro o un complemento, extensión o recargo de la publicación tradicional? ¿Cuál es el peso del tráfico web en la definición de los contenidos en línea e impresos? ¿Se debe re-elaborar el material dirigido a la edición impresa para que sea publicado en Internet, si se parte que en la Red 2.0 y 3.0 -con la movilidad- la narración implica comentarios, vídeo, etc.? ¿Y quién debe re-elaborar y editar estas publicaciones en línea: el mismo responsable de la edición impresa?

domingo, 9 de enero de 2011

Un dispositivo que sí podría cambiar a los medios tradicionales


Hace unos diez años, cuando estábamos a cargo del curso de Historia del Periodismo, la premisa de la cual partíamos se basaba en cómo el surgimiento de un nuevo medio no eliminaba a los anteriores, aunque sí impactaba la forma cómo se venía realizando el registro, redacción y presentación de la información. Pero eso podría estar cambiando con la aparición actual -no de un nuevo medio de comunicación, pues Internet ya tiene más de 15 años de expansión masiva- de las tablet PC y los e-readers, lo que podría transformar la forma cómo se presentan las noticias y la interacción con los lectores. El impacto es tan contundente que incluso The New York Times anunció en el 2010 que su presentación en papel iría a desaparecer y que los lectores solo podrían tener acceso a sus ediciones por medio de la Red.
Volvamos atrás un momento. Con la imprenta surgieron los periódicos y revistas, que tras su fase inicial ideológica -basada en el género de opinión y los ensayos- empezaron a evolucionar hacia la transmisión de hechos, la comercialización y el estilo informativo de presentación. A principios del siglo XX surgió la radio y la predicción alarmista fue que la prensa desaparecería. Con la expansión de la televisión se dijo lo mismo sobre periódicos, revistas y la misma radio. Pero en ambos caso la prensa y el periodismo respondieron adaptándose: en los años 20 surgió el periodismo profundo y en los años 60 nació el nuevo periodismo, una reinvidicación de la crónica con la exigencia de la calidad periodística. Luego vino el periodismo de investigación, cuyo reverso fue el periodismo de servicio a principios de los años 80 cuando los enfoques de mercadotecnia inundaron las salas de redacción -"respondamos a las necesidades del cliente"- con el pretexto de hacer publicaciones que atiendan al interés del público y desplazando las informaciones de interés público.
En los años 90 con la expansión de Internet y la presencia obligada de los medios de comunicación en la Web vino la oleada apocalíptica de la desaparición física (en el papel) de los periódicos y revistas. Y sí, empezaron a sentirse los efectos. En Estados Unidos el impacto se observó no en la audiencia, sino en la publicidad. Lo que viene ocurriendo es una mayor segmentación de la publicidad -orientada cada vez más a públicos específicos- con nuevos mecanismos (como los mupies) y llevando incluso a los medios a dar paso a publicaciones, radios y canales de televisión dirigidos a nichos específicos: fitness, atletismo, negocios, tecnología, alimentación, salud, etc. Esta segmentación también ocurre en Internet, donde predominan tantas páginas electrónicas como temas hay posibles, con la ventaja que los sistemas permiten determinar quién visita qué. Incluso, al realizar una búsqueda en Google al usuario le aparecerán anuncios relacionados con el tema de su interés. Las listas en que usted se registra se venden como pan caliente a los publicistas, con la consiguiente inundación de correos no deseados (spam).
La ola llevó a los medios de la presentación de las noticias en la Web, tal como se presentaban en el formato físico, la radio y la televisión, a incorporar grabaciones (podcast), video, comentarios, blogs, votaciones en línea y difusión de informaciones mediante redes sociales conforme cada una de estos sistemas fueron apareciendo. El otro día comentábamos que mientras para los periodista que ya estaban en planta cada una de estas tecnologías implicaba más trabajo extra, para los nuevos periodistas todo eso -en cada etapa- era simplemente parte de los quehaceres. El formato informativo predominaba en la presentación de los hechos, mientras que para las ediciones de noticias de la prensa, de la radio o de la televisión se debía echar mano del periodismo de profundidad: interpretativo y de análisis. Con las redes sociales surge lo "inmediato-instantáneo" (tema que abordaremos luego), pero siempre -y por el espacio de los famosos 140 caracteres de Twitter o la necesidad de post resumidos en Facebook- con un estilo informativo.
¿Qué cambió entonces? A ver. Mientras uno puede sentarse cómodamente a ver un reportaje de hasta 15 minutos en la televisión de la casa, en Internet solo se puede instalar un video clip. Mientras en una revista como The New Yorker se puede leer un reportaje extenso de hasta diez páginas, hacerlo en una computadora -de escritorio o portátil- es una tortura para la espalda, la vista y la paciencia de cualquiera. Hágalo. Verá que terminará bajo los efectos del cansancio más drástico. Eso cambia si se puede leer un libro en esas pantallas que se clasifican como e-readers y en sus primas las Tablet PC en cualquier sitio.
Y aunque el Kindle de Amazon ya venía facilitando este tipo de lectura de revistas y periódicos (más de 50 en una lista que revisamos a mediados del 2010), el iPad -y la fila de tablets PC que han surgido en menos de seis meses- sí produciría un cambio más rotundo, pues el nuevo medio físico-electrónico de lectura tiene la facilidad de poder reproducir videos, que el usuario envíe comentarios, que otros reaccionen y que hasta pidan más información, consulten y critiquen. Incluso, los e-readers y las tablets PC lo permiten de una mejor forma que los teléfonos móviles con pantallas de mayor tamaño (como el iPhone y otros modelos de Nokia, LG o Samsung).
La sensación de lectura tradicional y la combinación de la interacción instantánea se funden en este tipo de dispositivos mucho más que en ninguno otro. Estamos ante la posibilidad que en el mediano y largo plazo cambie efectivamente la forma como el público recibe la información a través de Internet y eso sí impacte a los medios tradicionales, incluso con beneficios ambientales por la hipotética sustitución del papel, alterando los mecanismos o canales para su distribución y entrega a... ¿la audiencia?

domingo, 20 de junio de 2010

Para convertirse en periodista mochilero


En la conferencia del pasado 16 de junio, en el auditorio de la Universidad Latina, el periodista Patricio Espinoza habló del "periodista mochilero".
Se trata de un concepto muy simple: en la era de Internet el periodista hace de todo un poco al mismo tiempo y elabora la información con los instrumentos y herramientas electrónicas, la mayoría muy básicas, como podcast, videos, galerías de fotos, blogs.
Para esto el periodista carga en su mochila (que sería lo más cómodo) una cámara para fotos y video, grabadora, libreta de apuntes, computadora capaz de conectar en forma inalámbrica a Internet, teléfono celular, cables USB y para energía eléctrica, tarjetas micro SD, llaves mallas, etc.
La lista del Knight Digital Media Center de Berkeley incluye hasta barritas energéticas y un chaleco con múltiples bolsillos.
"Hoy no existe solo el periodista de radio, o de televisión, o de prensa", dijo Espinoza. "Se buscan periodistas multimedios, que tengan la capacidad de utiliza todas las herramientas. Un periodista de mochila".
Pero la característica principal de periodista mochilero no es cargar tantos tiliches, como un vendedor de baratijas.
Su principal característica es la capacidad que tenga para identificar, reportear, elaborar (redactar, hacer un vídeo o galería de fotos, incluir un podcast) y publicar en Internet una noticia en forma inmediata.
Eso, por supuesto, no elimina los requerimientos laborales básicos que hoy se exige a un periodista. Todo lo contrario.
El periodista que se busca es aquel que cumpla con rigor profesional su labor, pero que también genere noticias desde los sitios en que ocurren y pueda publicar desde ahí, bajo el formato informativo, y luego que pueda profundizar aportando nuevos enfoques y ángulos, mediante el reportaje interpretativo o una crónica.
Y para esto requerirá una mezcla de formación técnica y profesional (la que debe adquirir en la carrera) y actitud, que solo se obtiene si es consciente del rol que le corresponde en la actualidad.
¿Es posible cargar en la mochila ambos requerimientos?

domingo, 13 de junio de 2010

Periodismo ciudadano: impacto directo sobre periodistas y RP




Este miércoles 16 de junio se presentará en el auditorio de la Universidad Latina un especialista sobre Periodismo Ciudadano. La actividad nos servirá para abordar uno de los fenómenos que más impacto está provocando sobre los medios de comunicación, el quehacer de los periodistas e incluso sobre la comunicación corporativa, lo que implica que también los especialistas en relaciones públicas no pueden desdeñar la nueva tendencia.
El Periodismo Ciudadano surgió de la mano de Internet y las nuevas formas de difusión de información desarrolladas en estos últimos años con la denominada Web 2.0, como los blogs y las redes sociales, entre otras. El fenómeno fue sintetizado en un reporte de octubre del 2009 denominado "La reconstrucción del periodismo estadounidense". Los autores: Michael Schudson, profersor de periodismo de la Universidad de Columbia, y Leonard Downie Jr., vicepresidente de The Washington Post y profesor de la Universidad de Arizona.
El surgimiento, desarrollo y popularización de los nuevos mecanismos de comunicación en Internet ha facilitado que cualquier ciudadano pueda difundir asuntos de interés público, ya sea de su comunidad, del país o globales, desde información sobre el clima hasta hechos de última hora o rumores políticos.
Si no estás viendo un partido del Campeonato Mundial de Fútbol que se realiza en Suráfrica, alguien se encargará de decirte cómo va, a través de Facebook o en un simple tweet. Asimismo, alguien puede denunciar un mal servicio, la contaminación de un río por parte de una empresa, los antecedentes de los ejecutivos una firma cuestionada o que se encuentra en el foco de un conflicto social de actualidad. De modo que si la prensa no lo dice, lo dirán los ciudadanos a través de las redes sociales o en un blog, con un vídeo o un simple mensaje de 140 carácteres.
"En la era de Internet, cualquier ciudadano puede recopilar información, investigar el Poder y proveer análisis", indicaron Schudson y Downie.
Ambos plantean, sin embargo, una serie de desafíos para los nuevos medios ciudadanos. Ellos nos recuerdan que uno de los valores más importantes del periodismo es su independencia, un pilar que se debe defender pese al desarrollo de las cadenas y consorcios multimedia y sus múltiples vínculos con el mundo corporativo. ¿Los nuevos medios ciudadanos podrán mantener su independencia o podrían caer en manos del primer financista que les provea los recursos que se requieren para mantenerse?
Uno de los ejemplos de esto es Wiki-Leaks, un sitio que se dedica a la identificación de documentos incluso confidenciales y su difusión masiva, cuya historia fue recientemente relatada por la revista The New Yorker. WikiLeaks fue el responsable de la propagación del vídeo de "Daños Colaterales", precisamente, que denuncia los excesos de los militares en Irak. Pero para mantenerse en Internet y sostener a sus colaboradores, este sitio debe recurrir a las donaciones del público. Esto los mantiene alejados de un inversionista que desee coptarlos, pero mantiene a este tipo de organizaciones en la zozobra diaria de cómo alcanzar el fin de mes y tener dinero para cubrir los gastos. A pesar de eso y de la polémica que rodea su labor, WikiLeaks es un desafiante medio para la prensa convencional.
¿Todo esto será una tendencia que se consolide o un fenómeno pasajero? Probablemente la charla de este miércoles nos de una pistas para adivinarlo o por lo menos para tenerlo en cuenta.

domingo, 30 de mayo de 2010

¿Solo quieres entrevistar estrellitas futboleras?


Decía el periodista Phil Meyer que la mayoría de las cosas que necesitaba saber para su carrera de periodismo del siglo XX lo aprendió en la escuela secundaria.
Ahí le enseñaron herramientas que todavía son útiles: teclear sin mirar, escribir una simple frase enunciativa, el método científico y la Declaración de Derechos.
Como la escuela era pequeña tuvo que aprender por sí solo fotografía, en la época que se utilizaban cámaras de rollos y cuartos oscuros.
Después recibió una beca de la Universidad de Harvard, donde aprendió los métodos de investigación en ciencias sociales.
Estos métodos y técnicas fueron los que le ayudaron cuando en 1967 lo enviaron al Detroit Free Press para cubrir los disturbios raciales que se produjeron en esa ciudad.
Sus trabajos le valieron el Premio Pulitzer en la categoría de reportería general local.
Según Meyer desde entonces lo único que cambió es la cantidad de herramientas que el periodista debe utilizar, introducidas por la tecnología de la información.
El dominio de las nuevas tecnologías, por supuesto, no garantiza un buen periodismo. A lo sumo abre una vía de información independiente para todos los ciudadanos e implica una reconstrucción total del periodismo.
La clave del buen periodismo hoy es combinar esas herramientas con el dominio del lenguaje y de las técnicas de redacción, el método científico y las técnicas de investigación sociales, y los principios básicos e históricos del periodismo.
Si repasamos el plan de estudios y el contenido de los cursos, todo eso forma parte del bagaje que recibimos en la carrera.
La tarea es aprehender -sí, con la "h" intercalada- su relación directa con el quehacer cotidiano de la prensa.
Cuando como profesores fallamos haciendo esa relación directa, uno como estudiante debe tratar de averiguar de qué forma la materia tiene que ver con el periodismo en la calle.
¿O todo eso será en vano y nada más queremos el título para ir a entrevistar estrellitas futboleras?

domingo, 23 de mayo de 2010

Gabriel García Márquez: nervioso y sin enfoque en su primer reportaje. ¿Cómo lo resolvió?


Uno de los primeros trabajos periodísticos de Gabriel García Márquez en El Nacional de Colombia fue averiguar lo que había pasado en los derrumbes de tierra de Antioquía, concretamente en la comunidad de La Media Luna, asentada en una ladera al este de Medellín.
Allá tuvo que trasladarse en un avión con la instrucción de "reconstruir la verdad" y una mezcla de pistas sobre corrupción gubernamental y construcciones precarias, tan nervioso por el viaje -tuvo que acompañarlo Alvaro Mutis y dejarlo hospedado en un hotel- y por la responsabilidad que tenía con la tarea asignada. Incluso estuvo a punto de dimitir del periódico.
Pero se serenó y se fue a buscar La Media Luna. No quedaba nadie allí. ¿Había algo que añadir a lo que los otros periódicos ya habían publicado? "No tenía ni la más remota idea de qué hacer", relató Gerald Martin en A Life.
"Un intenso temporal de lluvias pospuso su agonía. Pensó de nuevo en volver a Bogotá; por último, la mera desesperación y la conversación fortuita que mantuvo con un taxista lo empujaron a la acción. Empezó a reflexionar sobre el suceso que estaba investigando: qué había podido ocurrir, adónde debía dirigirse, qué debía hacer.
"Poco a poco, pero embargado de un entusiasmo creciente, descubrió el goce de ser un reportero-detective, la creatividad que encerraba descubrir (...) la verdad (...). La idea de unas personas dirigiéndose a una muerte que no podían prever era, se dio cuenta, el 'enfoque' que debía adoptar, e hizo que un taxista lo llevara directamente a Las Estancias, la zona de la que procedía la mayor parte de la gente que había muerto en la catástrofe".
Allí Garcia Márquez empezó a hallar pruebas de la negligencia de las autoridades y a descubrir que muchas muertes ocurrieron cuando los vecinos de otras áreas trataron de ayudar tras el primer derrumbe, pero -al no tener orientación o asistencia oficial- desencadenaron un segundo derrumbe.
Para esto entrevistó a numerosos supervivientes y testigos, autoridades, bomberos y párrocos.
"Después empezó a escribir".
(Cualquier similitud con lo que hemos visto en clases, es mera coincidencia.)

viernes, 23 de abril de 2010

¿Eres periodista o estudiante de periodismo?

Copiado de Facebook. ¿Cómo saber si ya tienes el ADN de periodismo?
Cuando uno cree que tiene todas estas características especiales:
-Puedes hablar de contenidos de asignaturas con personas de otras carreras porque, claro, al ser periodista, debes tener una cultura general que implica saber: leyes y código deontológico del periodista (derecho), diseño gráfico (informática), historia contemporánea y actual (historia), filosofía (ídem), economía (ADEM y otros)
-Ya no ves películas: buscas planos, contraplanos y secuencias.
-Tienes la capacidad de ver las noticias en tres canales diferentes, y al mismo tiempo hacer una comparativa ideológica de cada cadena respecto al tratamiento de las noticias.
-Tu habitación tiene más periódicos que los que puede haber guardados en la Biblioteca Nacional.
-Te vuelves un tanto sensacionalista al dar las noticias.
-Estás acostumbrado a que te miren con mala cara si dices que estudias, ya que te asocian con la prensa rosa.
-Si eres periodista deportivo, eres un futbolista frustrado.
-Buscas fallos ortográficos en periódicos, libros de texto, publicidades, subtítulos...
-El Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) es tu nueva Biblia.
-Y como crees en varios Dioses, tu segundo Libro Sagrado es el Diccionario de la RAE.
-Escribes artículos de opinión y noticias por inercia.
-Tienes una lista de libros por leer que, teniendo por promedio de lectura un libro al día, leerás durante los próximos 50 años (a todo eso hay que sumarle los periódicos)
-Debes (es tu obligacion!) leer al menos dos periódicos pagos y 2 gratuitos al día, además de ver las noticias por TV una vez, y consultarlas en Internet otra: no sea que pase desapercibida la noticia aquella del hombre al que se le cruzó una vaca en la carretera...)
-Si no quieres trabajar en la televisión, odias que los que no estudian periodismo te digan "y por qué no? yo quisiera trabajar en televisión..."
-Sabes que hay gente a la que le regalan el título, y que va a ganar más que tú, sin haber estudiado las miles de hojas que estudias.
-Sabes que ganarás poco, tendrás malos horarios y serás duramente criticado por una porción de la humanidad, pero igual sigues estudiando.
-Odias que te digan "cuando seas famoso yo diré que soy amigo tuyo"
-Te sabes todas las abreviaturas, signos, acrónimos, símbolos y demás de la lengua.
-También te sabes las locuciones latinas.
-Sabes para que sirven la cursiva, la negritas, las versales y las voladitas (en verdad)
-Tienes en favoritos la página de la RAE, de "El Pais" y de algún otro periódico.
-Tu forma de hablar no es acorde con tu edad.
-Tienes que soportar frases como "los periodistas son todos unos vendidos", "los periodistas manipulan la información" o "los periodistas violan la intimidad"